13/04/2013 Salud

El calcio y la vitamina D previenen la hipertensión y la obesidad

Estudios médicos demostraron que más allá del aporte al sistema óseo, la ingesta de calcio y vitamina D puede colaborar en la prevención de la obesidad, y la hipertensión, informaron especialistas en nutrición de Argentina, Uruguay y Chile.


"Las evidencias científicas de los últimos 30 años le han dado  al calcio y a la vitamina D un rol mucho más importante en materia nutricional, sin embargo, aún las dos terceras partes de la población en estos países no ingiere la cantidad mínima esperable", advirtió Esteban Carmuega, director del Centro de Estudios sobre Nutrición Infantil (CESNI).

El experto explicó que si bien hasta ahora "siempre se asoció al calcio con la salud ósea, en los últimos 30 años la evidencia epidemiológica derivada de estudios permitió revalorizar su rol".

"Hipertensión arterial, complicaciones del embarazo por esta causa y por albúmina en la orina (preeclampsia y eclampsia), el cáncer de colon y probablemente el riesgo de obesidad pueden prevenirse con la ingesta apropiada de calcio y vitamina D", aseguró Carmuega.

El calcio debe ser consumido diariamente, en tanto que, como la vitamina D se encuentra en escasos alimentos (pescado, lácteos y huevo), si se requiere su suplementación puede hacerse con dosis diarias o intermitentes según lo prescriba el médico.

Ambos nutrientes están íntimamente relacionados porque la vitamina D, que se obtiene también con la exposición al sol durante 10 minutos diarios, participa activamente en el metabolismo del calcio.

Beatriz Oliveri, investigadora del CONICET, responsable del Laboratorio Enfermedades Metabólicas Óseas del Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA) aseguró que "existe una alta incidencia de déficit de vitamina D a nivel mundial".

"En el Cono Sur, la escasa luz solar en las latitudes más meridionales de nuestro continente, como la Patagonia y el sur de Chile, ocasiona déficit en todas las edades: tanto en el adulto mayor -al disminuir un 70% la formación en piel de vitamina D comparado con jóvenes-, como en el neonato, las embarazadas y otros grupos de riesgo.

José Belizán, investigador en Salud de la Madre y el Niño del Instituto de Efectividad Clínica y Sanitaria (IECS) dijo que "alcanzar el aporte diario de calcio no debería representar un desafío muy difícil".

"La ingesta necesaria de calcio es de alrededor de 1 gramo diario, lo que es fácil de lograr a través de una alimentación que incluya leche, yogur, quesos y derivados, que son la mayor fuente natural de este mineral", sostuvo el especialista.

Belizán indicó que "la mujer argentina ingiere en promedio 400 miligramos por día, menos de la mitad de lo recomendado". Es por eso que "es preciso implementar estrategias alimentarias en estos tres países para aumentar el consumo de lácteos".

La Organización Mundial de la Salud (OMS) señaló que diversos estudios clínicos confirmaron que a mayor ingesta de calcio en la mujer embarazada, menores son los trastornos relacionados con la hipertensión en el embarazo.

La hipertensión representa una complicación en aproximadamente el 10% de los embarazos en todo el mundo, mientras que la preeclampsia y la eclampsia son las principales causas de la morbimortalidad materna y perinatal, produciendo hasta 40 mil muertes al año.

En América Latina y el Caribe, los trastornos hipertensivos producen el 25,7% de las muertes en el embarazo, advirtieron los expertos.

Belizán explicó que "este hallazgo surgió a partir de una observación original que hicimos hace más de 30 años en Guatemala, donde las mujeres tenían baja frecuencia de hipertensión en el embarazo, así como de preeclampsia-eclampsia, y una alta ingesta de calcio".

"Con respecto a la obesidad, experiencias epidemiológicas muestran que no sólo disminuye el riesgo de obesidad en quienes se alimentan con vegetales, frutas y lácteos, sino que además este efecto se observa particularmente en quienes consumen yogures", sostuvo Carmuega.