17/07/2013 estreno

Con "Metegol", Campanella logra el difcil equilibrio de arte e industria

El cine nacional “mainstream”, con aspiraciones de dejar huella en donde se proyecte, y con un presupuesto nunca antes alcanzado de 20 millones de dólares, tiene en “Metegol”, primera animación de Juan José Campanella, uno de sus ejemplos más contundentes.

Claudio D. Minghetti

Por Claudio D. Minghetti

Trailer de "Metegol", de Juan Jos Campanella.

El argumento es sencillo: un niño apasionado por la tecnología de su tablet, escucha un relato de su padre, que le cuenta cómo un ganador y un perdedor en un juego de fútbol de mesa pueden enfrentarse y el más honesto resistir la venganza del derrotado que intenta minar la esperanza de todo un pueblo, para siempre.

“Como se dice cuando hay una sola opción: pasión”. La frase es la síntesis perfecta a un tema que Juan José Campanella maneja a la perfección desde que conmovió con sus primeras historias íntimas pero a la vez corales, que con "Luna de Avellaneda" encontraron un punto culminante.

Pasión, así de claro el término, aparece con mayúscula en la barra en el que se reúnen abogados y escuderos en el bar vecino a Tribunales -de “El secreto de sus ojos”- y ese sentimiento el que siguen tanto quienes están del lado de la ley, como el que debilita al criminal, haciéndolo tropezar y caer.

El otro tema es la expectativa de lucha y el desenlace que pueden lograr los habitantes de un pueblo, uniendo todas sus fuerzas para lograr que aquel chico ahora adulto, jugador de fútbol estilo Cristiano Ronaldo, obsesionado por ganar por cualquier medio,  procura convertir al pueblo donde nació en un negocio personal.

Con su pasión a cuestas, Campanella logró un filme con el que encontró el difícil equilibrio entre arte e industria dentro de una cinematografía que debe participar de una competencia injusta con el cine estadounidense, en términos que no son necesariamente  cinematográficos.

Campanella conoce muy bien los recursos cinematográficos de los que se vale el cine estadounidense, incluso trabajando para la televisión de aquel país como director de numerosos episodios de varias series de éxito, lo que le dio el entrenamiento suficiente como para encarar un tipo de cine efectivo.

El desafío de hacer frente a un largometraje de dibujos animados en un tiempo donde Hollywood hace gala de ser dueño de la pelota, no pareció achicar al cineasta que venía de ganar un Oscar a la mejor producción no hablada en inglés, pero que prefirió no fanfarronear con la estatuilla.

“Metegol”, inspirada en un relato de Roberto Fontanarrosa, versión libre que lleva la firma de Campanella, el escritor y periodista deportivo Eduardo Sacheri, así como del cinéfilo, periodista y finalmente productor Axel Kuschevatsky, es de alguna forma el resultado de una importante trayectoria.

La delantera Campanella-Sacheri-Kuschevatsky funciona como mecanismo de relojería a la hora de versionar el relato de Fontanarrosa porque cada uno aporta lo suyo, es decir, el lenguaje del cine, la esencia deportiva y el toque que hace que el sabor al éxito sea  más intenso. Nunca está en "orsai".

Si a este grupo le sumamos una segunda línea conformada por un director de fotografía como Félix Monti (afortunada inclusión en un filme de animación), así como la música compuesta por Emilio Kauderer (el mismo de “Un lugar en el mundo”) plena de épica, el resultado es de 10, o mejor dicho de 11.

Como en “Luna de Avellaneda” un grupo de vecinos y amigos defiende a su club barrial quebrado, en “Metegol”, un equipo mezcla de humanos con diminutos jugadores de plomo, trata de defender su dignidad frente a un intento de humillación como símbolo de poder que quiere arrebatarle su lugar en el mundo.

En ese equilibrio en el que también es fundamental tener como ingredientes el juego limpio, el no aceptar singularidades (en un mundo plural pero con una mirada sesgada por la discriminación), y una cámara que se mueve a toda velocidad en ruta zigzagueante sobre madera pintada verde, es de donde el filme saca partido.

Nada está librado al azar en este relato donde además de pasión, amor y solidaridad también hay humor en la caricatura de situaciones comunes a jugadores de hoy, el uso (no abuso) de jerga, y un par de oportunos temas musicales de René, de Calle 13, que completan hora y media de buena propuesta.

Las voces elegidas están a la altura de las circunstancias, Pablo Rago, Horacio Fontova, Coco Silly, Fabián Gianola y Miguel Angel Rodríguez, ratifican que en la Argentina se dio una evolución del género que tuvo un pionero notable como Quirino Cristiani, y artistas de fuste como Dante Quinterno, García Ferré y ahora, el aporte digital de Campanella. Un buen gol para el cine nacional.
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