08/09/2013 Vaticano

Francisco cuestion los objetivos detrs de una guerra en Siria

En un nuevo esfuerzo por detener los planes bélicos de Estados Unidos y algunos aliados contra Siria, el papa Francisco pidió el "cese de la violencia y devastación" en ese país árabe, y que un eventual ataque no sirva a fines comerciales, como el tráfico de armas.


“Siempre queda la duda de si esta guerra de aquí o de allí es de verdad una guerra o una guerra comercial para vender armas o para incrementar su comercio ilegal”, cuestionó el papa Francisco ante la multitud que lo escuchaba esta mañana en la plaza de San Pedro del Vaticano para el tradicional rezo del Ángelus dominical.

Muchos de los presentes habían participado anoche de la vigilia de oración que había convocado el máximo líder de la Iglesia Católica para pedir la paz en Siria, en medio de los llamados de Washington de atacar a Damasco como "castigo" por el presunto uso de armas químicas contra civiles. 

"Elegir el bien -continuó Francisco- implica decir no al odio fratricida y a las mentiras de las cuales se sirve, a la violencia en todas sus formas, a la proliferación de las armas y su comercio ilegal", informó la agencia de noticias ANSA.

"Estos son los enemigos a combatir, unidos y con coherencia, no siguiendo otros intereses que no sean los de la paz y del bien común", aseguró el pontífice.

Francisco agradeció la participación de todos los que ayer se sumaron a la vigilia de oración e invitó a seguir adelante "con las obras de paz".

En los últimos días, los combates entre el gobierno sirio de Bashar Al Assad y las milicias opositoras se concentraron en Malula, un pueblo cristiano de 5.000 habitantes a 50 kilómetros al noroeste de Damasco, conocido en el mundo por ser una de las pocas comunidades donde aún se habla en arameo, la lengua de Jesús. 

Según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, una organización opositora con sede en Londres, los insurgentes sirios tomaron anoche la localidad cristiana en una nueva ofensiva, en la que murieron varias decenas de opositores y soldados y más de cien resultaron heridos.

Desde que comenzó el conflicto armado en Siria hace más de dos años y medio, más de 100.000 personas murieron, más de dos millones tuvieron que refugiarse en los países vecinos y unos 4,2 millones se escaparon de sus casas y vagan dentro del país árabe en busca de un lugar seguro, según cifras oficiales de la ONU.

Antes de terminar su Angelus dominical, Francisco pidió también rezar por los otros países de Medio Oriente para "encontrar la deseada estabilidad".

Recordó la situación en Irak y llamó a que "la violencia sectaria deje paso a la reconciliación", mientras que pidió por Egipto "para que todos los egipcios, musulmanes y cristianos, se comprometan a construir juntos la sociedad por el bien de la población".