15/12/2013 documental

"En Argentina está vigente la idea de que somos el país blanco de América Latina"

La invisibilización de los afrodescendientes y los pueblos originarios mantiene “muy vigente en la Argentina la idea de que somos el país más blanco de América Latina”, aseguró la magíster en Antropología Cultural Milena Annecchiarico.


Milena Annecchiarico llevó a cabo un cortometraje “Los argentinos descendemos también de esos barcos” que apunta a derribar el mito.

Puntualmente, el filme discute una frase repetida hasta el cansancio: la que indica que “los argentinos descendemos de los barcos”, entendiendo por “barcos” sólo aquellos que entre 1880 y 1950 trajeron desde Europa a cientos de miles de inmigrantes a un país visto como prácticamente carente tanto de población originaria como de descendientes de africanos esclavizados.

Y lo hace poniendo el énfasis en los ancestros de este último grupo poblacional, que también llegaron en barcos -aunque hayan sido barcos negreros al servicio de una inmigración forzosa- a lo que luego sería la República Argentina, pero cuya presencia y aporte sistemáticamente negada por el pensamiento hegemónico, que desconoció las raíces negras e indígenas de la cultura nacional.

“Me interesa mucho todo lo que sea explotar la capacidad que tiene lo audiovisual para divulgar, difundir los temas que yo trabajo e investigo. Pero también para crear una suerte de comunicación y de diálogo con las personas que miran mi documental”, dijo a Télam Annecchiarico quien está haciendo el doctorado en Antropología en la UBA y tiene un título de grado en Geografía Humana de la Universidad de Milán.

“En Argentina está muy vigente y muy fuerte esta idea del país más blanco de América Latina, pero hace unos 20 años se ha comenzado a discutirla” también desde lo académico, aseguró.

La negación de la presencia de africanos, afrodescendientes y de elementos culturales afro en la sociedad argentina se remonta a mediados del siglo XIX, al proceso de construcción de la identidad nacional

“Los argentinos descendemos también de esos barcos” es un cortometraje de cine etnográfico documental cuya idea, guión y dirección pertenece a esta investigadora del Conicet que también se capacitó en antropología visual y cine etnográfico.

El corto obtuvo el premio del público de la última edición del concurso internacional "DocumentaMy" que realiza en Varese (Italia) la organización FilmStudio90, y en Buenos Aires ya se proyectó en en el Museo Ambrosetti, en el Instituto de Ciencias Antropológicas de la UBA, y en "Segundo Ciclo de realizadores audiovisuales de/en Filo" que acaba de realizarse.

"La idea es que el corto se proyecte en todos los lugares adonde sea importante q se hable de estos temas", dijo.

A lo largo de 20 minutos, el filme intercala fragmentos de entrevistas a investigadores y referentes de organizaciones de afrodescendientes, con imágenes de distintas manifestaciones culturales del colectivo, como el toque de candombe o la celebración de la festividad de Iemanjá.

“La principal razón por la que sería bueno que la sociedad argentina se amigue con sus raíces negras excede los estudios antropológicos -aunque la antropología puede ser una herramienta que contribuya-, y es la lucha contra la discriminación racial. Porque en esta idea de pensar que somos todos blancos, se los construye como un `otro` y luego no es casual que la población negra en América Latina sea la más pobre”, dijo.

La negación de la presencia de africanos, afrodescendientes y de elementos culturales afro en la sociedad argentina se remonta a mediados del siglo XIX, al proceso de construcción de la identidad nacional.

La invisibilización histórica fue acompañada también por el silencio estadístico, ya que entre 1887 y 2010 los afrodescendientes desaparecieron además de los censos, a pesar de que en 1887 -en pleno aluvión de la inmigración europea- todavía representaban el 1,8% de la población porteña.

Relevamientos actuales son una prueba adicional de que lo afro nunca se fue: un estudio realizado por el Instituto de Ciencias Antropológicas de la Universidad de Buenos Aires demostró que el 4,3% de la población tiene marcadores genéticos africanos.

Y el mito de la nación blanca, “que no es para nada inocuo”, es tan poderoso que ha determinado la existencia de “una ceguera al color” en la sociedad argentina.

“Todas las sociedades americanas tuvieron esta idea de sacar todo lo bárbaro, todo lo que hubiera de primitivo, pero los argentinos ven blanco donde no hay blanco y esto también influye en su autopercepción”, dijo.

“Algunas de las personas que he entrevistado me dicen: `a mi papá o mi abuela o a mi tía les dicen el negro o la negra, yo veo que son negros pero ellos remarcan si tienen ojos claros o sus orígenes blancos`. Y los negros son siempre los otros, lo que es entendible también en una sociedad que te repite constantemente que ser negro es lo peor que te puede pasar en la vida”, explicó.

Pero el mito de la nación blanca, como toda construcción social “puede ser criticado y reconstruido, el punto es ver cuál es la fuerza real que quiera realmente deconstruirlo”.

“En la actual coyuntura histórica hay una apertura y una intención de rever un poco estos preceptos que nos fundaron como Argentina blanca y moderna. El programa de Afrodescendientes en la Secretaría de Cultura de la Nación y en el Inadi; iniciativas como el censo, sirven por lo menos para instalar el debate y que la gente vea cosas que no está acostumbrada a ver. Ahora hay que ver cómo se sostiene y cuáles son las fuerzas que se unen”, dijo.