26.09.2013 15:46
Viviana Ponieman
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El arte como refugio

Arrebatos diagonales rupturas y exhumaciones en la obra de Leandro Katz

Dos muestra excepcionales del artista, que vuelve a la escena porteña, donde se pueden ver los caminos que se bifurcan y se vuelven a cruzar varias veces a lo largo de 40 años de trayectoria, que en el autor es investigación, docencia y creación.

El tiempo y el lenguaje son centrales en su producción, que se construye  alrededor de una dialéctica profundamente latinoamericana, como un antropólogo cultural crea una arqueología de la memoria y nos enfrenta con su mirada contemporánea a las “Paradojas” de la civilización en el cuerpo de América Latina.

Himno arrinconado. Katz
Himno arrinconado. Katz
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En el  espacio de la Fundación Telefónica, en un trabajo conjunto con la curadora Bérénice Reynaud, referente internacional en el campo del videoarte, eligieron una selección de sus trabajos audiovisuales, tanto películas como instalaciones y fotografías, realizados entre 1965 y 2013.

En cambio en la galería 11x7 el artista presenta “Rincones y refugios” donde despliega su mirada oblicua a través de fotografías y objetos, y crea una tensión entre títulos y obras que ponen de manifiesto su sentido del humor.
Como se puede percibir en su “Himno arrinconado” y sus maquetas de paradas de colectivos “Refugios (de la ira de Dios) para facciones opuestas”.



Estas obras son un vestigio del recorrido del autor, y obligan al espectador a bucear en estas capas arqueológicas, en forma inversa.

Con ese mismo concepto está planteada la muestra en la Fundación Telefónica, como un laberinto de imágenes en simultáneo, muchas de ellas películas de media hora, así que el visitante tiene que elegir la estación donde detenerse, ya que en sentido lineal para ver todo llevaría más de 5 horas.

El artista mientras piensa y diseña sus trabajos de largo aliento como la película: “El día que me quieras” crea sus propias estaciones, en diferentes soportes y lenguajes y produce  dibujos, maquetas o instalaciones, que  dan cuenta de sus procesos creativos.

Esto  se puede ver en los trabajos realizados a la par del proyecto del film -que es un ensayo documental sobre la muerte y el poder de la fotografía a partir de la famosa foto del cadáver del Che en Bolivia - expuestas en la galería y que recuerdan los collages de Grete Stern.


 
Leandro Katz (Buenos Aires -1938) se instaló en la Nueva York convulsionada de mediados de los  60, después de un viaje iniciático de varios años por el corazón del Continente, donde entabló amistad con artistas vanguardistas mientras hacía lecturas de sus poemas y editaba pequeños libros.

En ese tiempo de rupturas y de cambios de paradigmas, a partir del contacto con las culturas precolombinas,  la imagen comenzó a compartir el espacio de la semántica.

Ana Longoni en el ensayo sobre el artista lo llama “artista polimorfo”, ya que Katz recurre a diferentes lenguajes para desplegar sus percepciones, un pensamiento de carácter netamente artístico en cuanto divergente, donde coexisten palabras, signos, imágenes y sonidos que se juntan en el tiempo de la obra, pero que traen consigo otros tiempos.

Foto de "Paradox".Katz
Foto de "Paradox".Katz
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En una cosmogonía que, como su “alfabeto lunar” encuentra las relaciones en la imaginería y los jeroglíficos mayas.

Es por eso que Leandro Katz funda su propio lenguaje donde intercala y superpone el resultado de sus investigaciones y búsquedas como un poemario comprimido en alguna fotografía o algún video.

En entrevista con Télam el artista confiesa: “no hago una obra fácil, requiere mucha preparación, el resultado es un vestigio de toda la investigación”.

Mientras describe la factura del video “Rombos” de 2011, donde se detiene a observar distintos grupos de personas que esperan el semáforo para cruzar la calle.
Fotografías que tomó sin saber qué iba a hacer, y que puede parecer una banalidad, pero encierra un sentido cuando el artista descubre en ese tiempo muerto, aburrido, las individualidades de una multitud indiferente, a través de recortes y superposiciones de figuras geométricas de colores.

Foto de "Rombos" Katz
Foto de "Rombos" Katz
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“Un arrebato que derivó en una obra sencilla y directa que me enternece”, dice, y con el lente puesto en el prójimo a través de estos juegos visuales revela  un proceso de pensamiento y desnuda la cocina de su lenguaje.

Acerca del arte político, afirma que todo es política, y que lo exasperan las etiquetas que intentan ponerle como: “el artista que vive en New York, el que volvió, el conceptualista, el realizador de cine, el poeta”.

