27/01/2013 ARQUEOLOGA

Un nuevo mtodo qumico logr revelar la movilidad de antiguos grupos indgenas de Cuyo

Un nuevo método químico utilizado por arqueólogos mendocinos permitió conocer cuáles fueron las fuentes de agua utilizadas por los grupos humanos prehistóricos de Cuyo, qué distancias recorrían y hacia dónde se trasladaban, con sólo analizar sus restos óseos.

El procedimiento, que fue aplicado recientemente por un grupo de investigadores del Museo de Historia Natural de San Rafael, sur de Mendoza, reveló características de los pueblos originarios que habitaban la región cuyana hace miles de años.    "Cuando los humanos tomamos agua, fijamos en nuestros huesos los valores químicos de la fuente de agua que utilizamos, durante toda nuestra vida", explicó el arqueólogo Gustavo Neme. 
  Miles de años después "podemos ahora hacer análisis químicos de antiguos restos óseos con los cuales es posible saber qué lugar usaban los grupos prehistóricos humanos para obtener su agua", dijo el investigador. Una de las preguntas que más ha inquietado a los arqueólogos es qué tan móviles eran esa poblaciones. 
  Hasta hace poco tiempo, los científicos debían comparar los elementos hallados en sitios arqueológicos de regiones distantes para poder conocer los antiguos mapas de ruta y saber a ciencia cierta si las poblaciones se movían o no de un lugar hacia otro. 
  "Toda fuente de agua potable tiene valores de oxígeno 18 (O18) que son distintos de acuerdo al lugar" en el que se encuentre", apuntó el experto del Museo de San Rafael, que comenzó a aplicar el "Estudio de isótopos estables O18", como en otras partes del mundo. 
  Una laguna, indicó Neme, tiene valores de O18 diferentes a los de una vertiente o a los de un río, y éste a su vez presenta valores distintos entre sus nacientes a los de su curso inferior o desembocadura. 
  "En nuestros huesos quedan grabados los valores de O18 del agua que consumimos", por lo que conocer ese dato de las fuentes de agua de una región permite compararlo con los de los esqueletos humanos y "saber dónde estuvo tomando agua una persona", dijo. 
  Este método "nos da la certeza del lugar dónde tomaban agua y así saber en qué lugar vivieron y se criaron los individuos hace mil, dos mil y hasta diez mil años. Esto nos permite conocer si eran sedentarios o emigraban desde regiones distantes", comentó el arqueólogo Adolfo Gil. 
  Los científicos, ambos miembros del Conicet, señalaron que los valores de O18 del agua de una fuente varían según la procedencia de las lluvias, la evaporación y la distancia recorrida por ese curso. 
  Ese valor será más bajo en aguas que precipitan en cordillera (inferiores a -15, donde nacen los ríos), mientras que en el cauce medio de un río o en su desembocadura serán más elevados (de unos -10), pues el agua sufre un enriquecimiento a medida que circula y se va evaporando, ejemplificaron. 
  Investigadores de San Rafael y de Estados Unidos comenzaron a caracterizar, hace dos años, las distintas fuentes de agua del sur de Mendoza y a analizar junto a ellas los esqueletos humanos de los antiguos pobladores de la región. 
  Gil y Neme dijeron que los primeros resultados obtenidos indican que los grupos humanos de Mendoza "eran más móviles de lo que en algún momento se creyó, especialmente para los momentos más tardíos -antes de la llegada de los españoles a América-, en los cuales se pensaba que eran grupos agricultores sedentarios". 
  "Es probable que grupos como los Huarpes no hayan sido tan sedentarios como los imaginábamos hace algún tiempo, sino que por el contrario, al menos durante una parte del año, podrían haberse movido hacia el piedemonte o la cordillera de Los Andes en busca de otros recursos más allá de los cultivables", expuso Gil. 
  Otra de las conclusiones es que las poblaciones asentadas en la reserva natural de La Payunia, en el departamento sureño de Malargüe, "parecen no haber consumido agua de regiones vecinas como la cordillera de Los Andes, lo que indicaría que sus rangos de movilidad estaban circunscriptos a esa región volcánica". 
  Los trabajos, que comenzaron en Mendoza, son financiados por la Agencia de Promoción Científica y la National Science Fundation de EEUU y realizados por investigadores del Conicet y de la Universidad de Utah, Estados Unidos, a través del arqueólogo Andrew Ugan. 
  Los isótopos son las distintas formas de un elemento químico y se diferencian en el número de neutrones, por lo que perteneciendo aún al mismo elemento químico, tienen distinta masa atómica. 
  Existen isótopos inestables e isótopos estables que son los que no se descomponen con el tiempo y sirven en el ámbito científico para distintos tipos de estudios ecológicos o paleoambientales, ya que entre ellos se incluyen los de hidrógeno, oxígeno, nitrógeno, carbono y azufre.