05/08/2013 libros

La figura del Che se multiplica en tres ediciones ilustradas

Tres nuevas ediciones ilustradas sobre el Che Guevara -El Che vive!, Morir por el Che y ¡Libertad!- dan cuenta de las múltiples miradas que permite esta figura revolucionaria devenida en ícono pop, cuyos significantes trascienden lo histórico para convertirlo en héroe, santo, logo ‘marketinero’ o diseño cool.

Por Dolores Pruneda Paz

Los sellos Pequeño Editor, Loco Rabia y Océano respectivamente, muestran con estos nuevos libros el estado de situación, la deriva de una figura que no responde a sí misma ni a sus hechos, sino a lo que es capaz de asignarle el imaginario de distintos pueblos y comunidades que van de Latinoamérica a Europa.
 
¡El Che vive! repasa ese devenir desde el ojo del diseñador argentino residente en México Jorge Alderete; Morir por el Che es un exhaustivo repaso histórico centrado en su visita a Uruguay en 1961, que cuestiona las narrativas aceptadas en el marco del asesinato del profesor Arbelio Ramírez; mientras que “¡Libertad!” encarna desde Bélgica una mirada repleta de clichés al estilo peliculón épico hollywoodense.
 
"Alderete compone una reflexión en imágenes sobre el ícono, “gesto que hace unas décadas hubiera parecido una apuesta perturbadora por señalar la capacidad de la máquina del capitalismo cultural de apropiarse de todo”, comenta al inicio del libro el cantautor Kevin Johansen, autor de la canción “Mc Guevaras o Che Donals”.
 
“Este trabajo nació en 2000 como un proyecto tipográfico que buscaba realizar fuentes con imágenes del Che en un formato como cualquier otro, el `dingbat` (caracteres gráficos), para que lo instales en la ‘compu’ y cuando aprietes una tecla te aparezca un dibujito blanco y negro pero del Che, desarrollando dentro de una colección de figuras argentinas como Borges, Perón o Fangio”, explica a Télam Alderete, ilustrador de numerosas tapas de discos entre otros de los Fabulosos Cadillacs.
 
“Transformado en libro cobró una dimensión que no tenía planeada –asegura el ilustrador-, son exactamente los mismos dibujos con un plus: se los puso en contexto. Gustavo Alvarez Núñez se encargó de la escritura redondeando las ideas que estaban en imágenes; Ana Longoni lo prologó y Willy Peloche se encargó del diseño de tapa". 
 
Alderete se refiere a la calavera y la cara del Che (1928-1967) que aparecen alternativamente en la portada del libro por obra de la impresión lenticular, que da tono a la publicación de Pequeño Editor, “esas contradicciones o complementos a su narrativa llenan sus páginas”, así es como se construye el mito, el logo, el santo.
 
El Che-Chapulín Colorado, Travolta o alien: “Juego con eso, no con el personaje sino con las situaciones que se producen a su alrededor, quería ver hasta dónde podía llegar, no es un proyecto cómico pero tiene algo de humor negro o cinismo porque a veces no sabés si reír o llorar”, ironiza.
 
El libro suma tres retratos “vinculados a personajes a los que pudo haber inspirado el Che”: el del fotógrafo cubano Alberto Korda, responsable de una de las imágenes más icónicas del guerrillero, su cara con la boina estrellada y bigotes debe ser una de las impresiones más repetidas en el mercado legal e ilegal de productos varios, ropa, posters  y accesorios entre otros.
 
Los otros dos retratos son de Emory Douglas -ministro de los Panteras Negras encargado de la gráfica del movimiento- y de Joe Strummer, ocurre que "el grupo que lideraba, `The Clash`, le puso un poco de política al punk de su momento", explica Alderete.
 
Por otro lado, en el libro “Morir por el Che”, el guionista Roy Leguisamo y el dibujante Marcos Bergara despliegan "una trama bien urdida” sobre la visita del Che a Uruguay como representante del gobierno revolucionario de Cuba ante el Consejo Interamericano Económico y Social y una memorable conferencia en la Universidad de Montevideo.
 
La historia “pone de manifiesto las características de una época contradictoria donde la violencia y la ingenuidad se mezcla en el entorno políticosocial latinoamericano”, se lee en un apartado de la historieta.
 
“Este cuento bien contado añade cotidianeidad sin pose, ambientación sin opulencia, misterio sin pompa y mucha tensión; Roy y Marquitos saben lo que hacen y construyen un Che infrecuente, que provoca a propios y ajenos, más cerca del tsunami que del bronce", dice en el prólogo el guionista y dibujante Jok.
 
Esta publicación, resume el escritor uruguayo Ramiro Sánchiz, contiene en sí misma "el potencial de polémica" que implica "un trabajo exhaustivamente documentado volcado a la historia reciente", proponiendo un diálogo con el presente.
 
En este panorama, ¡Libertad! Che Guevara, de la colección Rebeldes de la española Kraken, -la misma de Snoopy, La pequeña Lulú y Grarfield- distribuida en el país por Continente, comienza seis años después del viaje del Che a Uruguay, justo antes de morir, "cuando ves pasar toda tu vida en forma de flashes" se lee en el libro guionado por el matrimonio belga de Maryse y Jean Francois Charles e ilustrado por el francés Olivier Wosniak.
 
Esos flashes fueron elegidos entre las "zonas oscuras" de la historia del Che, continúa el texto, y "aspectos menos conocidos de su personalidad", que los belgas habrían detectado a 30 años de exhaustivas investigaciones sobre Guevara y de que sus manuscritos fueran incluidos en el Archivo Memoria del Mundo de la Unesco.
 
"Yo me pregunto por qué le tocó a él ser Jesucristo al final del milenio, che, eh, Che?" canta Johansen y podría ser la melodía de fondo de este fenómeno que por un lado promete seguir vendiendo productos alrededor del mundo en los formatos más inverosímiles y, por el otro, inspira obras dignas de ser consultadas.