30/06/2013 novedades discogrficas

El regreso de Black Sabbath los confirma como los padres del metal

El poderoso regreso de la formación original de Black Sabbath con nuevas canciones en su disco “13” y la belleza de las canciones de fino rock británico de Beady Eye, del ex Oasis Liam Gallagher, destacan entre las novedades discográficas de esta semana.

BLACK SABBATH, “13”

“Cuando todo era nada, era nada era el principio”, cantaban los Vox Dei en su “Génesis” y no hay frase que encaje mejor con el notable regreso de los padres del heavy metal, de la fuerza fundadora del cuero, las tachas, las canciones satanistas, la velocidad y la locura. Y, ¡oh curiosidad!, la primera canción de este “13” se llama “El fin del principio”. Todo cierra.
Ozzy Osbourne, el guitarrista Tony Iommi, el bajista Geezer Butler vuelven después 35 años con canciones nuevas, de gran factura, con riffs notables y con todo el abanico de estilos que fueron creando a lo largo de su carrera y que los convirtieron en influencias a grandes grupos como Iron Maiden, Metallica, Judas Priest, Megadeth, Slayer y Queens of the Stone Age.
Los Sabbath se tomaron las cosas muy en serio, ante la decisión del baterista original Billy Ward de no participar, convocaron al talentoso y poderoso Brad Wilk de Rage Against The Machine  y Audioslave, que confirma porque es uno de los mejores bateristas del mundo.
Pero lo más acertado fue la contratación de Rick Rubin como productor, el hombre que alumbró a los Beastie Boys, a Public Enemy, a los Chili Peppers, pero que además les permitió retomar el contacto con sus raíces a talentosos como Johnny Cash, Kris Kirstoferson y Neil Diamond.
Rubin es experto en deconstruir a semidioses y reponerlos en su lugar de músicos y eso lo logró en todos esos meses con los Sabbath. Iommi confirma por qué es el padre de los riffs más oscuros, siniestros, psicóticos y enloquecidos de la historia del rock.
Ozzy canta como hace años no lo hace, y la base Butler-Wilk realizó un trabajo formidable. Pero además en este disco los Sabbath deciden dar varios pasos porque no vuelven con canciones fáciles, “El fin del principio” y “God is dead” duran casi 8 minutos las dos y son un manual de heavy metal.
Esas canciones pasan por momentos de calma, luego adquieren cierta velocidad en los que Ozzy, Butler y Wilk enloquecen frenéticos, y Iommi se da el gusto de meter a la banda en un desierto sonoro para demostrar que su banda es la creadora del genero stoner rock.
“Loner” también sumerge al oyente en un vértigo metalero notable, de una sabiduría muy profunda, mientras que “Zeitgest” tiene momentos acústicos, de percusión no ortodoxa, que abren los ojos sobre donde se iniciaron canciones como “One y “The Unforgiven” de Metallica, siempre en paisajes sombríos.
“Age of reason” retoma el camino más duro, más metalero con una canción ideal para grandes estadios con varios cambios de ritmo y velocidad, al igual que “Live Forever” que tiene un comienzo bien sombrio más cerca del rock stoner y luego se abre paso como una locomotora enloquecida.
“Damaged Soul” es una pieza larga que tiene características de clásico que recorre diferentes estadios hasta que hacia el final se vuelve bien stoner y Ozzy queda cantando como el monstruo que asola un espeso bosque, en la pesadilla de muchos niños,  y “Dear Father” es un cierre notable con Ozzy expiando todas sus culpas, y tal vez saldando cuentas con su padre.
Para darle un toque de distinción a este notable regreso, los Sabbath salieron de gira, con el también notable Tommy Cufletos en batería y en la Argentina se los podrá ver el 6 de octubre en una noche que parece será inolvidable en el Único de La Plata junto a Megadeth, la banda del colorado Dave Mustaine.



BEADY EYE, “BE”

