30/08/2013 msica en los barrios

El Condit: una forma de llevar la msica al barrio

Con el objetivo de "descentralizar" el circuito cultural de Buenos Aires y de descontracturar la música de la academia, Luciano Azzigotti y Fernando Manassero encararon el proyecto musical conDiT, que funciona en el predio que el instituto cheLA tiene en Parque Patricios. Funciones, cursos, seminarios se encuentran a la mano de los vecinos y actúan como punto de encuentro para varios músicos de diferentes instituciones.

Por Agustn Argento


Funciones, cursos, seminarios se encuentran a la mano de los vecinos y actúan como punto de encuentro para varios músicos de diferentes instituciones.

¿En qué sentido toman a la música como una acción social?
Luciano Azzigotti: La música por definición es un arte practicado socialmente. ConDiT es una herramienta para imaginar, producir y difundir la creación actual de la música de concierto, aquella que tiene como su principal sistema social a la orquesta sinfónica y sus instrumentos. El hogar natural de una orquesta es un teatro, pero por una multiplicidad de razones que no cabe mencionar aquí, hay una enorme distancia entre el foco de estos teatros en la música del pasado (y generalmente de otros países) y la creación local y actual.

Fernando Manassero: Es como si los cines pasaran en un 90% las películas de hace 100 años. ConDiT es un proyecto de cheLA, el centro experimental en arte y cultura de Parque Patricios, y como todo lo que sucede allí, su foco está puesto en crear e investigar sobre la cultura actual.  En realidad, podría haber un conDiT por barrio y por ciudad, descentralizando el rol estatal en la creación de música que hoy existe en una mínima proporción, y que estos centros de producción convivan e incluso nutran a los grandes espacios legitimantes. 

“Podría haber un conDiT por barrio y por ciudad, descentralizando el rol estatal en la creación de música”,


Fernando Manassero


¿Cuál es el objetivo de fusionar artistas, científicos y actores sociales, como aparece en la página?
FM: Este es el paradigma tal vez más original que da forma a un latente cheLA que propone y viene a llenar un vacío entre el sistema de investigación científico académico, de gestores, actores sociales y creadores. Dicho desplazamiento genera colisiones muy impredecibles en las tres prácticas. El punto de llegada no es el paper, el congreso, el disco, o el centro barrial donde pasar las horas, sino la emergencia de un entorno donde se genera conocimiento a la vez que se lo practica y se lo critica.

LA: Actualmente desarrollamos investigación en el campo de la visualización musical de información con sistemas de partituras interactivas que ha sido aplicado a campos musicales crosmodales (compartiendo el modo de la escucha, con el táctil, o el gustativo), y sobre el gesto musical corporal, realizando varias herramientas aplicadas luego en los conciertos. En el campo de la observación comunitaria, en el 2014 se inicia el proyecto llamado Música Común, que ha surgido al advertir patrones interesantísimos en la creación musical no especializada e inconsciente en sustratos sociales muy diferenciados. Como en estos ejemplos, el objetivo entonces es nuevamente la emergencia de una complejidad que no puede ser abarcada por estos actores ni sus ámbitos individualmente, además de evitar bastante la burocracia y los intermediarios.


¿Cómo logra formar parte conDiT del circuito cultural de Buenos Aires estando en un barrio periférico?
LA: Creando su propia comunidad de referencia. Junto a la investigación hemos generado una acción fundamental: el encargo de obra dentro de un espacio en donde se puede trabajar a largo plazo, estrenar las obras y hasta vivir. Este año hemos tenido cuatro residentes internacionales entre compositores e intérpretes, y dos artistas visuales. Los artistas crean, conviven, y algunos son invitados a escribir en nuestras publicaciones con la crítica de sus trabajos. Del lado del público, ¿qué es lo que sucede con la mayoría del público de concierto?, por un lado son estudiantes de música, entonces está surgiendo naturalmente una actividad cada vez mas trascendente que es la formativa, donde los compositores y músicos visitantes dan seminarios, donde se plantean oportunidades como la del concurso CGM62 en colaboración con la Gaudeamus holandesa y el ensamble Modelo62, y el sistema de composición colaborativa Minka.

FM: Por otro lado, hay una conexión con el entorno muy directa en las charlas de formación de oyentes y difusión en las escuelas como la del próximo 30 de agosto en el Colegio Bernasconi. El circuito que esta creciendo es absolutamente distintivo en el hecho de que la  escucha contemplativa convive con una interactiva. Formación no es una actitud pedagógica implícita sino, aunque resulte ambiguo, una expansión de la conciencia de los lenguajes compartidos a la luz del misterio de la creación musical.

“Es indispensable fagocitar espacios donde los compositores puedan trabajar fuera de la academia”,


Luciano Azzigotti


¿Por qué la idea es la de exponer obras con menos de 5 años?
LA: El objetivo del proyecto es crear música nueva, pero parte de esta creación es conocer el repertorio reciente y practicarlo. En la actualidad los conciertos de conDiT se conforman en un 60% de estrenos, un 20% de primeras audiciones en nuestro país, y lo restante formado por el repertorio clásico. Escuchar el canon musical desde el oído contemporáneo puede ser también una forma  de composición. Pero es indispensable fagocitar espacios donde los compositores puedan trabajar fuera de la academia, con el claro objetivo de que sus músicas sean escuchadas y practicadas.

¿Anhelos; proyectos?
FM: Nuestro sueño es poder concientizar sobre la necesidad de que los creadores tengan un espacio de trabajo a largo plazo y legitimación en igual importancia que las instituciones dedicadas a la música del pasado.

LA: Supongamos que la música, como una complejidad de la poesía,  es una forma latente de voz colectiva. Ahora, imaginemos que luego de todas las subjetividades y de los conceptos individuales de los agentes llámense poeta, compositor, intérprete etc.,  los objetos artísticos que logran circular culturalmente enlazan con cierta espíritu subyacente que nos impulsa como sociedad. En ella, conviven tiempos y culturas muy diversas. Entonces, ¿podría responder un sóo tipo de concierto a un espíritu vital  y a un sentido compartido?, con esta pregunta nos propusimos tomar al concierto como material para componer, hacer tangibles las relaciones a priori por la cual cada tradición musical construye su idea de concierto, y jugar con ellas.