19/04/2013 novela

Una novela sobre las primeras veces

En Memorias de una chica normal (tirando a rockera), la escritora y periodista Gabriela Saidon configura una historia ambientada en la Argentina de los 70, centrada en un trío de adolecentes que tiene sus primeras experiencias con las drogas, el sexo y la música.

Por Juan Rapacioli

El libro, publicado por Sudamericana, "surgió con la inquietud de plantear la historia de esos otros 70 -dice Saidon en diálogo con Télam-. La otra historia: de no militancia, de no tortura y de no desaparición".
 
"Cuando escribí la biografía de la montonera Norma Arrostito, me metí de lleno en la tragedia de la dictadura. Ahora quería narrar cierta cotidianidad vivida por una adolescente desde los 15 años", cuenta la autora.
 
Y explica: "es una generación bisagra, donde no daba la edad para la militancia más pesada, pero tampoco era una niñez total. Hay algo de la perdida de la inocencia en la novela".
 
Gabriela Saidon nació en Buenos Aires y es licenciada en Letras por la Universidad de Buenos Aires (UBA). En 2005 publicó el libro La montonera. Biografía de Norma Arrostito, la primera jefa de la guerrilla peronista. Es autora, además, de la novela Cautivas (2008) y del libro de crónicas Santos ruteros. De la Difunta Correa al Gauchito Gil (2011).
 
La escritora apunta: "el libro abarca la otra cultura, la que circulaba alrededor de los recitales de rock, que eran lugares donde te podías encontrar, porque estaba prohibido que hubiera más de tres personas en espacios públicos".
 
"Entonces -insiste Saidon-, los recitales eran lugares donde todavía uno podía juntarse: un mundo alrededor de la música, el cine, la literatura, muy frecuentado por los rockeros".

 
En ese mundo se encuentran Julia, Griffin y Lucy, tres adolescentes que empiezan a sentir las primeras emociones fuera de casa, van despertando sus instintos sexuales, conocen las drogas, los libros "prohibidos" y la potencia del mejor rock nacional, concibiendo al amor como experiencia compartida y asumiendo los riesgos de una generación cruzada por el miedo y el deseo de libertad.
 
"El libro empezó como un trabajo intensivo con mi propia memoria -explica la autora-. Pero después, de a poco, se fue despegando de mi experiencia. Cuando aparece Lucy -un personaje totalmente ficticio-, el libro toma otra forma".
 
Saidon cuenta que comenzó escribiendo cuadros situacionales: "tal recital de Spinetta, tal encuentro amoroso, tal salida, tal tristeza, y así. Pero todo lo que era personal se empezó a ficcionalizar y los personajes comenzaron a dispararse por todos lados. Dejé de controlar al relato".
 
"El personaje de Julia tiene que ver con experiencias mías y de mí generación -explica Saidon-: amigas, amigos, gente que estaba alrededor y que vivía ese microclima medio `hippón´ y `progre´, donde también había una fuerte impronta de los padres, ya que éramos adolescentes".
 
La autora de Qué pasó con todos nosotros (2007) dice que "en las opiniones que tuve hasta ahora del libro, sobre todo en mujeres, me encontré con que se reconocían en la historia, ya sea por la ropa, las bandas o las lecturas de la época".
 
"Hay cierta identificación generacional y, también, una pretensión más ambiciosa -señala Saidon-. Una búsqueda más íntima pero también universal, algo de `pinta tu aldea´. Porque está muy presente el juego de las primeras veces: la primera experiencia sexual, el primer recital, el primer amor; es la famosa novela iniciática".
 
Para la autora, "los elementos de la novela alivianan un poco el contexto, porque tampoco quería que sea un bajón. Son unos 70 con cierta alegría, que también existieron, y no quería que la nostalgia lo cambie todo".
 
"Está presente la frescura del humor, porque el adolescente padece y disfruta su existencia en todo contexto: la primera guerra, la segunda, nuestra dictadura, Vietnam o las inundaciones recientes. El joven sigue trascurriendo su adolescencia, a pesar de todo".