  El segundo disco de los ex Oasis Liam Gallagher, Gem Archer, Andy Bell y Chris Sharrock, era uno de los más esperados del año, luego del muy buen debut con “Differente Gear Still Speeding” y el notable show ofrecido en GEBA en el 2011, tras el cisma de la banda de los hermanitos fanas del Manchester City.
Si “Different Gear Still Speeding era una recorrida sobre el mejor rock británico de los años 60, 70 y `80, “BE”, de la mano del notable trabajo de producción de David Sitek, miembro de TV On the Radio y productor de discos de Yeah Yeah Yeahs, Beck, Nine Inch Nails, entre otros grupos, constituye un salto hacia la definición de un sello propio.
El disco abre con la marchosa “Flick of the finger”, una de las primeras canciones difundidas a través de Internet y la sigue el delirio acústico psicodélico de “Soul Love”, que le da paso a una de las mejores canciones del disco, el rockito “Face the crowd” que parece sacado de lo mejor de los Kinks.
La psicodelia está presente a lo largo del álbum, pero Sitek impidió que la banda se perdiera en el delirio como en la bien beatle “Second bite of the Apple”, que luego te recuerda a los primeros discos de David Bowie.
“Soon come tomorrow” es una bonita balada con la voz de Liam procesada, mientras que “Iz rite” es una hermosa canción, con un puente precioso, bonitos arreglos vocales y un estribillo digna de un Oasis, una de las bandas más grandes de los últimos 15 años del rock a nivel mundial.
“Don`t brother me” es una hermosa balada acústica, aunque un poco larga en sus casi 8 minutos, mientras que “Ballroom Figured” es una de las piezas más destacadas con su tránsito acústico y Liam cantando en su mejor versión.
En esta eterna guerra entre Liam y Noel Gallagher, el hermano más chico hizo su movida con el muy buen segundo disco de Beady Eye y ahora el mayo deberá contestar con cancionesa a la altura y con una banda de apoyo mejor que la que lo trajo a Argentina hace un año y medio, que mostro un nivel paupérrimo. 



LA BUENOS AYRES BLUES BANDA, “TODO VUELVE”

Segundo disco de esta agrupación la nueva generación del blues argentino que comienza a apoderarse de los escenarios y que crece con fortaleza para abrirle el juego a un estilo que se había cerrado demasiado en las Pampas.
Los muchachos de Lomas de Zamora confiaron en las manos de Ricardo Tapia, líder de la Mississippi, para que produjera su segundo material, en el muestran a lo largo de sus canciones, un gusto por el blues, shuffle, Jazz, boggie woggie, funk y ragtime, además del country.
El grupo esta integrado por Alejandro Chino Moore en batería y percusión, Julián Márquez en bajo, Mariano Di Lernia en teclados, Matias Mazzuco en saxo tenor, Mauro Rodríguez en saxo alto, Maximiliano Hermosilla en voz y guitarra y Federico Rodríguez en armónicas y coros.
Este álbum tiene una participación de una de las figuras más trascendentales del blues local el ex Gatos Ciro Fogliatta aportando su piano en “El Metalúrgico”, una rica estampa trabajadora y del conurbano bonaerense.
Tapia toca el dobro y las tablas en “A donde ir”, que tiene un bonito aire country, mientras que la cantante Viviana Scaliza, ex integrante de las Blacanblus y los Gangsters, le pone su potente voz a la balada pasional “Recuerdos”.



COMPILADO GEISER, “EN NINGUN LUGAR”

Pop Art continúa con las ediciones de compilados en manos de curadores, primero Leo García, en este caso Wallas de Massacre, donde reúne canciones de grupos noveles, del under o el indie, algunos de los cuales no han llegado a editar CD.
En este caso Wallas decidió incluir a grupos como los surfer instrumentales Los Frenéticos, el punk melódico de Brixton, el rock de Los Peligros y a los notables platenses de The Siniestros, que llevan ya una más que interesante carrera.
También aparece el exquisito grupo platense La Perla Irregular, los poderosos stoner Humo del Cairo, los Yataians y su buen gusto para el dub, el notable combo de Paula Maffia, la Cosa Mostra y los rockeros Deformica.
Destacan como novedades la bellísima Anastasia con un  pop acústico al estilo Tori Amos, Regina Spektor o la Sinead O`Connor de “El león y la Cobra”, también el rock desenfadado y con  mucho poder de Callate Mark, la banda que integra Florian Fernández Capello.
Tomando el nombre de un clásico de Sumo, los Callate Mark  constituyen la renovación no solo por su aporte musical, sino porque se trata de chicos que no llegan a los 25 años.
Callate Mark está integrado por Luna en voz, Florián en guitarra, Laucha Rico Gómez en bajo y Juli Gondell en batería, y curten mucho la new wave, pero consiguen un sonido propio con mucho desenfado.
Caperucita Coya, -el grupo integrado por Tomás Pergolini en el bajo, Martín Pla Filippelli en guitarra, Federico Schillagi en batería y Simón Rutilo en voz y segunda guitarra-  es otro aporte más que interesante con un rock que recuerda al primer Divididos, que se mete en algunos caminos grunge, y ya tienen editado un EP. Y además al igual que Callate Mark se trata de una banda de chicos que no superan los 22 años.