23/04/2013 diálogo

Raúl Zelik analiza el proceso bolivariano

En Venezuela más allá de Chávez. Crónicas del proceso bolivariano, el escritor y ensayista alemán Raúl Zelik argumenta que la democratización de un país es imposible bajo condiciones de concentración mediática, ya que las nuevas tecnologías de comunicación operan como formadoras de opinión y de subjetividad.

Por Pablo E. Chacón

En diálogo con Télam desde Medellín, donde es profesor universitario, dijo refiriéndose a América Latina que "mientras exista la concentración mediática, no es viable una democratización real de la sociedad. Hay que debilitar las maquinarias mediáticas y de opinión para volver a unos debates medianamente razonables".
 
Zelik, especialista en políticas públicas latinoamericanas, nació en Munich (Alemania) en 1968. Publicó, además de su crónica venezolana, las novelas La negra y El amigo armado (muy vinculada al País Vasco), además de Sucesos berlinesas, que será presentada en la Feria del libro por la flamante editorial Cruce Casa Editora.

Esta es la conversación que sostuvo con esta agencia antes de partir a la Argentina para participar de la próxima Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, donde formará parte de una mesa junto con la socióloga Maristella Svampa y coordinada por Gabriela Massuh.  
 
- T: Su formación académica en Europa, ¿le dieron una mirada distinta sobre el fenómeno bolivariano?
- Z: No lo sé. Es cierto que en América Latina las figuras tanto de Bolívar como de Chávez cumplen una función de "significante vacío", un concepto que cada uno interpreta a su manera. Quizás por ello he intentado enfocar más en los procesos populares desde abajo que en sus representaciones o simbolizaciones discursivas. Pero también hay venezolanos que defienden esta perspectiva. En este sentido, mi formación europea no es el único factor.
 
- T: ¿Cuál es su opinión sobre Ernesto Laclau?
- Z: La razón populista, de Ernesto Laclau, me parece un libro clave para comprender y discutir la realidad venezolana. No comparto la perspectiva tan "lingüística" de Laclau; a mi modo de ver, las estructuras sociales —las clases— siguen siendo una categoría imprescindible para analizar la realidad. Hoy, sobre todo, cuando la concentración de riqueza llega a niveles extremos. Laclau da muchas pistas para salirse de la superficialidad que caracteriza el debate sobre "los populismos". 
 
Hay que admitir que la operación política colectiva ha sido  exitosa: cuestionando la narrativa política e histórica imperante, el chavismo ha logrado disputar la hegemonía en el país.

 
Ernesto Laclau
Ernesto Laclau

- T: ¿Qué piensa sobre los intereses políticos que se han valido de los poderes mediáticos para quejarse de las deficiencias institucionales a pesar de beneficiarse económicamente?
- Z: El caso venezolano es llamativo. Las estadísticas señalan que son los sectores económicos privados, particularmente la construcción y el comercio, los que más se han beneficiado de la política de demanda interna del gobierno chavista. Han crecido más que las cooperativas, por ejemplo. Sin embargo, los sectores empresariales son antichavistas ardientes.
 
El caso muestra que el imaginario colectivo construido desde los consorcios mediáticos es lo decisivo en la política de hoy. Es absurdo identificar la libertad de opinión y prensa con el poder de los capitales mediáticos transnacionales. Es todo lo contrario: mientras exista la concentración mediática, no es viable una democratización real de la sociedad.
 
- T: Como especialista en redes sociales, asegura (en uno de sus  artículos) que en la "primavera árabe", por ejemplo, esas redes no tuvieron la importancia que se dijo.
- Z: El investigador madrileño Cesar Rendueles afirma que vivimos una nueva ola de fetichismo tecnológico. Se nos cuenta que los nuevos medios —Facebook, precisamente— habrían sido el factor detonante de la "primavera árabe". Pero son las personas las que hacen las revueltas democráticas y populares, no los medios. Rendueles señala que a nadie se le ocurriría decir que las revoluciones democráticas europeas de 1918-1920 hubieran sido "revoluciones libro" o "revoluciones periódico". Y tiene razón.
 
Bajo ciertas condiciones, las redes sociales posibilitan el flujo de informaciones como lo pudimos observar en los movimientos estudiantiles de Chile o Colombia, o en el 15M. Pero tampoco hay que olvidar que la comunicación virtual muchas veces deviene superficial y poco estructurada. Por lo menos para el caso europeo, afirmaría que la gente sabe menos de la realidad que hace dos décadas.
 
- T: ¿Existe un funcionamiento horizontal de las redes sociales capaz de suplantar a la representación política?
- Z: Ni lo uno ni lo otro. El sociólogo alemán Wolfgang Streeck acaba de publicar un libro sobre el creciente antagonismo entre democracia y capitalismo. Posiblemente, la crisis de representación sea eso: dado que las decisiones socio-económicas se han independizado por completo de la política, la gente se siente cada vez menos representada por los mandatorios electos.
 
Si la democracia quiere recuperar un contenido real, lo tendría que hacer contra el poder económico. Hasta ahora, son pocos los políticos que se plantean ese objetivo, y menos los ciudadanos que entienden la necesidad de vincular sus reivindicaciones democráticas con las otras, sociales y anticapitalistas.

Entrevista a Raul Zelik 1/2

Entrevista a Raul Zelik 2/2


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