31/10/2013 libro

"Lola", una historieta que irrumpe de la mano de Alejandra Lunik

Alejandra Lunik nació en Chile pero se siente argentina, se define como historietista, la siguen más de 100.000 personas en su fan page y es la creadora de "Lola", una chica cool, espontánea y un poco cínica, que ahora es parte de un libro homónimo, cargado de humor, frescura y radiografías de la vida cotidiana.

Por Milena Heinrich



Lunik, de los apellidos Lubliner y Gonik, es autora de "Lola", una tira que empezó a publicarse en 2011 en la revista Ohlalá, aunque nació hace mucho tiempo, por lo menos en su cabeza. "Es un personaje que siempre volvía y con el nombre de Dolores, un nombre que me gustó mucho además de ser el título de una de mis canciones favoritas cuando era chica", revela en entrevista con Télam.
En su estudio de la calle Godoy Cruz, Lunik toma mate y mira por la ventana a los dos pichones que desde hace un tiempo viven en la planada de la habitación donde pasa todo el día trabajando.
 
"Quizá en algún momento logro ordenarme o mi vida social empieza a tener más importancia y dejo de estar las 24 horas acá. Hace veinte años que estoy encerrada dibujando", bromea, entre risas.
 
Las redes sociales, cuenta, son su salida al mundo exterior. Su personaje actual, Lola -"el primero que mantengo tanto tiempo, cuatro años", aclara- tiene más de 100.000 seguidores y seguidoras en su fanpage de Facebook, sin distinción.
 
Lola -auténtica, reflexiva, infantil y hasta a veces un poco trivial- no es una historieta destinada al género femenino, asegura su creadora.
 
"No intento retratar a las mujeres, no intento hablar del género ni sus conflictos. El personaje podría ser mujer como varón, solo que conozco más a las mujeres", explica.
 
Y muchos menos, como algunos catalogan a Lola, feminista. "No me apoyo en ella para manifestar el feminismo, si sale es porque pienso de determinada manera... soy antimachista", comenta Lunik y entre líneas recuerda que "la historieta siempre fue discriminatoria con la idea de que las mujeres jugamos fuera. Entonces, quise hacerlas participar".
 
Publicado por Sudamericana, "Lola" mantiene una unidad de relato en la que Lunik también se mete con los valores, la amistad, la reflexión, con instantes de la vida cotidiana: "Los temas son poco planeados, salen solos. Trato de ser responsable sobre qué hablar pero es humor, es dibujo y para mi tiene que haber cierta libertad", opina.
 
Además de Lola están su novio Armando, su amiga Flor, su mamá Raquel y el villano de toda mujer: la hormona asesina. "Quería reflexionar acerca del síndrome premenstrual que es un tópico complicado. Hay quienes dicen que es pura construcción social y otras, como yo, que me doy cuenta que algo de real tiene", sostiene convencida.
 
"Me parecía que estaba bueno que Lola tuviera como esa especie de diablo con el que interactúa y no por eso decir que ella no es responsable de su hormona", amplia sobre este ocurrente personaje, que aparece por primera vez en este libro como una suerte de sicario.
 
Hay quienes dicen que Lola es para lectores de 30 años en adelante, otros prefieren ubicarla en los 20, sin embargo, a Lunik no le gusta encasillar: "No pensé en una generación, trato de no hablar de la edad. No sé qué va a pasar con Lola, si envejecerá o si no. Ahí está la magia de la historieta, hacer lo que uno quiere y que lo lea quien quiera".
 
Si no está en la calle, Lunik se sienta en su estudio, arranca a dibujar y "las ideas empiezan a ocurrir y también cierran mientras dibujo". Para ella, el dibujo, el humor y los textos van de la mano. Como destacó su colega Liniers, Lunik "no sólo dibuja bien, también dibuja gracioso".
 
Cuando le preguntan en qué se parecen ella y Lola, no sabe: "Me lo preguntan mucho y no tengo idea. Por ahí en un par de años me dé cuenta pero la verdad es que el personaje es mucho más espectador de las situaciones, yo siempre meto la cuchara en lo que hay que hacer", reconoce.
 
Lunik nació en Santiago de Chile pero a los pocos meses vino con sus padres aquí, luego del golpe militar a Salvador Allende, y se instaló para siempre.
 
Se siente argentina pero mantiene la nacionalidad chilena como respeto al camino que sus padres eligieron cuando cruzaron la Cordillera para trabajar en el proyecto de Universidad Popular.
 
Desde pequeña quiso ser historietista. Recuerda los primeros Tintines que leyó, los Patoruzú, los Condorito, los D´Artagnan. "Me leí todo, siempre fue fascinación", cuenta. Para eso, estudió ilustración en el Bellas Artes, disciplina que la ayudó a distinguirse del resto y a emprender su camino. "Me retaban mucho, nunca fui virtuosa en relación a los de arte plástica".
 
Frente a la ventana de su estudio, la misma en la que descansan los dos pichones que Lunik observa de vez en cuando de reojo, un gran cuadro realizado por ella se asoma desde el suelo dado vuelta. Lo señala y entre risas dice: "Cuando se alineen los planetas retomo la pintura".
 
Ahora su gran proyecto es "Lola". Este mismo libro será publicado por una editorial francesa que compró los derechos y ya está planeando la segunda entrega, que adelanta, no sabe si será Lola o Armando. Es que a Lunik, como lectora y autora, eso es lo que más le divierte de la historieta, "la libertad de no saber", concluye.