12/12/2013 Revista literaria

Los intiles (de siempre): gracias por venir

Los Inútiles (de siempre) es una revista literaria que dedica cada número a un único autor. El primero, abarca la obra de Abelardo Castillo.

Por Leonardo Huebe

A través de ensayos, historias, análisis, anécdotas y fotografías inéditas, Los Inútiles acerca al lector a la obra del escritor elegido de manera cálida y agradable, como llevándolo de la mano, sonriéndole cómplice.
 
En esta entrevista, su director Sebastián Basualdo nos revela algunos secretos:
 
H- ¿Cómo surgió la idea de la revista? ¿Qué significa comenzar con un escritor de la talla de Abelardo Castillo?
B- Nuestra idea está apoyada en lo que alguna vez dijera Salinger, sobre aquello de que hay escritores a los que uno quisiera llamar por teléfono después de leerlos. La idea de hacer una revista con las características que tiene Los inútiles tiene para mí una relación directa con la admiración como punto de partida. La admiración, la capacidad de admirar para mí es un sentimiento maravilloso que, al intentar ubicarlo en algún lado, siempre me queda entre medio del amor y la amistad.
 
Todos los que hacemos la revista estamos atravesados por ese sentimiento en relación a la literatura.
 
Recuerdo la primera vez que leí Crónica de un iniciado de Abelardo Castillo. Yo tenía  poco más de veinte años y fue una de las experiencias más intensas que tuve en mi vida. ¿De qué está hecho este hombre?, sentí o pensé. ¿Cómo pudo condensar gran parte de la literatura argentina con temas universales en un solo libro? Era la edad en que uno comienza a erigir sus altares y crear sus dioses, a formar sus propios familiares espirituales. Quería saber todo sobre ese hombre y, por supuesto, tuve ese sentimiento al que se refiere Salinger. Quién no lo tuvo alguna vez con un escritor, ¿no es cierto?  De modo que cuando el cosmos se ordenó a mi favor y tuve la posibilidad de dirigir una revista literaria pensé que sería hermoso elegir un autor y convocar a una serie de escritores para que hablen sobre sus experiencias con él, ya sea como lectores, un acercamiento a su obra, o en plano estrictamente vivencial. En este primer número convocamos a Liliana Heker, Pablo Ramos, Irene Gruss, Gonzalo Garcés, Cristina Piña, Gustavo Nielsen, Fernanda García Curten entre otros que hablan sobre Abelardo Castillo desde distintas perspectivas.
 
Fue muy lindo saber que el autor de El que tiene sed jugaba al bowling con Rodolfo Walsh, para que someramente te des una idea de la zona a la que nos interesa llegar. En ese orden luego comenzamos  a sumar cosas, por ejemplo fotos personales de Abelardo Castillo, de archivo. Y en esto le tengo que agradecer a la escritora Sylvia Iparraguirre, que una tarde puso una caja sobre la mesa y con toda la confianza y el cariño nos dijo que eligiéramos las que más nos gustaban. Así que Los Inútiles contiene fotos de Castillo en su primer día de escuela, por ejemplo, o de su casa en San Pedro. Y muchas otras más de carácter sumamente autobiográfico. Sin mencionar que tuvo la amabilidad de darnos textos inéditos.      
 
 
 
H- ¿Por qué la revista lleva por título  “Los Inútiles (de siempre)” ¿Qué implica la elección de ese nombre? En el editorial se leen algunas palabras de Sartre sobre el compromiso: ¿Qué compromiso asumen ustedes con esta revista?
B- Tiene que ver con una mirada sobre el mundo, en relación a la belleza y el arte. En un mundo capitalista donde el ser se ha desfigurado en tener, lo que dentro de esta perspectiva ideológica puede resultar inútil para algunos, para muchos otros, es absolutamente necesario e imprescindible. Parafraseando a Israfel, “sino todo se convierte en un universo de mercachifles”. Por supuesto que tiene que ver con un juego conceptual cerca del oxímoron. Yo no creo que exista algo inútil. Fijate lo que ocurre con nuestro lenguaje y la percepción de lo que llamamos real: cuando un objeto, digamos un cuchillo, cumple su función decimos que es un cuchillo bueno; ahora, si perdió su filo, o su condición primera, decimos este cuchillo es malo, es decir no corta. Nadie va a decir este cuchillo es inútil. Yo destruí varios relojes y  juguetes utilizando un cuchillo como destornillador, o  calenté la punta en una hornalla para quemar un plástico. Quiero decir que estoy pensando en Los Inútiles para dar vuelta su aspecto ideológico. ¿Qué utilidad tiene una rosa? Te digo esto y pienso en aquello que dijo Sartre sobre la náusea frente a un niño que se muere de hambre. Nuestro compromiso tiene que ver básicamente con una concepción sobre la literatura.
 
Siempre hubo y habrá mundillos literarios, una disputa por un poder simbólico que ciertamente es muy pequeño, sobre todo en nuestro país. La literatura no es una competencia, ¿quién era mejor, Borges o Sábato? ¿Cortázar o Felisberto Hernández? Ese tipo de cosas no me interesan, porque no existe. Original, etimológicamente, significa ser fiel al origen. Como decimos en el editorial, si no es una competencia la literatura, no se trata de buscar a los mejor, sino a los únicos. A mí me interesa la tradición literaria argentina con todos sus cruces y recodos. Desde Echeverría hasta el joven poeta que a esta hora debe estar corrigiendo su primer poema. Y esto lo digo no sólo como flamante director de la revista Los Inútiles, sino también desde mi profesión de periodista cultural, como lector privilegiado que soy en el suplemento Radar de Página/12.     
 
H- Entrando en sus propios términos: ¿Podría decirse que ser un inútil es un orgullo?
B- Te voy a citar a un maravilloso escritor al cual pensamos dedicarle un número en algún momento. “¿Para qué sirve un poeta? Según el lugar desde donde se formule la pregunta, para nada. Como dijo Oscar Wilde, todo arte es inútil. Todo poeta es inútil y para algunos familiares de poetas todo poeta es un inútil. Pero, o porque, si se formula la pregunta desde otro lugar, el poeta trastrueca la familia y los familiares, vuelve útil lo inútil y cuando el viento sopla por los ojos da vuelta la red, la seda de los párpados”. Esto lo escribió Isidoro Blaisten, el gran Isidoro que tenía la virtud  de dar vuelta lo trágico con una profunda e inteligente sonrisa.
 
 
H- Ahora que la idea tomó forma y se concretó: ¿Cómo piensan seguir este proyecto?  ¿Qué lugar encuentran los jóvenes narradores?
B- El próximo número de Los Inútiles se lo vamos a dedicar a Alejandra Pizarnik, siguiendo la misma línea de la que hablábamos antes con Abelardo Castillo. En cuanto al lugar que encuentran los nuevos narradores, quisiera que fuera un espacio posible para la publicación de los primeros textos de un joven escritor, y no sólo narradores, también ensayistas y poetas. Esa sección ya se puso en funcionamiento en este primer número. Hay textos sobre nuestro queridísimo Federico Fellini, ensayos sobre poetas malditos, una crónica sobre Henry Miller, reseñas de libros de las mal llamadas editoriales independientes y, por supuesto, una sección de ficción para autores inéditos, los que ya son inútiles o están camino a serlo.