13/03/2013 PANTALLA PINAMAR

“Seré millones", el robo del ERP al Banco Nacional de Desarrollo

Una original propuesta que combina ficción y realidad para recrear el cinematográfico asalto que el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) perpetró en 1972 en el Banco Nacional de Desarrollo, de donde se alzó con 450 millones de pesos, es una de las películas que se destacaron en la novena edición del encuentro argentino europeo Pantalla Pinamar.



Se trata del primer proyecto conjunto entre tres cineastas dedicados a la realización de documentales con fuerte contenido político, como Omar Neri y Mónica Simoncini, autores de la saga “Gaviotas blindadas”, sobre la historia del PRT-ERP, y Fernando Krichmar, director de “Diablo, familia y propiedad”, sobre el vínculo criminal entre empresarios azucareros y la última dictadura militar.

El audaz atraco ocurrió el 29 de enero de 1972, en plena dictadura de Lanusse, cuando un grupo de militantes del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) ocupó el Banco Nacional de Desarrollo (Banade), que funcionaba –antes de su cierre en 1999- a menos de dos cuadras de la SIDE y la Casa Rosada, entraron al tesoro, cortaron los barrotes de hierro y se llevaron un total de 10 millones de dólares.

Entre los jóvenes revolucionarios que planearon el robo se encontraban dos miembros del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) que trabajaban en el banco: el sereno Oscar Serrano, que también era taxista, y el ascensorista Ángel Abus, quienes fueron encontrados e invitados por los directores a protagonizar el filme y recrear aquella acción temeraria.

“Lo importante es la confianza de ellos en nuestro punto de vista, que no era juzgarlos ni apuntarlos con el dedo, sino reivindicar su acción antidictatorial y antiimperialista. Eso hizo que tomaran la película como propia. Y junto a ellos intentamos revelar la verdad de los hechos”, señaló Neri en conferencia de prensa.

La película se vio hoy en carácter de preestreno en el encuentro de cine argentino y europeo Pantalla Pinamar, que desde el sábado pasado y hasta el domingo próximo se desarrolla en esta ciudad de la Costa Atlántica. 

Los directores se contactaron con Serrano, que actualmente es profesor de Bellas Artes en La Habana, y Abus, quien colabora junto a su esposa con organizaciones sociales del sur del Gran Buenos Aires, a través de una serie de entrevistas que Neri y Simoncini hicieron durante años para documentarse y obtener testimonios sobre sus filmes sobre el ERP y el PRT.

Por su parte, Krichmar destacó el cariz antidictatorial del asalto, ya que el Banade “era un banco de la dictadura manejado por Pérez Companc, quien se daba a sí mismo créditos de más del doble del dinero que los militantes del ERP robaron".

"Más allá de la experiencia traumática, los guardias del banco sentían mucha simpatía por ellos porque sabían que estaban protagonizando una gesta liberadora”, dijo.

En ese sentido, los protagonistas del filme –y otros militantes especialmente convocados para la ocasión- afirman que el botín fue utilizado para financiar futuras acciones del grupo, como por ejemplo la fuga de Santucho y otros guerrilleros del penal de Rawson, que terminó con la detención y fusilamiento de 16 miembros de distintas organizaciones en la tristemente célebre Masacre de Trelew.

El título “Seré millones” surge de una frase atribuida a Espartaco, cuya gesta libertadora –se enfrentó al imperio romano con un ejército improvisado de esclavos- fue evocada por Stanley Kubrick en su filme épico “Espartaco” (1960), algunas de cuyas escenas de hondo contenido libertario fueron incluidas por los cineastas en este nuevo largometraje. 

En su forma, la película es un gran collage que tiene como locación principal el edificio del viejo Banade, combina el documental y la ficción, mezcla distintos géneros, incluye imágenes del filme de Kubrick y otras de los noticieros obreros de Raymundo Gleyzer, y utiliza el casting y los ensayos con los actores elegidos para encarnar a los militantes, además de sus encuentros con Serrano y Abus y diversas recreaciones ficcionales.

“Queríamos jugar con ese cruce de texturas. Cada historia tiene su propia manera de ser narrada y en esta queríamos que los jóvenes fueran protagonistas. Por eso elegimos una forma de narrarla que se vincula con la teoría del cubano Santiago Álvarez sobre trabajar sin guión, que se busca directamente en la instancia de montaje, y dejar las cosas libradas a la realidad”, explicó Krichmar.

Neri destacó que “la forma acompaña al contenido. Ellos se jugaron por la idea de cambiar aquella sociedad de raíz y nosotros queríamos poner eso en la forma y romper un poco con los mandatos o la idea de género. Necesitábamos poner a funcionar dispositivos e ideas formales audaces para narrar esta historia cargada de valores”.

Por otra parte, Krichmar señaló que “elegimos hacer una reconstrucción de época despojada por una cuestión de producción. Los escasos 140.000 pesos que teníamos de presupuesto nos obligaron a utilizar mucho la imaginación para reconstruir los años 70”.

“La idea era poner en juego búsquedas estéticas propias de manera lúdica, como lo hacían Álvarez y Gleyzer. Una línea menos plana en cuanto a lo trágico, introduciendo el humor como un recurso de rebelión de los oprimidos y quitándole solemnidad a los hechos”, añadió.

Por último, Neri señaló que la importancia del asalto –del cual Serrano y Abus aún se sienten orgullosos- “era una forma directa de golpear a la dictadura en su propia casa. Ellos destacan el golpe psicológico del asalto, ya que el Banade era el corazón financiero del gobierno e incluso ellos se daban créditos a ellos mismos”.