03/05/2013 salud

Vicky de Mare fue dada de alta tras ser sometida a un trasplante

Victoria de Mare, la beba de dos años que fue trasplantada del intestino el pasado 3 abril, fue dada de alta hoy de la Fundación Favaloro, junto a sus padres que la tenían alzada, mientras ella tiraba besos, sonreía y levantaba el pulgar.


La nena llegó al hall del centro médico este mediodía en brazos de su mamá y lista para salir a la calle, muy sonriente mientras levantaba el pulgar y tiraba besos a los presentes.

"Vicky estuvo la mitad de su vida internada y pasó por 25 intervenciones antes del trasplante. No tengo palabras para agradecer a los médicos argentinos lo que hicieron por mi hija", dijo emocionado su papá, Gustavo de Mare, poco antes de abandonar la clínica de la avenida Belgrano, en el barrio porteño de Balvanera, junto a su esposa e hija. 

La nena, que llegó para ser trasplantada en la Fundación Favaloro hace justo un mes, tras un año y medio en lista de espera junto a otros 7.000 pacientes, estaba afectada por "el síndrome de intestino ultracorto".

"Queremos llevar un mensaje de esparanza a todos. Pido a los que puedan y tengan la oportunidad de donar órganos que lo hagan con confianza y tranquilidad porque el Incucai trabaja con total transparencia y los médicos argentinos son muy profesionales", dijo el papá de Vicky, ante las cámaras en el hall de la fundación.    

No estaba solo, junto a él y su esposa, que abrazaban a su pequeña hija todo el tiempo, estaban el jefe de la Unidad de Intestinos de ese centro de salud, Gabriel Condolesi, y Julio Trentadúe, jefe de la Unidad de Terapia Intensiva.

Condolesi, reconocido por haber hecho el primer multitrasplante de Argentina, destacó que "para poder llegar a un trasplante hay que tomar conciencia de la importancia de donar órganos".

Con Vicky, contó Condolesi, "pudimos cumplir el objetivo que nos habíamos planteado que era que la nena se pudiera alimentar por vía oral ya que antes solo lo hacía por vía parenteral".

Hoy, añadió el especialista, "a un mes de la intervención, Vicky está en condiciones de hacer una vida normal", concluyó.
No obstante, el caso de Vicky fue especial y bastante traumático porque pertenecía a un grupo etario (dos años), que se caracteriza  por tener pocos donantes.

Por ese motivo, los médicos sostuvieron que hay que trabajar mucho para que otros pacientes de esta edad que esperan por un trasplante puedan llegar a tenerlo.

El papá de Vicky se sumó al pedido del médico y sugirió a los padres "pensar esta posibilidad cuando están en familia y bien, no tener que tomar una decisión en medio del dolor. Tenemos que comprometernos todos en este tema y terminar con los mitos", añadió.

Para Carolina, la mamá de Vicky, estar con su hija a punto de volver a casa "es un milagro y una felicidad indescriptible. Por fin nos vamos a juntar todos. Quiero llegar y que se reencuentre con los hermanitos", dijo ante las cámaras de televisión.
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