12/06/2013 literatura

Una extraa experiencia que mezcla literatura con geografa

Siwa es una revista dedicada a la literatura de viajes o a “un género que desprecia géneros”, tal como Salvador Gargiulo, uno de sus directores, la describe. En un reportaje con Télam, Gargiulo, junto a Héctor Roque Pitt y Christian Kupchik -los otros editores-, destacan la relevancia que este tipo de textos tuvieron en la historia.

Por Agustn Argento

En el editorial del ejemplar número tres, ustedes califican a la literatura de viajes o geográfica como parte de “un género que desprecia géneros”
Héctor Roque Pitt: Es una frase justificable, porque toma de la geografía la perspectiva del viaje, pero lo resignifica.
Salvador Gargiulo: Es una forma de escribir que yo no sé si tiene representatividad fuera de este ámbito, que es la literatura de inspiración geográfica. Es la literatura que hace justicia a un adjetivo. La fascinación por la toponimia, por un cierto género descastado de libro, que es el de aventuras y viajes, interpretado por lo que nosotros hacemos y leemos.
Christian Kupchik: De todos modos, si nos fijamos en lo que se entiende como literatura de viaje, vemos que se nutre, con una mirada retrospectiva, de un abanico muy grande de géneros y fuentes, que pueden venir desde (el poema épico griego, atribuido a Homero) “La Odisea” hasta los viajes científicos del Siglo XIX. Todos responden a géneros y pertenencias distintas. Quizás, en ese sentido, creo que está bien utilizado el verbo “desprecio”, porque el viaje está alterando las particularidades de los géneros.


¿Cuando mencionan “geografía” hablan desde el punto de vista topográfico o citan a la “geografía” como un ente universal, que engloba también el urbanismo y la demografía?
MSG: La geografía es toda. Igual hay una trampa porque el concepto de “geografía” sigue siendo muy escolarizado para nosotros. Me parece que la geografía, como fenómeno que se describe, tal como era entendida en el Siglo XIX, tiene aplicación en la revista.
CK: A nosotros nos gusta definir con una fórmula que pasa por la simbiosis entre la literatura y la geografía. Son geografías capaces de suscitar relatos, capaces de descubrir. Creo que la particularidad con la que enfocamos la materia pasa por ahí, por la capacidad que encierra la geografía de prestarse al asombro de un relato que está por crearse. Es un poco lo que hacían a finales del Siglo XIX los textos de revistas como El Globo (Francia) o de la Royal Geographic Literature. Hoy parece que el mundo está todo descubierto, pero para nada es así, y allí queremos indagar.


El escritor Luis Gusmán dijo que todo escritor/lector tiene algo de viajero. Uniendo esos conceptos, encontramos varios autores, como Goethe o Byron, que han dedicado obras a sus viajes
MSG: Creo que funciona siempre como un género menor, dentro de la producción de los grandes escritores. Hay autores que mezclan sus viajes dentro de la ficción. Siempre fue un género adyacente a los grandes temas de la literatura. Pero funcionando como por afuera de lo literario.

“Hoy parece que el mundo está todo descubierto, pero para nada es así, y allí queremos indagar”


¿Cómo surge, entonces, la idea de hacer esta revista? ¿De tomar algo que funciona “por afuera” para convertirlo en central?
MSG: Creo que Siwa es un juego. Desde lo literario y lo gráfico, con cierta figuración hacia el Siglo XIX. Hay algo demodé y anacrónico en la escritura. Eso creo que está cuidado, siempre con una tendencia hacia el exotismo y a la periferia. Casi no hay fotografías, pero sí grabados en pluma. Es un juego refractario a la corriente actual de producción de los libros, que tiende a la autoedición y a cierta trivialización del objeto libro. Por eso apostamos al libro como un objeto único y de culto. Resistir a toda forma de ligereza y apostar a la artesanía es un poco el acuerdo tácito entre nosotros y los colaboradores.


