07/09/2013 web

De proyectos web a libros, gracias al financiamiento colectivo

El sitio web Casa Chaucha, que registra con exquisitas fotos hogares decorados por sus propios dueños, y la página de Facebook "La gente anda diciendo", que recopila frases escuchadas al pasar en la calle, lograron pasar del mundo virtual al libro en papel gracias al financiamiento colectivo.

Por Leticia Pogoriles

"Casa Chaucha" y "La gente anda diciendo" tienen mucha presencia en la web, tanto en redes sociales como en páginas; por eso, para desarrollar un libro en soporte papel -algo así como una vuelta a las raíces de la trasmisión cultural- acudieron al lenguaje que mejor conocen: la realidad online.
 
Con miles de seguidores en su haber, ambos presentaron sus proyectos en la plataforma digital latinoamericana de financiamiento colectivo Idea.me, donde casi 300 emprendedores -en sólo 22 meses de funcionamiento- lograron concretar sus sueños mediante un sistema de colaboraciones y recompensas de gente que apuesta con poco dinero al desarrollo de ideas.
 
Un ejemplo es la página www.casachaucha.com.ar que funciona hace cuatro años. Su particularidad (y su éxito) reside en mostrar a través de fotografías -casi de forma voyeur pero con una pizca de revista de diseño- el estilo y la decoración de las casas, realizado íntegramente por sus propios dueños, sin empresas, ni producción, ni tampoco asesorados por decoradores.
 
"Surgió como un blog, se me ocurrió porque estudié diseño de interiores y todo lo que había en las revistas me resultaba aburridísimo. Me preguntaba ¿por qué es así, sí la realidad es más interesante? Después de la queja, me di cuenta que tenía que hacerlo yo", cuenta María Tórtora, quien junto a Lucía Luna Crook visitaron más de 120 casas y sacaron más de 20.000 fotos.
 
El desafío de un sitio web comenzó "sin un peso". Cámara en mano, Tórtora recorría los hogares de amigos y vecinos y los gastos provenían de sus arcas personales. "Es algo que se hace a pulmón, recién ahora conseguí que la página se mantenga sola", asegura.
 
Pequeñas historias de habitantes, rincones mágicos con detalles personales, incluso una mancha de humedad que sigue su curso, son las banderas que levanta Casa Chaucha, con un mantra: la no edición. "Es conectar con la decoración, sin tendencias, ni perfeccionismo, la casa se muestra como a la gente le gusta que sea", dice esta joven de 33 años.
 
El motor de la web, así como el del futuro libro, es "contar las historias, una casa linda es el móvil para mostrar quién vive, porqué la tiene así, qué le gusta. Nunca se habla de un estilo, ni dónde compran las cosas. Lo podes mirar si sos chusma o si buscas ideas, incluso si sos crítico", dice la creadora. 
 
Con una vidriera de éxito y una fuerte presencia virtual, Tórtola recorrió editoriales y todas rechazaron la idea. Cansada, decidió hacer el libro por su cuenta y con la ayuda de ese caudal de seguidores que día a día miran las `casas chauchas`.
 
"El libro es un salto a todo nivel, porque en la web la devolución es una intriga. Pude hacer el libro sin que las editoriales me levanten el pulgar; con esta plataforma logré venderlo sin que aún exista", sostiene.
 
"Todos me decían que iba al revés, que el papel busca presencia en la web, pero en este caso las personas que consumen la página también valoran el objeto libro. No queda viejo, es consecuente", enfatiza Tórtora. 
 
El proyecto del libro de fotografías de Casa Chaucha batió un récord en Idea.me, superó en 27 por ciento la meta de 74.000 pesos que puso Tórtora para poder editar 2.000 ejemplares, de 128 páginas. "Voy por 90.000 pesos y en la preventa ya se vendieron 700 libros", cuenta.
 
El lanzamiento será en diciembre, con diseño de Bosque y la edición de JellyFish. "Habrá casas ya publicadas y cinco nuevas. Es un libro de casas, no de diseño", define.
 
Si "Casa Chaucha" es una apuesta al ojo en la vida puertas adentro, "La gente anda diciendo" va de lleno a los oídos en la vida pública. Son fragmentos de frases escuchadas en cualquier lugar, muchas fuera de contexto, postales de un momento social y cultural.  
 
Ejemplos sobran y son posteados a diario gracias a miles de seguidores atentos al decir callejero. "Romina no me gusta más, lo juro por mi celular", dice un adolescente a otro; o un hombre confiesa a sus amigos: "Al final la mina se llamaba Héctor, de Avellaneda".
 
Una señora arremete contra el verdulero de un supermercado: "Cierre la bolsa después de pesarla, sino tengo que pagar por el nudo"; "Esta separación no tiene vuelta atrás, ella ya me sacó del Facebook", asume un hombre de 35 años o "Flaca, no te estoy chiflando de pajero, el bondi no pará ahí", grita un obrero.
 
El proyecto nació en 2011. "Estábamos en un café, cuando nos quedamos escuchando a una pareja sentada al lado que hablaba sobre la infidelidad. Nos llegaban frases sueltas, fuera de contexto, y estaban buenísimas", cuentan Tatiana y Ezequiel, sus creadores. 
 
"Nos dimos cuenta de que todos escuchábamos este tipo de frases en los bondis, subtes, bares, bancos, en la calle, pero después se perdían. Pensamos en anotarlas para hacer una recopilación que terminara en un libro", explican.
 
Esa idea quedó en pausa, lo que sí crearon fue una página en Facebook y una cuenta de Twitter. "En sólo tres días había casi mil `likes` (me gusta) y nos sentíamos hechos. La gente empezó a mandar lo que escuchaba y de repente había frases de todo el país, incluso del exterior", recuerdan.
 
Hoy tienen más de 700.000 seguidores y el libro es una realidad: 1450 personas colaboraron a través de Idea.me. "Hace dos meses empezamos a editarlo. Tendrá 350 frases ordenadas de manera tal que cuentan una historia, dialogan, se contradicen y se refuerzan", adelantan los creadores sobre "este registro de cómo habla nuestra sociedad".