19/04/2013 Referentes del macrismo

Hombre de hierro

Mauricio Macri no solo ha declarado públicamente su admiración por Osvaldo Cacciatore como el mejor intendente que tuvo en la Ciudad de Buenos Aires, sino que su gestión efectivamente se nutre del mismo espíritu que la del intendente de la última dictadura militar.

Leandro Seln

Por Leandro Seln



Antes de ser electo jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri reveló que a su criterio “el mejor intendente que tuvo la Ciudad fue (Osvaldo) Cacciatore”. Dato no menor que, entre tantos intendentes surgidos de elecciones democráticas que tuvo la Ciudad, Macri haya elegido al de la última dictadura cívico militar, la más feroz, la más criminal, la más asesina.

Tampoco le pesó a Macri escoger a un hombre que en 1955 piloteó uno de los aviones de la Aeronáutica sublevados para el bombardeo que mató a unas 300 personas en Plaza de Mayo, previo al derrocamiento del entonces presidente Juan Domingo Perón.

Este favoritismo manifiesto de Macri no hizo más que anticipar lo que iba a ser una gestión suya en caso de administrar la Ciudad. Y en los cinco años y medio que van, el alumno ha dado muestras más que suficientes de que aprendió muy bien la enseñanza de su maestro.

"Dato no menor que, entre tantos intendentes surgidos de elecciones democráticas que tuvo la Ciudad, Macri haya elegido al de la última dictadura cívico militar, la más feroz, la más criminal."


Cacciatore estuvo a cargo de la Ciudad durante seis años, entre 1976 y 1982. Se retiró un día antes del desembarco en Malvinas, por lo cual su salida quedó tapada por las noticias que llegaban desde Puerto Argentino.

Sin embargo, el legado que dejó permanece bien presente hasta hoy, como las autopistas 25 de Mayo y Perito Moreno, la traza de la jamás realizada AU3, las plazas de hormigón y el obsoleto Código de Planeamiento. Más allá de estas herencias, la labor de Macri recuperó y puso en valor prácticas habituales en el brigadier, como el desalojo compulsivo de personas, su represión y su expulsión de la Ciudad.

Daniel Silberfaden, urbanista y presidente de la Sociedad Central de Arquitectos (SCA), calificó alguna vez a Cacciatore como “el hombre de la no consulta”. Apelativo que le cabe a la perfección a un Jefe de Gobierno como el actual que en su gestión y media llegó a batir el récord de leyes vetadas, aun en muchos casos votadas en unanimidad por sus propios legisladores.

Cacciatore llevó a cabo su cruzada vial de construcción de autopistas sin medir sus consecuencias, destruyendo y expropiando por aquí y por allá, y pasando las topadoras por la mayor parte de las villas miserias que había.

Macri concreta su idea del Metrobús por toda la Ciudad, sin tampoco evaluar su impacto ambiental, vial, cultural ni social.
Cacciatore diseñó un modelo de ciudad represivo, con centros clandestinos de detención. Macri sacó sus esbirros de la Unidad de Control del Espacio Público (UCEP), que por las noches y encapuchados asolaban plazas y parques reventando a palos a cuanta persona se encontrara allí alojada, sin diferenciar ni a mujeres, ni a niños ni a ancianos. En apenas siete meses llegaron a realizarse casi 450 operativos que emularon aquellos procedimientos clandestinos que a cara tapada se realizaban en la dictadura.

Cacciatore expulsó unos 200 mil habitantes de las villas al conurbano bonaerense, para que se lleven hacia allí su pobreza y su exclusión. Pero también le siguieron otros 100 mil ciudadanos que tras el descongelamiento de precios de los alquileres debieron buscar su espacio para vivir más allá de la General Paz.

Macri expulsa a los habitantes de la Ciudad no permitiéndoles contar con una salud y una educación pública accesible. Les recorta la asistencia a los vecinos de las villas, no permitiendo que ingresen ambulancias a atenderlos, ni interviniendo cuando les cortan el suministro de luz.

Y también aumenta fuertemente los impuestos y el precio del transporte, para que solo queden aquellos que pueden pagar “el precio” de vivir en esta metrópoli.

El Código de Planeamiento que elaboró Cacciatore es macrismo puro: sanciona con penas de dos a cuatro años de inhabilitación al que ensucia la vereda durante una obra en construcción, cuando apenas castiga con penas de uno o dos años al que construye sin permiso.

Durante la gestión y media de Macri se produjeron en la Ciudad más de una docena de derrumbes de construcciones en obra o terminadas, producto de la falta de inspección de las autoridades.

Fue también Cacciatore quien introdujo el concepto “plazas secas” en Buenos Aires, y así convirtió montones de espacios arbolados en verdaderos parques de hormigón.

"Es esa 'mejor gente' la que Macri pretende tener como ciudadanos de la Ciudad. Que no proteste, que no se queje, que si se inunda no haga olas."


Macri intervino parques emblemáticos de la Ciudad, como el Patricios, el Chacabuco, el Centenario, y donde había pasto pasó a haber cemento. Lo mismo hizo con una importante cantidad de plazas.

Un funcionario de Cacciatore, Guillermo del Cioppo, titular de la Comisión Municipal de la Vivienda, aseguraba en días de aquella gestión que “vivir en Buenos Aires no es para cualquiera, sino para el que la merezca, para el que acepte las pautas de una vida comunitaria agradable y eficiente. Debemos tener una ciudad mejor para la mejor gente”.

Es esa “mejor gente” la que Macri pretende tener como ciudadanos de la Ciudad. Que no proteste, que no se queje, que si se inunda no haga olas. Que si vive al lado de un shopping que desagota en un barrio, se mude del otro lado de la frontera. Es esa mejor gente con la que Macri le quiere rendir homenaje a su maestro, que se murió meses antes que el alumno iniciara su derrotero, sin llegar a ver su sueño retomado en el Modelo M.