16/04/2013 crean parque nacional

La Fidelidad, de estancia a parque nacional en el Impenetrable chaqueo

Un hecho sangriento, el asesinato del único dueño de la estancia La Fidelidad ubicada en el Impenetrable chaqueño, precipitó la concreción de un sueño que por más de 20 años mantuvieron conservacionistas y guardaparques: convertir a unas 250 mil hectáreas de monte continuo en un área protegida nacional.

Por Alba Silva

quishcaloros, típo de tuna, cactus, típica del chaco seco
quishcaloros, tpo de tuna, cactus, tpica del chaco seco
  Biólogos de tres generaciones especializados en carnívoros grandes revisan informes con datos de espacios recorridos en la ex estancia La Fidelidad (LF), una extensión de 250 mil hectáreas de altísimo valor ambiental en el que  conviven el chaco semiárido y el chaco húmedo. Camino de convertirse en Parque Nacional por "suscripción popular", una novedosa modalidad para pagar la expropiación, resguardará una importante muestra del mítico bosque Impenetrable.
vista del río Bermejo
vista del ro Bermejo


La propiedad está ubicada en Chaco y Formosa, pero sólo la primera, por ahora, hizo avances concretos para sumar 150 mil hectáreas al sistema nacional de áreas protegidas, con leyes, decretos y, la apertura de un fideicomiso para reunir los 60 millones de pesos en los que se tasó La Fidelidad.

Impensadamente, el horrendo asesinato en enero del 2011 del único dueño de la estancia, el excéntrico italiano Manuel Roseo, dejó a la propiedad sin herederos -entonces- y precipitó las acciones de los ambientalistas que convencieron muy rápidamente al gobernador del Chaco, Jorge Capitanich, de su importancia y valor estratégico en términos de conservación.

Se inició entonces un proceso durante el que aparecieron herederos, se impuso un administrador judicial de las 250 mil hectáreas mientras ONGs conservacionistas pujaban por la creación de un área protegida de rango nacional porque la exestancia, en términos productivos, nunca fue usada como tal y mantiene la preciada biodiversidad en, como dicen los ambientalistas, un "bosque continuo".

La intervención de personalidades como Mempo Giardinelli, que puso oídos a Emiliano Ezcurra del Banco de Bosques y a Oscar Braslavsky de la Red Yaguareté, entre otros,  fue determinante para que el gobierno chaqueño declare la zona "reserva de utilidad pública sujeta a expropiación" con lo que quedó asegurado el futuro de esa porción de monte chaqueño.

El 7 de julio del 2011 una ley chaqueña creó la reserva de recurso `La Fidelidad´ que la preserva para futuras generaciones.



Así, durante las últimas fiestas de navidad y año nuevo, pese a los 50 grados centígrados promedio en la zona, se instalaron pegados al antiguo casco de La Fidelidad -o exBunge y Born como también se conoce al lugar-, campamentos de científicos, guardafaunas chaqueños y guardaparques nacionales.

Es particularmente interesante la presencia de los baqueanos Gustavo Ayala y Alexis Soraide, verdaderos expertos en el terreno, que pasaron de orientar cazadores a guíar a los científicos por la  densa, seca y dura vegetación atravesada por  ríos, lagunas y esteros que resultan en una flora y fauna diversa. La misma que los biólogos buscan identificar para su futuro manejo.

Pero La Fidelidad -150 mil hectáreas en el Chaco, 100 mil en Formosa- figura en la agenda de los ambientalistas desde los años 80, por sus altos índices de conservación, con enormes superficies en apariencia vírgenes sin desmontes ni cultivos y porque al intento de cría de ganado del propietario, se lo tragó el  vasto monte de vinales, itines, algarrobos, palos borrachos y quebrachos.

Se sabía que el lugar funcionaba como paraíso de cazadores, al que ingresaban en forma furtiva o con la venia de Roseo, el italiano que, cuenta la leyenda, le dijo "no" al mismísimo Eduardo Eurnekian cuando el empresario quiso comprarle La Fidelidad. Él vivía muy muy humildemente, en Juan José Castelli, el pueblo "Puerta del Impenetrable", 233 kilometros al noroeste de Resistencia,  donde sicarios lo ejecutaron, el 13  de enero del 2011,  junto a la viuda de su hermano Luis, Nelly Bartolomé.

Ahora todo el mundo, guardaparques, guardafaunas, científicos, baqueanos, el cocinero, trabajan febrilmente para tener cuanto antes relevado el terreno. Pero no todo es trabajo, también el asombro ante las manifestaciones de la naturaleza  como la luz que rebota en los ojos de los yacarés durante la noche en el monte chaqueño. Compiten con las estrellas de la Vía Láctea.


Chele Martínez Martí es un biólogo español, de Murcia, experto en panteras y jaguares "amo los gatos grandes" dice con una sonrisa que no desaparece nunca pese al calor abrasador de la jornada chaqueña. Como si nada recuerda  los  más de 50 grados en el campamento y en, como dicen los científicos "el campo". Junto a la joven bióloga Flavia Caruso nunca salieron de La Fidelidad desde que ingresaron en los primeros días de enero para recolectar datos.

"Nuestro trabajo consiste en identificar las áreas prioritarias para grandes mamíferos. Esta información va a ser usada luego como herramienta para facilitar el manejo de lo que será el futuro Parque Nacional. Daremos recomendaciones. Si La Fidelidad queda partida por la mitad, lo que se puede hacer es aumentar las densidades de animales grandes que viven aquí. Como decía Pablo Perovic (biólogo senior y guardaparque) en un lugar de chaco semiárido un recurso limitante es el agua. LF tiene agua pero en algunos lugares muy grandes, muy extensos queda lejos. Si allí se excavasen tajamares, pozas de agua naturales estratégicamente situados se puede aumentar la densidad de esas especies que por otra parte son presas para el jaguar. Sería como crear un hotel cinco estrellas para jaguares aquí (sonrisas). Aumenta la densidad de esos bicharracos y automáticamente aumenta el área de acción con agua y presas para el yaguareté".

"Si en algunos lugares secos se excavan pozas de agua se aumenta la densidad de especies que pueden ser presas para el yaguareté"

 La exestancia es  biprovincial, porque parte de su territorio, unas 100 mil hectáreas están en Formosa pero, por ahora, esa porción no está en el área protegida. El gobierno formoseño tiene otros tiempos, admiten los conservacionistas.

De todos modos, en el amplio y profundo sueño verde de los ecologistas La Fidelidad pasaría a formar parte de un corredor de conservación entre el Bañado La Estrella, al sur del río Pilcomayo  y el Parque Nacional Copo, en el noreste santiagueño. Toda un área destinada a recuperar al predador más grande de la Argentina, el yaguareté.