14/11/2013 muestra

Nueve obras de Ron Mueck potentes, que nacen de la simpleza

Por primera vez en Sudamérica, el australiano Ron Mueck exhibe sus fascinantes esculturas en una muestra que se inaugura el sábado en la Fundación Proa, inmensas figuras humanas que se han enmarcado en el realismo donde el artista reproduce fielmente todos los detalles de la anatomía humana, de manera deslumbrante, en situaciones donde asoman el alma y la vida.

Por Mercedes Ezquiaga


La exposición recibe al visitante con el inmenso rostro de un hombre dormido, su mejilla sobre la superficie, la comisura de los labios apenas desplegada, por donde se vislumbran los dientes, la barba de pocos días apenas crecida, los ojos cerrados, apretados, cada detalle que hacen pensar que esa escultura está a punto de despertar.
 
El artista nacido en 1958 en Melbourne, Australia, reside actualmente en Londres, es poco amigo de la prensa y suele trabajar solo, en un pequeño taller del norte londinense, donde pasa horas trabajando en sus obras de manera meticulosa y casi devocional.
 
La exposición en Proa reúne nueve de sus esculturas, un número amplio si se piensa que desde sus comienzos y hasta la actualidad, Mueck lleva realizadas 40 figuras humanas, con las que ha sido aclamado en exposiciones en Japón, Australia, Nueva Zelanda, México y otras partes del mundo.
 
Sus obras son para quedarse horas mirando, como la de una pareja de abuelos, una de las centrales, recostados sobre la playa, debajo de una sombrilla de colores, donde sorprenden los detalles, las venas, las uñas de los pies, los pliegues de la piel, la mano de él, acariciando, casi apretando, el brazo de ella, el pelo lacio de la mujer, canoso, acomodado detrás de la oreja.
 
Todos están a punto de ponerse en movimiento, levantarse, caminar, girar la cabeza como el joven en jeans que se levanta la remera para mirar asombrado la herida causada por un cuchillo, o la mujer con bolsas de compras en sus manos, cara cansada, un bebito pequeño que asoma por la solapa de su sobretodo, algunas de las obras de la exposición.
 
"Las esculturas de Mueck son muy difíciles de clasificar dentro de la categoría del arte moderno. Es un artista que puede representar la figura humana de la manera más detallada y realista posible. Pero no se puede clasificar su obra en hiperrealismo”, explica en una conferencia de prensa la curadora de la exposición, la italiana Grazia Quaroni, mientras da por tierra con la creencia de muchísimas admiradores de su obra.
 
"El hiperrealismo es una corriente que brinda mucha información del contexto de los personajes mientras que la obra de Mueck hace todo lo contrario: son neutrales, los títulos no añaden nada del personaje, el espectador no sabe nada de esa persona, cómo es, hacia dónde va, qué está haciendo”, explica la curadora.
 
Según esta especialista italiana, en los trabajos de Mueck “no hay narrativa, no hay retrato, no hay involucramiento del artista con la psiquis de los personajes. Es un campo de libertad que se da entre la obra y el espectador”, y con esto la italiana da a entender que, de alguna manera, el sentido de lo que pasa ahí, lo que uno encuentra en esa obra, es “lo que trae cada espectador”.
 
"Con simpleza genera una obra potente”, agrega Grazia Quaroni sobre el artista que utiliza materiales como resina, fibra de vidrio, silicona y pinturas acrílicas en sus esculturas que el crítico norteamericano Robert Storr calificó de costumbristas, según se lee en uno de los textos de sala.
 
Para trabajar en cada una de sus esculturas, "Ron Mueck toma muchas decisiones previas: la temática, los gestos, las posiciones", cuenta, por último, la italiana sobre su "trabajo muy profuso, aunque sencillo en apariencia".
 

 
Luego, viajará al Museo de Arte Moderno de Río de Janeiro, Brasil, del 19 de marzo al 1 de junio de 2014.
etiquetas