03/11/2013 educacin

Un libro de Spiegel acompaa a los docentes a construir conocimiento con las nuevas tecnologas

"Ni tan genios ni tan idiotas" de Alejandro Spiegel interpela a los docentes para restituir su confianza en el escenario de los dispositivos móviles y brinda herramientas aplicables para enseñar a las nuevas generaciones contenidos acerca de las tecnologías que no sepan, que sean relevantes y produzcan conocimiento.

"Ni tan genios ni tan idiotas" (Homo Sapiens Ediciones) es una suerte de guía que apunta a pensar las relaciones entre las escuelas y las TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación); propone recursos para aprovechar el potencial de las tecnologías en el ámbito educativo; y examina cambios y transformaciones, como la incorporación de las netbook del Plan Conectar Igualdad.

"Internet es una biblioteca en tinieblas: nunca hubo tanta información publicada en la historia de la humanidad y esa información necesita de buenas preguntas, buenos desafíos cognitivos para que los chicos puedan acceder en profundidad y no al primer link", explicó a Télam Spiegel, doctor en Educación por la Universidad de Buenos Aires.

En ese sentido, completa y refuerza, maestros y profesores "tendrían la tarea nada fácil de encontrar preguntas fundamentales, cuestiones desafiantes, como las que alguna vez dieron origen a disciplinas y a los saberes que uno intenta transmitir. Internet da la posibilidad de acceder a respuestas pero son los docentes los que tienen que acercar preguntas a los chicos".

La irrupción de las netbooks con el Plan Conectar Igualdad -en tres años se entregaron 3,5 millones en todo el país-, puso de relieve el erróneo binomio "nativos e inmigrantes digitales", en el cual el primer término alude al acercamiento casi instintivo de los más chicos a la tecnología mientras que "inmigrantes" referencia la distancia de los adultos, en este caso a los maestros.

"Internet es una biblioteca en tinieblas: nunca hubo tanta información publicada en la historia de la humanidad y esa información necesita de buenas preguntas, buenos desafíos cognitivos"

En esa línea, alejada del uso correcto de las tecnologías en pos de la producción de conocimiento, Spiegel intenta en este libro "dar una mano a los docentes con esas tecnologías móviles que van y vienen" así como desanudar lo que llama "red de desconfianza" que involucra a educadores de escuelas primarias y secundarias.

"Los desafíos no pasan por clickear tan rápido como los chicos, sino por restituir la confianza sobre los saberes educativos, pedagógicos que los docentes tienen para brindar". Muchas veces, los adultos "no confían en los pibes porque creen que pueden ir a cualquier lado con la tecnología y no es así".

Es que el error está en pensar que "los saberes valiosos de la tecnología son los relacionados al clickeo, la pantalla, el acceso a diferentes programas". La cuestión, plantea Spiegel, es bien distinta: "el rol del docente es enseñar aquello que los chicos desconocen o que incluso no pueden demandar porque no saben que existe".

"Los chicos sólo ven la punta del iceberg, desconocen que Internet no es un lugar libre sino que tiene reglas; la posibilidad de asociación de luchar por derechos, de asociarse para construir conocimiento, el encontrar empatía y afinidades cognitivas a través del mundo. Hay infinitas opciones que los pibes no saben".

Entonces, si la educación es el espacio para que docentes brinden herramientas para pensar y pensarse, la tecnología lejos está de ser un límite. "La escuela pública no tendría que dejar nunca de generar buenas preguntas. El saber de la experiencia acumulada de los adultos es lo que uno tendría que darle a los pibes, si no los dejamos sin herramientas para enfrentar el futuro".

Consejos prácticos para pensar estas relaciones y recuperar la confianza de los docentes en tanto protagonistas del saber son algunas de las consignas de este libro.

Con las tecnologías móviles Spiegel ejemplifica: "Sería interesante aprovechar que los chicos con esas tecnologías registren procesos que les ocurren en la vida cotidiana, relacionados con los procesos escolares".

"En la computadora hay recursos como la cámara de fotos, la grabadora, que los chicos pueden utilizar. Si hay buenas preguntas de los docentes, ellos pueden responder con situaciones que sirvan para seguir preguntando y construyendo conocimiento".

En definitiva, el investigador, consultor internacional y asesor en producción de recursos didácticos, espera que "Ni tan genios ni tan idiotas" sea una herramienta de trabajo porque "con el tema de las tecnologías los docentes están necesitando espacios de confianza, opciones para que puedan desarrollar sus propias estrategias".
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