01/05/2013 cosplay

La cultura cosplay fascina en la Feria del Libro

La cultura cosplay, la representación de personajes a través de exóticos y divertidos disfraces, copó la noche de la Feria del Libro, donde un grupo de jóvenes asombró con un despliegue estético de anime y manga japonés, una movida cultural que crece año a año.

 
La Zona Futuro del Predio Ferial de Palermo se llenó de jóvenes que se reunieron para participar de una conferencia sobre el cosplay y la cultura urbana japonesa a cargo de Gabriel Díaz y Ezequiel Mendéz, impulsores del proyecto Otaku No Baires, un blog fotográfico que busca dar a conocer el crisol de estilos y técnicas utilizadas por cada uno en este tipo de arte.
 
La cultura cosplay que proviene de la palabra Costume Play "es una actividad artística en donde las personas representan a personajes o conceptos a través del disfraz dentro de la cultura pop y el género fantástico y reúne corrientes artísticas como el cómic, los videojuegos, la animación, el cine, y se cruza con la fotografía y el teatro", explican los expositores.
 
"Viene del fanatismo y amor de los fans por sus cómics, series, películas, videojuegos o animes favoritos. Los trajes son lucidos orgullosamente en convenciones y muchos participan en concursos nacionales o internacionales", agregan.
 
Ejemplo de ello es Leila, que eligió como disfraz al personaje de Chii Chobits de un manga (historieta tradicional de Japón). "Me gusta su actitud; es un anime con una historia de amor", destaca la adolescente, vestida a la perfección con un vestido azul y blanco y una larga peluca rubia, de la que asoman una orejas de robot.
 
La meticulosidad con la los cosplayers -cuyo grueso de edad es entre los 14 y 25 años- fabrican sus trajes es extraordinaria. De hecho, la madre de la joven Chii Chobits, confeccionadora de los trajes de su hija, cuenta que "empecé hacerle los disfraces sin saber nada de costura. Es tan obsesiva que ahora estoy haciendo un curso de costura".
 
"Si sos cosplay es para que la gente se saque fotos con vos", comenta Mario, uno de los más pedidos por las cámaras de fotos de los paseantes de la Feria. "Soy Udyr, un personaje de videojuego. Es alguien que se crió en el bosque y fue entrenado por un monje", expone en una suerte de conferencia de pasillo a todos los que se suman para consultar sobre el fantástico disfraz, que incluye sandalias de madera y una cabeza de oso.
 
"Hay que saber soportar el ridículo. Sobrellevar un poco la vergüenza", dispara entre risas Mario, que se metió en la cultura cosplay hace más de cinco años y hoy ya es un clásico en los desfiles y concursos relacionados a la cultura japonesa.
 
Pelucas rojas, celestes, verdes, de todos los colores; trajes de samuráis y otros tantos personajes de mangas, animes y videojuegos; botas altas y caras maquilladas maravillaron a los visitantes de la Feria, que ante la sorpresa no dudaron en acercarse para llevarse una foto de regalo a casa.
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