18/11/2013 Festival de Mar del Plata

Adriano Salgado compite con "La utilidad de un revistero"

Una grata sorpresa se produjo hoy en la Competencia Argentina del 28vo. Festival de Cine de Mar de Plata, donde el reconocido sonidista Adriano Salgado presentó “La utilidad de un revistero”, su primera película como director, que ofrece una profunda investigación sobre las posibilidades expresivas del plano secuencia, el sonido off y el fuera de campo.

Por Paulo Pcora

Enviado especial

La opera prima de Salgado propone un atractivo desafío al espectador al haber sido filmada enteramente en una única toma, con un mismo plano fijo, y sólo dos actrices -María Ucedo y Yanina Gruden- interactuando durante dos horas en el mismo espacio, mientras en torno se va construyendo un complejo entramado de representaciones.

Salgado se revela aquí como un cineasta profundo y reflexivo, que lleva al extremo las posibilidades expresivas de la omisión y el fuera de campo, planteando el  encuentro entre dos desconocidas y, a la vez, haciendo gala de una cuidada y meticulosa puesta en escena, donde cada mínimo detalle o movimiento tiene un significado preciso y provoca choques semánticos que estimulan nuevos sentidos.

“La película tiene relación con el teatro desde la puesta en escena pero también tiene una diferencia sustancial que es justamente una película”, explicó el director tras la proyección del filme que volverá a verse hoy a las 19.30 y el jueves a las 17.

En una entrevista con Télam, Salgado afirmó que le interesaba “la idea de mostrar una situación en tiempo real. Abordar una situación completa y tratar de no manipular los tiempos. Como es una entrevista de trabajo, adapté la película a la situación y no al contrario”.

“Es una película que deja hambriento al espectador, porque le va dando muy de a poco la información que necesita. Entre otras cosas, con este larguísimo plano secuencia, quise demostrarme sobre todo que los cortes en el montaje no garantizan ni entretenimiento ni efectividad, y que incluso a veces el corte puede ser una gran decepción”.

En ese sentido, Salgado añadió que “el dinamismo no está en el montaje sino en la situación y en lo que sucede dentro del cuadro. No hay cortes pero sí hay montaje interno en el cuadro. Todo ya estaba escrito en el guión, tratando de resolver los obstáculos que te pone un plano fijo, para darle cierto dinamismo”.

La película, que además de ser un misterio, un drama y la posibilidad de una amistad que no se concreta, posee altas dosis de un humor sutil y no declarado: “El humor siempre me gustó, sobre todo ese humor que no está anunciado como humor, sino que surge en una situación en la que no está claro si uno debe reírse o no. Es un humor no del todo evidente”.

Como si se tratara de una muñeca rusa, la película teje una red de representaciones que se incluyen una dentro de la otra, y  van de la maqueta al dibujo, del video casero a la mímica, de la realidad a la ficción, y viceversa, en un gran juego de reflexión metalingüística.