18/02/2013 LIBRO

Alemn: "Es posible una experiencia poltica emancipadora"

Jorge Alemán, psicoanalista, escritor y agregado cultural de la embajada argentina en España, aseguró que aún es "posible una experiencia de la política en su dimensión emancipadora", según dice a Télam desde Madrid, enterado del triunfo electoral de Rafael Correa en Ecuador.

Por Pablo E. Chacn

Su último libro, Soledad: común, publicado por Capital Intelectual, también ha llegado a la península, que pasa por uno de sus momentos históricos más complicados desde la muerte de Franco. Pero —sin dejar nunca la perspectiva política— es un texto sobre el psicoanálisis y cómo puede esa práctica acoplarse a los movimientos "libertarios", sin caer en el "individualismo burgués" o en la autoayuda contra los deshaucios.
 
Alemán nació en Buenos Aires en 1951; desde 1976 vive y trabaja en Madrid; es miembro de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis de España (ELP) y de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP).
 
Publicó, entre otros libros, Lacan: Heidegger (junto a Sergio Larriera); Para una izquierda lacaniana; Arte, ideología y capitalismo (junto a Slavoj Zizek); Filosofía del límite e inconsciente (junto a Eugenio Trías), No saber y El porvenir del inconsciente.
 
Esta es la conversación que sostuvo con Télam:
 
-T: ¿Cómo se resuelve la tensión entre política y psicoanálisis, si se piensa que la política es el discurso del Amo?
-A: El asunto se hace más claro trabajando sobre Lacan y (Martin) Heidegger, a través de los cuales la experiencia política y la práctica analítica del psicoanálisis operan en una relación de conjunción-separación. Por mi insistencia y formación, surge la idea de pensar la política por fuera de las determinaciones metafísicas del consenso, la gestión y la administración.
 
-T: ¿Podría explicarse?
-A: Sí. En ese esquema, la política queda capturada por las estructuras de emplazamiento de la técnica. De la otra manera, convocamos a (Sigmund) Freud -el inconsciente-, a (Karl) Marx -la plusvalía-, a (Jacques) Lacan -lo real-, y a Heidegger-la técnica- para pensar lo político de manera apropiada a la época del malestar en el capitalismo.
 
-T: Sigue estando poco claro. Usted habla de malestar en el capitalismo. ¿Alguna vez existió el bienestar?
-A: (risas) Esa es una fórmula, como se decía estado de bienestar. Ciertamente fue un camino particular, atravesado de tensiones. Pero menos entre el psicoanálisis y la política sino entre lo que la práctica analítica enseña sobre la singularidad del sujeto y la dimensión colectiva de la política.
 
-T: Entonces, ¿cómo se resuelven esas tensiones si la política que se busca tiene, además, pretensiones emancipatorias?
-A: Yo creo que en la medida que no pensemos que existe una fuerza exterior que nos oprime. Lo cual empujaría a creer que una vez destituida la opresión, accederíamos a una existencia plena, sin resto de angustia, pulsión de muerte, insatisfacción…
 

"no existe ninguna emancipación que borre la fractura estructural"

-T: Pero…
-A: Pero es que no existe ninguna emancipación que borre la fractura estructural. La emancipación, en cambio, debería intentar, de un modo contingente, jamás garantizado por ninguna orientación teleológica de la historia, un saber hacer con la división, diferente de lo que el capitalismo hace con ella. Es posible todavía una política emancipatoria.
 
-T: De acuerdo. ¿Cómo?
-A: No en el sentido de la gestión, administración, consenso. En un sentido más estructural, admitiendo la fractura constitutiva del sujeto, fractura que también divide a la sociedad en antagonismos irreductibles. Estos ya no pueden pensarse desde la lucha de clases sino como un hecho objetivo, endógeno, propio de las sociedades calientes, de las sociedades con historia.
 
-T: Al contrario de la estrategia socialdemócrata.
-A: Exacto. La socialdemocracia nunca se planteó, no ya la lucha de clases sino el capitalismo. Pensó al mundo desde la cohesión y el estado benefactor. Pero la cohesión y el estado benefactor fueron heridos de muerte por el liberalismo.

"El pueblo latinoamericano (incluyo a Brasil) es un movimiento."

-T: Queda América Latina.
-A: América Latina se sacó el lastre de las dictaduras, muchos países la tutela de los organismos de crédito internacionales, se habla una misma lengua, arrastra una tradición antiimperialista. El pueblo latinoamericano (incluyo a Brasil) es un movimiento. Es otro asunto. América Latina es la ilustración y la modernidad releídas y dislocadas desde sus experiencias populares. 

Debates y combates - Jorge Alemn