25/04/2013 Pablo Peusner

Colette Soler bajo la lupa de su traductor

El psicoanalista argentino Pablo Peusner, traductor de El fin y las finalidades del análisis, flamante libro de su colega francesa Colette Soler, aseguró que el psicoanálisis tiene siempre en cuenta a los afectos, incluso al llegar a un fin de análisis, cuando se produce una separación no sólo material sino también lógica.

Por Pablo E. Chacón

El libro, que acaba de ser publicado por Letra Viva, reproduce las transcripciones del seminario que la especialista, invitada como ahora por el Foro Analítico del Río de la Plata, dictó en esta ciudad durante la primavera del 2011. En unos días más, aterrizará desde París para dictar otro seminario.
 
Peusner investiga, entre otras cuestiones, el análisis con niños, mantiene el website el psicoanalista lector y es autor, entre otros libros, de El Otro y el niño, Fundamentos de la clínica psicoanalítica lacaniana con niñosEl dispositivo de presencia de padres y parientes, Reinventar la debilidad mental y El sufrimiento de los niños.
 
Esta es la conversación que sostuvo con Télam.
 
- T: El seminario que viene a dictar Colette Soler, ¿puede pensarse como una continuación del anterior (que da título al libro)?
- P: En el anterior, ella interroga la posición del sujeto analizado: su relación con la repetición y el goce, con los afectos y con el síntoma. Pero también, reflexiona acerca de cómo queda este sujeto situado respecto del lazo social, para lo que retoma la fórmula lacaniana de los "dispersos mezclados". El sujeto analizado no es un superhéroe por fuera del lazo social, es valioso interrogar en qué puntos no queda atrapado por el encanto del lazo y cómo se articula con el Otro.
 
- T: Es inevitable preguntarse cuánto de su experiencia analítica con Lacan está en este libro.
-P: Colette Soler habló un poco de su experiencia de análisis con Lacan cuando se conmemoraron los 10 años de su fallecimiento. El texto se llamó "El efecto Jacques Lacan", que resume en tres tópicos: admiración, respeto y cariño... ¡Ella también produce esos efectos!
 
- T: Ella desarrolla una de sus conferencias a partir de una pregunta, ¿qué es un sujeto analizado? Y ¿por qué no quién es un sujeto analizado?
-P: Soler vuelve a demostrar que el psicoanálisis no se olvida ni ignora a los afectos. Incluso va más allá, al proponer que la prueba de haber alcanzado el fin de análisis no es una elucubración lógica, sino un modo especial del afecto. La psicología y su aplicación clínica (que es la psicoterapia) calculan la posición del sujeto a partir de juicios inductivos por analogía: no hay lugar allí para lo particular, que reducen a una conducta inadaptada. Cualquier modo de trabajo que exija la colaboración de una parte sana del Yo va a fracasar, casi por definición...
 
Ella pone las cosas en su lugar: su planteo no es ingenuo, pero tampoco pesimista. Creo que el lector implicado en su síntoma podrá encontrar allí, incluso, alguna esperanza de tocar con el análisis la causa de su malestar -algo imposible de lograr con cualquier psicoterapia. Igual, queda claro que la psicoterapia ayuda, que la gente se siente mejor, pero el síntoma retorna. La religión es otra cosa, porque lo que ofrece se alcanza en otra vida, más allá de la muerte ¿Quién quiere esperar tanto?
 
- T: ¿Puede hablarse de "filósofo lacaniano", como se ha hecho recientemente con Slavoj Zizek?
P: "Filósofo lacaniano" es un oxímoron curioso porque, efectivamente, se opone a la posición declarada por Lacan. Podríamos pensar que cualquier lectura que se haga de la enseñanza de Lacan para otra cosa que no sea la clínica, es filosófica. Ahora bien, autodenominarse "filósofo lacaniano", como han hecho también Jean Claude Milner y Alain Badiou, ¡es una gran maniobra de marketing! Es cierto que hay allí una contradicción, pero en el inconsciente dos cosas opuestas pueden ser verdaderas.