13/05/2013 sala Leopoldo Lugones

Daniela Seggiaro rescata el valor de la cultura wich en "Nosilatiaj. La belleza"

El filme aboga por el cuidado de la naturaleza y pone en valor la identidad de la comunidad wichí del Chaco salteño a través del drama de una joven aborigen a quien su patrona le roba el cabello, símbolo de su belleza e identidad. Se estrena el jueves.

NOSILATIAJ. LA BELLEZA

“La película se basa en una historia real que me pareció muy simbólica de muchas cuestiones que suceden a nivel intercultural en la provincia de Salta. Ese es su punto central, ya que está relacionada con una situación muy actual: los sufrimientos de las comunidades indígenas y su relación con la sociedad criolla”, afirmó la cineasta.

“Nosilatiaj. La Belleza” cuenta la historia de Yolanda, una joven de origen wichí que trabaja como criada de una familia criolla y relata, en su lengua natal (el wichí lhämtes), cómo sufre el injusto corte de su cabellera, que simboliza su don personal y constituye la base de su belleza, lo que pone en crisis su relación con el mundo y su futuro.

Después de competir en Berlín y Mar del Plata, entre otros festivales, la opera prima de la directora salteña llegará esta semana a la sala Leopoldo Lugones del Teatro San Martín (avenida Corrientes 1530), en donde se verá desde el jueves 16 al miércoles 22 de mayo, a las 14.30 y 19.30, y desde el jueves 23 al miércoles 29, a las 17.


Escrita y dirigida por Seggiaro, la película fue filmada en la provincia de Salta, gracias al premio Opera Prima del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa) y, especialmente, a la confianza y el trabajo de miembros de las comunidades Wichí de Santa Victoria II y La Puntana, ambas ubicadas en el Chaco salteño.

“Es la historia de Yolanda, que vive con una familia criolla y desde su infancia atesora recuerdos de su comunidad wichí. Su cabellera -larga, negra y sedosa- es el don que le da su abuela al nacer. Y el corte de su pelo produce una crisis que le hace decidir a qué mundo quiere pertenecer, el mundo blanco y criollo o el mundo wichí”, explicó la directora en una entrevista con Télam.

“Me propuse transmitir el valor de la incorporación de la lengua wichí, el pensar del monte y la naturaleza como la verdadera belleza que tenemos, la importancia de la cultura propia y el hecho de encontrarse como persona dentro de ella. Ese es el punto fundamental y lo que me permitió hallar gente de las comunidades que aportara su visión del mundo para la película”, recordó Seggiaro.

Con Ximena Banús, Camila Romagnolo y Víctor Hugo Carrizo, el filme muestra que “para los wichís los atributos femeninos de belleza son el cabello y la sonrisa, pero además, al nacer, la abuela le dice a Yolanda que su cabellera es un don, un atributo de su personalidad, y por eso para ella tiene un significado afectivo y de identidad cultural muy fuerte”, añadió la cineasta.

Seggiaro sostuvo que “la anécdota que da cuerpo a la película tiene un origen real, pero está convertida en una ficción. Me la contó mi madre, una antropóloga que trabaja con las comunidades wichís desde hace muchos años, y con ella empezamos a pensar hace un tiempo en el proyecto”.

Según la directora, “Salta -la presentó- es quizás la provincia que más etnias tiene, pero en las escuelas sólo se escucha el castellano, cuando quizás haya chicos que hablan cinco idiomas en un solo curso. Hay una lucha para que se reconozcan todas estas culturas y se conviva en la diferencia”.

Para Seggiaro, en su provincia “hay como una única forma de ser salteño, pero en realidad hay muchísimas otras y esa problemática es parte de la película también, porque propone que todas esas culturas puedan convivir en sus diferencias y no haya una sola, la criolla, que prevalezca sobre las demás”, opinó.

La cineasta señaló que “la idea de belleza que ofrece la película tiene que ver con la idea de la belleza natural, con el hecho de respetar el monte chaqueño, lo que fue el Gran Chaco, que fue devastado y está siendo talado actualmente. Es como un gran llamado de atención frente al desastre ecológico”, alertó.

En ese sentido, Seggiaro advirtió que “algunas comunidades wichís están sufriendo porque lo que está sucediendo es que sigue avanzando el frente sojero en esa zona y eso genera mucho desmonte. Ellos tiene fundamentalmente el reclamo de sus tierras, sus territorios son cada vez más chicos y deben pelear por eso y por la conservación de su cultura y su lengua”.

“El desmonte les obliga a irse de sus lugares y eso repercute en su cultura y en su lengua. El río que es otra gran fuente de vida en este momento también tiene algunos problemas. Es siempre una situación delicada la que se vive en el Chaco, un lugar muy rico culturalmente pero poco valorado”, redondeó.
etiquetas