30.07.2013 15:30
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La Pachamama, una ceremonia que busca ser de todos los argentinos

En el mes que terminan las heladas y comienza la época de siembra, los pueblos andinos veneran a la Pachamama, una celebración ancestral que comienza el 1 de agosto y que en Argentina se festeja en todo el Noroeste, como en Posta de los Hornillos, la geografía jujeña que recibió hace diez años a Néstor Kirchner para hacer de esta ceremonia un ritual de la identidad nacional.

"El festejo a la Pachamama son dos caras de una misma moneda: el respeto por nuestro patrimonio natural y cultural", explicó a Télam el secretario de Cultura, Jorge Coscia, quien participará el próximo viernes de un festejo central en Posta de los Hornillos coordinado por comunidades indígenas junto a autoridades provinciales y nacionales.
 
El funcionario nacional recordó que se trata de un año muy significativo porque "se cumplen 10 años de dos hechos importantes: por una parte, en 2003, Néstor Kirchner se convirtió en el primer presidente democrático en asistir al festejo, a la vez que ese mismo año se declaró a la Quebrada de Humahuaca como Patrimonio de la Humanidad".
 
Así, en el valle montañoso de la puna norteña, Posta de los Hornillos será testigo una vez más de la celebración a la Pachamama, cuyo acto principal será el próximo viernes, donde realizarán un festival para acompañar las ofrendas a la madre tierra de la mano de representantes indígenas, artesanos y la presencia del gobernador de Jujuy, Eduardo Fellner, entre otros.
 
Desde las13, los músicos Tomás Lipán, Chango Spasiuk y Luis Salinas junto a copleras y la banda de Sikuris (instrumento de viento de tradición aymara-quechua) "Rosa Mística" y "Del Moreno" cargarán de música a la puna jujeña, a la par que se exhibirán artesanías con comidas típicas y regalos sagrados, como hojas de coca y chicha, la bebida típica del mundo indígena producida en base a maíz fermentado.
 
Antes de la colonización hispánica y mucho antes de la expansión incaica, desde el sur de Colombia hasta Santiago del Estero y hasta el río Maule en Chile, los pueblos indígenas rindieron devoción a la `Pacha´ como un ser vivo, al que había que agradecer, alimentar y darle de beber; siglos después la tradición no sólo continúa sino que se resignifica de nuevos matices en un sentido homenaje de todos los pueblos andinos devenidos en repúblicas.
 
La Pachamama -pacha: tierra pero también "mundo", "cosmos", y mamá: madre, en aymara y quechua- es una de las deidades más antiguas de los pueblos indígenas cuyo origen se remonta a la época preincaica en la ciudad de Tiahuanaco (Bolivia) y que con los Incas se extendió por Los Andes, transformándose en un rito clave del calendario andino, en el que  se "corpacha" -del quechua dar de comer y beber- a la madre tierra.
 
"Seguimos haciendo este ritual porque consideramos que la Pachamama nos ha parido, nos alimenta y es ella quien nos va a recoger en su seno cuando muramos. Hay que andar bien con la madre tierra", explicó Toqo, colla jujeño y director del Museo Indígena de Salta.
 
Toqo hizo hincapié en el movimiento ecológico de los últimos años a raíz del cambio climático -"el respeto por la naturaleza y la necesidad de vivir en armonía con ella y tratarla como nuestra madre"- como otra vía de visibilización de este ritual que año a año nuclea a más grupos sociales que exceden las fronteras de la vida agro pastoril y se expanden, incluso, hasta centros urbanos.
 
En pueblos, plazas y hasta en Iglesias, organizado por familias, la comunidad o el Estado, el Día de la Pachamama en toda la geografía andina es un día festivo.
 
En nuestro país las provincias de Salta, Jujuy, Catamarca y Tucumán reflejan en esta celebración su cosmovisión y reafirman el vínculo entre el hombre y la naturaleza.
 
Pero el 1 de agosto no es el único día para honrarla: el homenaje dura todo el mes y reaparece en cada instancia importante de la vida como la siembra, la cosecha, el fin de la construcción de una casa o cuando se señala el ganado. Porque, como enfatizó Toqo, "a la `Pacha` hay que honrarla siempre".
 
En Jujuy "el día de la Pachamama simboliza un punto de encuentro con la cosmovisión de las comunidades aborígenes", consideró el secretario de cultura local, Gonzalo Morales.
 
En este sentido, destacó que "la Pachamama es una celebración no sólo de los indígenas sino de la provincia en general y explicó que a nivel estatal se "está reactivando un diálogo, una acción muy concreta con las comunidades".
 
Los procesos de consolidación de identidades de los pueblos indígenas y un Estado cuya máxima es el respeto a la diversidad cultural convierten a esta celebración en una fecha de reflexión, de intercambio y de aprendizaje de la cultura y, también, de la naturaleza.
 
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