16/07/2013 Feria del Libro Infantil

Fisiologa y emocionalidad: cmo estimular la lectura

El ingeniero, escritor y promotor de la lectura chileno Mauricio Paredes visitará la Feria del Libro Infantil y Juvenil para disertar sobre cómo estimular el placer fisiológico en las aulas, a través de la emocionalidad, para mejorar la concentración y la comprensión lectora.

"El principal factor para mejorar la concentración y la comprensión es el placer a nivel fisiológico, que se promueve estimulando el sistema límbico cerebral para que genere una sustancia llamada dopamina que, tras permanecer 30 segundos en nuestro sistema, genera más placer y un círculo virtuoso que puede estar centrado en la lectura y los educadores pueden estimular desde lo emocional", explicó a Télam Paredes.

De esta manera, aseguró, "se genera un círculo virtuoso: la gente que empieza a disfrutar con la lectura genera dopamina y cuando al cerebro algo le gusta vuelve a buscarlo, así que esa personas luego se transforman en lectores voraces, por esos los maestros deben estar muy atentos de generar un ambiente agradable para la lectura".

"El beneficio -consignó- está en que a través de las emociones se  controla el funcionamiento fisiológico, una cosa muy sencilla de hacer es la lectura en voz alta con el mayor entusiasmo posible, invitar al alumno a relajarse, desencorsetarse, sacarse el miedo; porque si el profesor no disfruta los alumnos y todo sus sistema nervioso lo perciben inhibiendo el posible flujo de dopamina".

Sus visitas a instituciones de todo el mundo tienen que ver con "promover el placer de la lectura -aseguró-, no todos los libros son fantásticos y soy un convencido de que los que no nos gustan no hay que leerlos", por eso disertará sobre "Cómo (no) leen los niños y lo jóvenes" a partir de la neurociencia, durante el desarrollo de la Feria del Libro Infantil y Juvenil.

Neurólogos, psiquiatras, psicólogos, psicopedagogos y muchos profesores, padres y los mismos niños guían desde hace tres años una investigación que "a estas alturas -aseguró- plantea más preguntas que respuestas".

El proceso que viene a explicar Paredes para promover la lectura desde la neurociencia es simple: "El ser humano primero recibe un estímulo (con los ojos ve la forma de las palabras); al leerlas adquiere información y genera dopamina; a través de funciones ejecutivas cerebrales transforma esa información en conocimiento (datos procesados y estructurados en pos de un objetivo)".

"Junto a la reflexión, lo cual requiere concentración y esfuerzo, ese conocimiento se convierte en sabiduría, otro paso que suma dopamina y es tan claro que en Estados Unidos lo define como el `¡Aha moments!`, la sensación del trabajo bien hecho, ese instante del `¡Ajá, así era!`", continuó.

Y finalmente entra en juego la creatividad, "el conocimiento te puede llevar a ser buen ingeniero pero para ser creativo hay que darle una vuelta de tuerca, tiene que ver con poder argumentar porqué tal o cual nueva cuestión, darse un tiempo para pensarlo y eso te lleva a la creatividad, lamentablemente eso aún es sancionado en ciertos lugares"; advirtió Paredes.

Se trata de cambiar paradigmas, "enfocar el aprendizaje en el placer además del deber, mostrarle a los maestros que los niños son seres integrales como ellos mismos (cuerpo, mente, espíritu y emociones), que ese proceso de aprendizaje precisa del afecto y el respeto para funcionar a nivel fisiológico".

Este forma de encarar, afirmó, "va contra un sistema educativo vetusto en Hispanoamérica que aunque alcanza económicamente en algunos países no lo hace en el plano cultural; hay un desfase que se nota en la merma de los niveles de lectura, al que escapan las pocas instituciones que siguen la línea de enseñar por placer".

Paredes cita al inglés Ken Robinson como su precursor, "si bien las entidades privadas son más abiertas a estos nuevos métodos -señaló-, en todos los colegios que visitados, más de 700, los profesores se sienten incómodos ante la falta de herramientas para enseñar a través del placer".

"Los cambios del sistema educativo en los últimos 100 años en Hispanoamérica van desfasados -insistió-, son más lentos de los que se perciben en la sociedad y la gran dificultad es cambiar el hábito".

La resistencia está en que "muchos se escudan diciendo que es la educación que ellos recibieron y aceptar y asimilar esos cambios requiere un fuerte compromiso emocional -remarcó-, aunque haya maestros mayores que son excelentes enseñando pero por algo innato, un cariño por su trabajo que se llama vocación".

En este marco, graficó, "algunas escuelas chilenas cambiaron cómo funciona la biblioteca con una actitud más lúdica dirigida a la identidad lectora, como determinar los bestseller del mes o el libro de oro, que no tiene por que ser el más leído".

Otra acción en ese sentido está en que "los mayores les lean a los más chicos alimentando esa mística escolar de los guías y discípulos, llegando a un enfoque más actual de la enseñanza que indica que si bien uno construye su propio conocimiento reconoce que debe ser guiado en esa búsqueda", concluyó.