24/07/2013 documental

Se estrena "Slo para payasos", un film que rescata el impacto de la risa

La vida libertaria y fraternal de los payasos, su forma de cuestionar aspectos oscuros de la sociedad y el enorme aporte que hacen a personas que recobran la fe en la vida a través de la risa son algunos de los temas que propone “Sólo para payasos”, un documental de Lucas Martelli que se estrena este jueves en una función que contará con la presencia de 200 clowns.

Trailer de "Slo para payasos".

El filme llegará al renovado Cine Gaumont, Espacio INCAA Km0, con un desprejuiciado retrato del mundo de los payasos, para el cual construye su propio imaginario con más de 200 payasos en escena, una mezcla de cuadros de humor, animaciones, coreografías y entrevistas a grandes personalidades del mundo del clown, que reflexionan sobre su oficio.

Las entrevistas están hiladas dentro de una fábula inventada e improvisada por los mismos payasos que viajan desde todo el mundo para reunirse a buscar el “acto ideal”, ese que produce emociones a granel, ese de encanto irresistible que todo payaso sueña con alcanzar.

“En general se cree que el payaso está sólo para hacer reír, pero también hace pensar y cuestiona el estado de las cosas. A veces hacen reír y a veces te pueden hacer enojar. Hay payasos que pueden abrir a la gente un mundo que no conocían”, destacó Martelli en una entrevista con Télam.

Según el cineasta, que conoce el tema desde adentro ya que también es acróbata, “el payaso tiene un lugar de cuestionamiento social. A través de la risa, la emoción y la provocación siempre está cuestionando el status quo".

"Funciona como un espejo deformado para mostrar nuestras miserias y todo aquello que no vemos u ocultamos, para lo cual trabaja sobre el principio del ridículo”, expresó.

“Es como un intento de buscar otras formas de expresión y denunciar ciertas cosas desde un lugar más artístico”, añadió Martelli, quien se pasó tres años filmando esta “superproducción hecha sin un mango, una superproducción payasa con efectos especiales y 200 payasos en escena”.

El documental retrata el mundo del payaso moderno desde su propio imaginario, pero también indaga en su historia desde la comedia del arte, donde el Arlequín es el antecedente del payaso, aquel que transgrede las normas sociales desde el absurdo, mientras que el Pierrot sería el del clown o cara blanca, que intenta ponerlo en orden llamándole la atención sobre sus payasadas.

En el filme participan payasos de diferentes corrientes y estilos de trabajo, como Tortell Poltrona (Payasos sin Frontera); Luisito y Pacusito (Hermanos Videla); Chacovachi; Petarda; Rik Streiff; Toto Castiñeiras (Cirque du Soleil); Maku Jarrak; Chicharrita; Casimiro Magote; Morrison; Pablo y Luna (Circo Social del Sur); Circo Manija (Taller de Artistas del Borda) y Loco Brusca, entre muchísimos otros.

Para Martelli, “los payasos son payasos todo el día, les gusta vivir experiencias payasas, viven en casas payasas y tienen formas de vida fuera de lo normal. El payaso es siempre un payaso, pero cuando pasa a un escenario potencia algunas de sus características, sobre todo la de cuestionar lo políticamente correcto”.

Y añadió: “La picaresca del circo criollo ya tenía esta esencia en sus canciones y en sus actos, con muchas críticas a políticos y situaciones establecidas. El tema social siempre estaba presente. Hoy en día el payaso cuestiona continuamente el tejido social. Es un discurso de crítica a través del ridículo y el absurdo”.

La película fue filmada durante la Convención Argentina de Circo, la reunión circense más antigua de Sudamérica (la primera se realizó en 1996 y la organizó el payaso Chacovachi) que en la actualidad convoca a más de 4.000 artistas que se reúnen en el mismo lugar durante cinco días, pero además incluye pequeñas escenas grabadas por payasos en distintos lugares del mundo.

Martelli destacó que “hay muchos payasos volcados al trabajo social. Por ejemplo, está el Circo Social del Sur que trabaja con gente en situación de marginación extrema y les da un medio de vida y reinserción social".

"También están los `payamédicos` que ayudan a los enfermos y los payasos sin fronteras que actúan en zonas de conflictos bélicos y desastres naturales”, agregó.

En relación a la función social del payaso y a la importancia de la risa como ayuda terapéutica, Martelli señaló que “hay una concepción muy poética que dice que cuando uno se ríe ya no es mortal. Generalmente dicen que la risa se opone a la tristeza, pero para mí la risa se contrapone al temor”.

“Cuando uno ríe se libera por un instante de todos esos temores sociales y personales que lo tienen aprisionado. Y en el mundo de hoy, la risa es algo fundamental, porque nos viven encadenando con el temor”, agregó el cineasta, quien cree que “conocer a un payaso puede cambiarte la vida”.

En relación a la forma de vida de los payasos, Martelli sostuvo que “es horizontal, fraterna e igualitaria. Ellos son libertarios, cuestionan siempre la autoridad, son autogestivos, poseen gran capacidad de acción y suelen vivir por fuera de las pautas sociales tradicionales".

"Son revolucionarios a su manera. Su forma de vivir tiene una impronta libertaria y anarquista”, señaló.

“Creo que el mundo del circo creció mucho en los últimos años, pero más allá de la difusión de la actividad, es necesario un mayor reconocimiento institucional a la actividad, para tener más espacios para ensayar y poner espectáculos, poder tener más permisos en el trabajo callejero y obtener créditos estatales”, explicó Martelli. 
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