26/11/2013 dirigida por Urruty

Pasiones y filosofas masculinas en un taller de "Warnes"

La obra "Warnes", creada por el colectivo El Arenal y dirigida por Martín Urruty, estrenada en Club Cultural Matienzo, sumerge al espectador en un ámbito viril con algo de claustrofóbico y un marcado juego homoerótico.

Por Hctor Puyo

La acción se desarrolla en un taller mecánico y, aunque no se la menciona, es evidente que está a la vera de la calle Warnes, tradicional emporio de la mecánica automovilista de Buenos Aires, donde tres operarios intentan hacer funcionar un motor mientras preparan una fiesta para un allegado cuya muerte se dice inminente.

El público accede por el fondo del escenario, donde los operarios atruenan los oídos con taladros y otras herramientas eléctricas, y se va ubicando en una cómoda platea formada por butacas blancas que deben haber pertenecido a algún antiguo cine.

Hay una efectiva escenografía creada por el propio grupo y una iluminación de Claudio del Bianco que sitúan la acción con un corte claramente figurativo, con el gran motor en primer plano y algunas trasparencias que permiten la actuación delante y detrás de los módulos principales.

El elenco está integrado por Mariano Agnone, Mariano Clemente, Pablo Navarro, Adrián Verdaguer y Leonardo Volpedo, pero como es costumbre en los elencos del off no es posible saber quién representa cada personaje porque el programa de mano no contiene el reparto.

Se ve a tres de ellos preparar el motor, colocar alguna guirnalda, discutir sobre sus mujeres y sobre el sexo, enfrentarse por pequeñas competencias y esperar a un tal Clausen, viejo maestro de un colegio industrial que quiere morir frente a las Cataratas del Iguazú.

La primera parte plantea esa espera en medio de chistes pesados, elucubraciones sobre el tiempo que pasa y algún rasgo de simpatía que incluye algún cantado y un juego rítmico con los objetos de trabajo que parece muy ocurrente.

La segunda ocupa la fiesta en sí, con la llegada de Clausen y un nuevo protegido -muy joven, campesino, misterioso- y es la parte donde ese mundo sin mujeres se vuelve más confuso, con disquisiciones sobre el sentido de la vida y la muerte, pero donde también salen a la luz viejas disputas.

Al parecer, ese maestro megalómano que quiere morir frente a Cataratas tiene culpas que purgar entre los jóvenes que lo rodean, pero todo se disuelve ante la fiesta de disfraces y la promiscuidad de las botellas de cerveza pasadas de boca en boca.

De ese modo el alcohol baja las inhibiciones y todo se desmorona hacia el reproche y la agresión, la exhibición de armas y el desmatelamiento de esas amistades y relaciones de competencia.

La virtud de la puesta es su ubicación en ese mundo viril que tiene mucho de iniciático, con actores-personajes que pueden pasar de lo simpático a lo odioso de un momento a otro, aunque sufre de la habitual falla de las creaciones colectivas, que es la reiteración de acciones y esos momentos donde no se ve hacia dónde se dirigen.

"Warnes" se ofrece en Club Cultural Matienzo, Pringles 1249, los martes y jueves a las 20.30, hasta el 19 de diciembre.
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