“Porque que yo hago todas esas cosas, pero soy más bien un libertario, movido por un humanismo progresista, en realidad tengo una relación muy sincera conmigo mismo, con mis ideas que me llevan en diferentes  direcciones, con impulsos más conceptualistas o más modernistas, no posmodernistas. Aunque me cuido de las materialidades, para que mis lenguajes se puedan leer contemporáneamente”.

Y remata: ”Yo, como decía Rimbaud, quiero ser absolutamente moderno”.

La video instalación “Horizonte perdido” es la obra más contundente y de una fuerza extraordinaria, ocupa dos paredes en ángulo recto, y es también una imagen directa: el horizonte de una playa atravesado por una bandera roja que flamea con el viento del sur.
Es tal vez la síntesis de un recorrido, de una búsqueda, de sus investigaciones, la mirada puesta acá, una bandera roja que es una herida en el horizonte.

"Horizonte perdido" de Leandro Katz, fragmento.


Esta imagen es un golpe visual, metáfora palmaria de nuestro pasado,  donde la geografía se hace historia. Hay una condensación - una síntesis emblemática-, que atrapó desde el principio mi mirada.

Le pregunto si tiene que ver con los desaparecidos, el autor se alegra y dice: “qué bueno que lo veas, ya que gente de otras partes hace comentarios más superficiales”.

Esta instalación se completa con un retrato de Marx, que presidía las aulas en la URSS, comprado como ‘souvenir de la resaca’ comunista en los mercadillos de Rusia, y que aquí, nos recibe del otro lado, como mascarón de proa.

Una lectura lineal puede dar un poco de escozor, entonces el artista se apura en advertir “el horizonte no está perdido, está ahí”

“El Día Que Me Quieras” es la utopía del amor no correspondido, comenta Katz acerca de este maravilloso film de 1997.
Donde el artista se hace cargo de la historia, recurre a Gardel y a Borges, exhuma innumerables lecturas y con un tratamiento de mirada “extranjera”, produce la sensación de estar allí, como testigos de ese diálogo con el fotógrafo Freddy Alborta.

Foto de Freddy Alborta -El día que me quieras
Foto de Freddy Alborta -El día que me quieras
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A partir de  una pesquisa arqueológica de la famosa foto del cadáver del Che en la lavandería de Valle Grande en 1967, le da voz a los que callaron, y pone el foco en la memoria y los Derechos Humanos.

Rescata al autor del anonimato y con una mirada atravesada por la estética y la política, también rescata no sólo del olvido, sino del fetichismo y mercantilización, la imagen del CHE.

A través de los conmovedores relatos de los pobladores, a quienes también  rescata del silencio de los NN, produce una arqueología de la memoria que se complementa con “Exhumación” (2007) -entrevista al médico Alejandro Incháurregui, miembro del grupo de antropología forense que buscó y encontró los restos del guerrillero y sus compañeros en Bolivia.

Foto de "Exhumación"
Foto de "Exhumación"
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Con estos trabajos descubre una historia obturada y devuelve la humanidad a esos cuerpos. Como un acto de Justicia poética.

Leandro Katz  desarrolló su obra en New York mientras daba  clases en la School of Visual Arts, la Brown University y la William Paterson University.
“Durante todos estos años,  la vida académica me permitía continuar con mi trabajo y mis investigaciones, que siempre eran fuera de Estados Unidos, como una ballena que tiene que salir a respirar”. Explica el realizador.

Y ese oxígeno es el horizonte de América Latina, como búsqueda de  utopías que enhebra en sus obras, con el hilo conductor de una bandera roja, que lleva enrollada para utilizar, si es necesario.

Una elipsis que recorre su obra desde la época revulsiva, de rupturas, de poemas y acciones, de oponerse a las instituciones en los años 60, pasando por su labor docente, hasta la reivindicación del autor de la foto “Nuestro señor de malta” en el proyecto “El día que me quieras”.

Bandera roja en el campo-Bolivia-para El día que me quieras.
Bandera roja en el campo-Bolivia-para El día que me quieras.
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En  un laberinto de imágenes donde los senderos que se bifurcan, se convocan aquí, donde encuentra su horizonte,  mientras dice: “Volví después de jubilarme de la academia, porque extrañaba mi país y quería mostrar mi obra de 40 años en Argentina, y porque aquí me sentía más feliz que en Nueva York”.

Para ver la obra de Leandro Katz, en el Espacio de la Fundación Telefónica de Arenales 1540 hasta el 5 de octubre y en la galería 11x 7 hasta el 23 en Libertad 1628.

Y para conocer más: el libro Leandro Katz una investigación de la Fundación Espigas, con vibrantes ensayos de Ana Longoni, Mariano Mestman y Jesse Lerner que ahondan en su vida y su obra, acompañado por imágenes y una selección de textos del artista.