24/06/2013 biopoltica

"Los seres humanos devenimos cyborgs", asegura Esther Daz

En El poder y la vida. Modulaciones epistemológicas, la ensayista y docente Esther Díaz edita una compilación que, haciendo eje en el concepto de biopolítica, presenta una serie de perspectivas científicas, eugenésicas, psicoanalíticas y metodológicas que buscan explicar la mutación antropológica en curso.

Por Pablo E. Chacn

El libro, publicado por la casa Biblos, está compuesto por una serie de ensayos firmados por Alejandra Ojeda, Cecilia Ros, María Marcela Bottinelli, Silvia Rivera, Andrés Mombrú, Juan Ignacio Piovani, Gelsa Knijnik y la propia editora, entre otros.
 
Díaz es doctora en filosofía por la Universidad de Buenos Aires (UBA) y directora de la especialización y maestría en Metodología de la Investigación Científica en la Universidad de Lanús. Publicó, entre otros libros, "La posciencia, entre la tecnociencia y el deseo"; "Las grietas del control" y "Posmodernidad".
 
Esta es la conversación que sostuvo con Télam.
 
- Télam: El poder y la vida ¿componen cierta relación social?
- Díaz: El poder y la vida existen interactuando. No habría sobre qué ejercer poder si no hubiera vida, ni habría vida sin el impulso del poder. Pero en el contexto de este libro la relación entre poder y vida es sinónimo de biopoder o dicho de otra manera, del poder inmiscuyéndose en los procesos vitales de la población.
 
Este es un aspecto controlador de la conexión entre poder y vida; pero también hay aspectos emancipadores: la vida como reafirmación, el poder inconmensurable de la vida que es capaz de sorprendernos surgiendo como brote vegetal de una roca estéril o como gusano de un cadáver.
 
La vida es voluntad de poder, le dice "sí" a los hechos. El poder es del orden de las fuerzas y son las fuerzas mediantes continuos movimientos moleculares las que habilitan el sostenimiento de la vida y de la muerte, que es parte del proceso vital.
 
- T: Si el biopoder reconfigura las condiciones de producción política, ¿cómo piensa usted que reconfigura las condiciones de producción de la subjetividad?
- D: De múltiples maneras. La publicidad, cuyo objetivo es atraer compradores ofrece además productos que modulan, constituyen y destituyen la subjetividad de los potenciales compradores. Hay que vestirse de determinada manera, hay que alimentarse así o asá, hay que maquillarse. Otro aspecto determinante de subjetivación es la virtualidad. El mundo digital crea subjetividades digitalizadas. Y si el medio es el mensaje, los medios interactivos actuales "mensajean" (es decir, son medios para) nuevas subjetividades.
 
- T: ¿En qué punto cree está hoy la humanidad, enfrentada a un salto científico-técnico monstruoso, disociado a su vez de un dispositivo ético a la misma altura?
- D: Sobre la humanidad no es posible aseverar nada y del progreso mejor no hablar, porque no existe a nivel universal. El progreso de unos se suele alimentar del receso de otros. Las condiciones de existencia de los humanos son tan inequitativas que englobarlos en un término es solo una ilusión racionalista en la que por insistencia del lenguaje todos solemos caer.
 
Pero ¿qué (o quién) es la humanidad? ¿Los millonario de Hollywood y los niños que se mueren de hambre en el mundo? ¿Los torturadores y sus víctimas? Englobarlos en la palabra "humanidad" es al menos opinable. Como la pretendida universalidad ética que durante la primera mitad del siglo XX alimentó dos guerras mundiales; o la Inquisición -órgano ejecutivo de una ética universalista- que masacró a millares de personas.
 
Ignoro las ventajas de posibles "éticas situadas" (no universales), pero tenemos pruebas históricas del fracaso de las éticas universales. Considero que tenemos que zafar de los universalismos y de los humanismos. Hay que tematizar zonas, nichos, acontecimientos. Trabajar desde problemas concretos, desde prácticas históricas, analizar singularidades. Todo no es blanco o negro, hay multiplicidad de colores y tonalidades.
 
- T: ¿Qué quiere decir cuando dice "la trinidad conceptual contemporánea"?
- D: Comparo con la santísima trinidad porque así como en ésta hay tres personas distintas pero un solo Dios verdadero, en esta trinidad conceptual hay tres objetos de estudio diferentes pero una condición que las soporta a todas: la vida.
 
En la biopolítica se trata de administrar la vida de la población -además de político es un tema epistemológico- porque la biopolítica se nutre desde el conocimiento, es decir que se fundamenta el control desde un marco epistemológico, y la metodología es la consigna que se implantó desde el imperio: en todas las áreas institucionales se debe hacer investigación, y para investigar se necesita método. He aquí el sentido de "trinidad" surgida desde el poder, la vida, y la ciencia.
 
- T: La concepción de "lo humano" no será la misma. ¿Podría sintetizar o explicar brevemente esa cuestión?
- D: Desde que un ser vivo se valió de un palo para cazar o de una piedra para roturar la tierra hasta la telefonía, la técnica fue una prótesis de las posibilidades humanas. Pero desde mediados del siglo XX, a partir de la tecnología digital, entre otras innovaciones, la técnica se introyecta en nuestro cuerpo: chips, ingestión de alimentos elaborados tecnológicamente, hilos de oro entretejidos en la piel, ingesta generalizada de drogas legales o no, niños de probetas y otras invasiones tecnológicas están produciendo una nueva vuelta de tuerca en la evolución.
 
Los seres vivos devenimos cyborgs, cocteles de biología y tecnología. La racionalidad científico-filosófica nos llamó "humanos" pero esa misma racionalidad convertida en tecnociencia nos acerca a un estadio pos-humano.
 
- T: ¿Por qué cree que las mujeres soportan con mayor templanza este brutal cambio de paradigma que los hombres?
- D: No se debería perder de vista que en esa construcción machista de la repartición de roles también hay mujeres que aportan.Se siguen haciendo cargo de todas las responsabilidades hogareñas y deben también atender sus obligaciones laborales, se producen para lucir magníficas.
 
La adecuación de la mujer a los nuevos desafíos es otra muestra de que aún hay un largo camino para recorrer antes de que la mujer logre una paridad económica, doméstica, estética y amorosa con el varón. No es una virtud "soportar", es un signo más de la lamentable discriminación a la que seguimos sometidas.