El diseño también se impone en la publicación
HRP: Ha sido una búsqueda a partir de ideas particularmente claras con respecto a esto. Nosotros hemos adherido a una propuesta que se fue transformando desde el primer número, porque hubo cambios tanto en la tipografía como en el tamaño de la revista. Recién ahora podemos decir que estamos alcanzando una forma de edición más definitoria.
CK: El diseño y la puesta en escena tienen que ver con una intención deliberada de respetar al lector. Nosotros buscamos los gráficos y los grabados con la enorme colaboración de Lucas Frontera, quien trabaja muchísimo en cada número.


Es decir que, en medio de ese andar, Siwa todavía está conociendo su forma definitiva
HRP: Sí, porque fuimos puliendo aquella idea desde la que partimos. Todo se va generando, desde el formato hasta la tipografía, la ilustración y la forma en la que se escribe. Es una revista que juega con la geografía. Se acerca más a una revista literaria que a una académica y casi nada al turismo. Sentimos esto como un juego, un desafío y una provocación.
MSG: Aún así, creo que estamos en un modo distinto de entender la geografía. Me parece que es una disciplina muy banalizada por lo escolar, muy enciclopédica como se lo entiende, pero puede ser leída y disfrutada de otro modo.
CK: Más allá de que muchos de estos pequeños ensayos están hechos con la seriedad que requieren las temáticas y, sobre todo, con un cuidado especial sobre la prosa, también sobrevuela un espíritu lúdico que hace que mucha de la información que a veces volcamos en la revista sea apócrifa. Hay viajes y viajeros apócrifos. Ese modo de barrer los límites entre los falso y lo verdadero es una contribución a lo literario.


¿Cuándo se habla de apócrifo, se habla de ficción?
MSG:
No es la normativa, pero la revista sí admite tipos de lectura que no tienen modo de ser comprobada ni refutada por la realidad. Es muy difícil instalarse ahora en un mundo tan dominado por Internet, donde la guía de viaje ya no se hace en papel. Es difícil sumar un granito de arena en una realidad donde uno pretende instalarse por medio de la literatura.

“Siwa no sale a un público determinado, sino que quiere crear a su propio lector”


¿Cómo intentan acercarle a los lectores estos relatos de geografía? Teniendo en cuenta lo que ustedes dicen acerca de la facilidad con que se encuentra información por medio de Internet
MSG:
Primero, clarificando todo esto. Aclarando que no es una revista de turismo, que no se trata de una revista exclusivamente literaria, ni de historia ni de cartografía. Es decir, quien puede superar, en el sentido más modesto del término, todas esas limitaciones o esas prerrogativas, creo que podría llegar a gustar este producto. Siwa no sale a un público determinado, sino que quiere crear a su propio lector. No pensamos en nichos de mercado que estén funcionando. De hecho no hay publicidad.


Los textos reflejan un punto donde se juntan las paralelas de la geografía, la antropología, la historia y la literatura
MSG: Es como un fin de camino. Es una puesta que finalmente uno tiene que traducir, uno atiende, aunque suene pedante, a la propia belleza del texto. Uno trata de justificar, de indagar más allá de lo que da. Y en realidad, la propia materia es anacrónica y, en ese sentido, puedo decir que se trata de una revista de arte. Pero vuelvo a esa especie de sensación de equilibrio inestable que a veces se nos escapa de las manos. Siempre nos estamos preguntando cuál es el límite. El riesgo, por supuesto, es que quede afuera de todo.
CK: La excentricidad de la revista radica en que se ubica fuera de todo lo que está en el centro de lo que hoy se entiende por cultura. No participamos en esos debates. No existe un modelo de revista de este tipo, ni siquiera en Internet.
HRP: No se va a constituir en un manifiesto. Pero lo es de por sí.


¿Cómo financian la revista?
MSG:
De nuestro bolsillo. Carece de financiación oficial y de publicidad. Sin embargo, hay adeptos, hay suscriptores y la hemos financiado con premios.
CK: También hay aportes de los lectores.