29/04/2013 Han Kang

Violencia y belleza segn Han Kang

La escritora coreana Han Kang, uno de los tesoros de esta feria del libro, llegó para presentar La vegetariana, su primera novela publicada en español, un libro coral y profundo donde se debate una de las contradicciones humanas más fuertes: vivir en un mundo donde conviven la violencia y la belleza de igual forma.

Por Leticia Pogoriles

La protagonista, Yeonghye, es una mujer gris, sin defectos ni virtudes, pero una noche y sin reacción previa, su marido la encuentra tirando obsesivamente toda la carne que había en la heladera.
 
Ella simplemente dirá "es que tuve un sueño", lo que la obliga a abandonar y rechazar la carne. Esta determinación absoluta, a la que nadie está preparado, devendrá en un proceso radical de transformación físico y psíquico.
 
"Es una novela de tres capítulos, cada uno de ellos es descrito por cada una de las tres personas más cercanas a Yeonghye. La novela parte de esta pregunta: ¿podría el hombre llegar a ser alguien puro y perfecto?", interroga Han Kang.
 
"Esta mujer piensa que desde el vegetarianismo podía ser alguien de pureza total, pero se encamina hacia la destrucción. Con este libro quise profundizar e intentar ver si alguien podía tener pureza total o no", explica a Télam la autora que participa estos días de la 39a Feria Internacional del Libro de Buenos Aires.
 
La vegetariana narra también la vida de dos hermanas, unidas por las heridas de la vida y un pasado común, es un cuestionamiento al curso del dolor, a la posibilidad de reponerse y a la imposibilidad del entendimiento. Con este libro, Kang decide hundirse en el interior más contradictorio del ser humano.
 
Pero, ¿quién es esta coreana que cruzó el mundo para dar a conocer su obra? Nació en Gwangju, Corea del Sur, en 1970 y estudió Literatura en la Universidad Yonsei, es narradora y poeta —de ahí su manejo exquisito y cálido con las palabras— y publicó tres cuentos y las novelas: El venado negro, Tus frías manos, La vegetariana, Pelea de aliento y El tiempo del griego.
 
Ganadora de varios e importantes premios como el Yi Sang y el de Literatura Dong Ri, Han Kang ejerce la docencia en el campo de creación literaria en el Instituto de Artes de Seúl y está a punto de publicar dos novelas.
 
Gracias a una fuerte política de traducciones del Ministerio de Cultura coreano, y de la mano del sello local Bajo la luna, este libro, que en Vietnam y en Japón fue bestseller y tiene su versión cinematográfica, ya vendió en Argentina alrededor de mil ejemplares, una cifra nada despreciable para un sello mediano.
 
Sentada en el stand de la editorial, Kang habla serenamente con sus lectores, firma uno a uno intentando escribir bien los nombres en español y saluda a todos con un beso nervioso. "Aquí la gente camina rápido, se ríe mucho y cuando se saludan se abrazan y besan. Los argentinos son gente cálida y pasional", dice.
 
Han Kang misma fue vegetariana durante años pero, por razones de salud, ahora debe comer carne. "Cuando alguien come carne, eso representa también la violencia que hay en los hombres y en el mundo", sostiene.
 
La vegetariana, que fue escrita entre 2002 y 2005 como una extensión de su cuento "El fruto de mi mujer", está inspirada en una idea: a partir de los sueños violentos, "la protagonista encuentra en sí misma un espectro de violencia y el vegetarianismo es la salida para eliminarla de su interior".
 
Para Kang, "la violencia forma parte de nuestra vida, aún sin querer. En el libro, la mujer tiene monólogos sobre cómo su voz y su mirada podían ser un instrumento de violencia. En definitiva fue investigar el interior de todo ser humano", confiesa.
 
¿Será posible que el hombre pueda vivir íntegramente en este mundo? ¿y qué pasará si paradójicamente llega a destruir hasta la vida de los demás durante este proceso? fueron algunas de las preguntas sobre la naturaleza humana que se hizo Kang, porque para ella, "cada novela es una pregunta".
 
Cuando la autora tenía diez años hubo una matanza en su ciudad, fue este hecho terrible lo que la llevó a entender que las personas podían anidar violencia, pero también, cuenta, "me preguntaba si era compatible y si se podía armonizar la belleza y la violencia", la clave de su libro. 
 
Yeonghye, que es vista y narrada por su esposo, su cuñado y su hermana, "es objeto de deseo, de odio y de violencia, pero es Inhye, la hermana mayor, quien la cuida con una calidez innegable. Quería expresar que en toda persona hay una pasión, una energía que salva a los prójimos", rescata Kang sobre esta historia fraterna donde la visión masculina "es más fría y objetiva".
 
"Mis novelas —señala— hablan de las contradicciones del hombre, cada vez que voy escribiendo obtengo respuestas a esas contradicciones y cuando termino me saco un peso de encima".
 
"Es que para mí, continúa la autora, escribir novelas tiene algo en común con el deambular. Con las preguntas ardientes o frías se avanza o se retrocede. Cada novela es una pregunta, si escribir fuera una respuesta jamás hubiera escrito nada".
 
En la última escena de La vegetariana, Inhye, la hermana mayor, ve desde la ambulancia los árboles quemándose y se pregunta "cómo sobrevivir en este mundo donde hay belleza y violencia. En todo el libro traté de magnificar esa pregunta y deseo que los lectores también lo hagan".
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