01/08/2013 revelacin

Estados Unidos hizo pagos millonarios para direccionar al espionaje britnico

La Agencia Nacional de Seguridad pagó al menos 100 millones de libras en los últimos tres años y fijo objetivos mínimos. El gobierno británico aseguró que es legal.

La Agencia Nacional de Seguridad (NSA) estadounidense pagó al menos 100 millones de libras en los últimos tres años a su par británica, el centro de comunicaciones GCHQ, para acceder e influenciar los programas de espionaje del Reino Unido.



La revelación surge de nuevos documentos publicados por el diario brtánico The Guardian y obtenidos de mano de Edward Snowden, el ex técnico de la CIA que hoy recibió asilo temporal de Rusia tras permanecer más de un mes en la zona de tránsito de un aeropuerto de Moscú.

Los papeles muestran pagos secretos en donde se deja en claro que a cambio se espera que la agencia del Reino Unido cumpla compromisos impuestos por su par en Washington.

Por ejemplo, en un documento de 2010, el GCHQ reconoce que Estados Unidos "planteó una serie de cuestiones respecto a las expectativas mínimas que busca la NSA".

El mes pasado, Snowden reveló las relaciones íntimas entre los centros a ambos lados del Atlántico, que incluirían trabajos conjuntos como la Operación Tempora, por el que Londres intercepta unos 200 cables de fibra óptica con el objetivo de analizar el tráfico de llamadas y uso de Internet.

El gobierno británico no negó la relación, aunque siempre defendió que sus servicios de inteligencia “operan dentro del marco legal”.

Excusas y dinero

Los nuevos documentos sacados a la luz por The Guardian demuestran que Estados Unidos pagó 23 millones de libras en 2009, 40 millones en 2010 y 35 millones en 2011/12 al centro de comunicacion británico.

Parte de las transferencias se usaron para crear un edificio nuevo del GCHQ en la localidad de Buda, sudeste de Inglaterra, donde se interceptan comunicaciones de internet transatlánticas.

El dinero se tiene que utilizar “de acuerdo a requerimientos acordados por el NSA y el gobierno británico”, explicita un documento de 2010.

Además, exige a cambio “un nivel apropiado de contribución desde la perspectiva de la NSA”.

Al mismo tiempo que The Guardian publicó la información, el canciller William Hague recorrió las instalaciones del GCHQ y destacó que “los británicos pueden tener confianza y estar orgullosos de la forma en que las agencias de inteligencia trabajan para mantenerlos a salvo”.

“Los Juegos Olímpicos del año pasado fueron seguros no por accidente”, comentó el ministro.

“Aquellos que amenacen nuestra seguridad nacional deben saber que este país tiene la capacidad, las habilidades y las alianzas para proteger a sus ciudadanos”, completó.