15/08/2013 homenaje

De la mano de Pilar del Ro homenajearon a Saramago

Un emotivo homenaje al portugués José Saramago tuvo lugar en el Centro Cultural San Martín de la mano su viuda, Pilar del Río, del cineasta Miguel Goncalves Mendes y la escritora Claudia Piñeiro, quienes recordaron la faceta literaria y política del Premio Nobel de Literatura.

Pilar del Río (C),y cineasta Miguel Goncalves Mendes(D)
Pilar del Ro (C),y cineasta Miguel Goncalves Mendes(D)

"Más que un homenaje para José, es algo que estamos haciendo para nosotros, como una alegría para recordarlo un ratito", arrancó la periodista Patricia Kolesnicov, quien estuvo a cargo de la presentación realizada ayer en el San Martín, a donde asistieron un centenar de personas que en el silencio de sus sonrisas evocaron la figura del portugués.
 
"Nuestra única defensa contra la muerte es el amor" dijo alguna vez Saramago y esta vez también fue el amor el protagonista del homenaje, porque de la mano de su viuda, Pilar del Río, el encuentro que tuvo lugar en el San Martín sirvió como excusa para la presentación del documental "José y Pilar", una historia de amor que se proyectará en forma gratuita en el mismo espacio cultural mañana, el sabado, domingo y los días 24 y 25 de agosto.
 
A una breve presentación a cargo de Kolesnicov, quien recordó al escritor comprometido, al "Saramago que del otro lado del mundo estaba atento a otras cosas" y destacó la carta que envió a favor de Raúl Castells cuando el líder piquetero quedó detenido luego de apostarse frente a un Mc Donald, la continuó la escritora Claudia Piñeiro, elegida por el portugués en el Premio Novela Clarín 2005.
 
"El mejor homenaje para él es que sus libros están en las bibliotecas. Es un escritor presente y ese es el gran homenaje", dijo Piñeiro al comienzo de su intervención para luego dar a paso a lecturas y comentarios sobre los tres libros que "más me gustaron", "Ensayo sobre la ceguera", "El Evangelio según Jesucristo" y "Las pequeñas memorias".
 
Piñeiro hizo un paso al costado de lo puramente literario, "aunque los escritores somos seres políticos" y se refirió a la coherencia de Saramago: "Siempre fue muy fiel a lo que él pensaba y defendía las causas por más que sean lejanas que le afectaban desde lo político".
 
"Yo no escribo por amor sino por desasosiego, escribo porque no me gusta el mundo donde estoy viviendo" fue la frase que alguna vez dijo  el Nobel y que la escritora argentina evocó y agradeció: "Y por suerte escribió porque el desasosiego de él nos ha dado un poco de sosiego y es lo que estamos agradeciendo hoy".
 
Luego de Piñeiro llegó el turno de Pilar del Río, la viuda de Saramago, que hoy preside la fundación que lleva su nombre. De visita en Buenos Aires, la mujer a la que el portugués dedicó la mayoría de sus obras aseguró: "Ha muerto José, no Saramago. Saramago es el autor que conocemos y se reproduce continuamente en la lectura de sus libros".
 
Del Río recordó que cuando Saramago murió querían mandarlo al Panteón de Hombres Ilustres, "me tendrían que matar a mi primero", bromeó y contó sobre el lugar que ahora lo aloja en Lisboa: "Sus cenizas están enterradas en su árbol preferido, un olivo, con un banco donde la gente se puede sentar, leer y ver los barcos pasar", como, contó, él quería.
 
La viuda también habló sobre la faceta literaria de su marido: "El trabajo del novelista es decir de otra manera lo que ya sabemos y Saramago lo contó de forma sublime", a la par que rescató que "José no inventó, describió".
 
Y agregó: "El gran objetivo del literato es hacer de la literatura vida y yo creo que Saramago lo consiguió porque todos nosotros cuando leemos sabemos que crecemos en vida" y aseguró que "la vida de José es literatura pura".
 
Luego de una oleada de aplausos a Del Río, Manuel Goncalves Mendes habló sobre los entretelones del film "José y Pilar", un documental de la pareja en su intimidad de Lanzarote, a lo largo de sus viajes por todo el mundo, en fiestas con amigos y familia y del libro homónimo donde recopila "todo lo que no pude poner en la película".
 
Durante cuatro años Goncalvez se instaló en la casa de Saramago y Del Río para filmar este documental, que al principio la idea no gustó tanto a Saramago. "Que no, que su intimidad, era su intimidad pero si quisiera hacer un trabajo sobre su trabajo ahí sí podría hacerlo", contó el cineasta sobre la primera respuesta del Nobel, a la cual respondió  "vale, ya veremos", bromeó ante el público.
 
Ante la pregunta de por qué filmar la relación de ellos dos, el cineasta explicó que "estaba muy intrigado sobre el papel de Pilar en su vida, la mujer que José decía que había cambiado toda su vida y a quien dedicó todos sus libros". Y comentó que "quería hacer un retrato de la cotidianidad, de su trabajo y sobre todo de su compromiso".
 
Luego de algunas anécdotas sobre el rodaje y el resultado final del film como "el yo no sabía del zoom de las cámaras" de Pilar o "la lucha por evitar que se vean los cables en la casa" del cineasta, fue el turno del público para hacer preguntas a los invitados.
 
"¿Cómo supo que se enamoró de él?" se escuchó desde el fondo de la sala del San Martín. Pilar entre risas respondió "¿a ti te lo voy a decir?". Un silencio. Y despacito deslizó "leyendo, como todas..."