23/01/2013 MAR DEL PLATA

Una playa accesible permite el ingreso al mar a personas con discapacidad

Una organización social conformada por guardavidas de la Playa Popular permite a las personas con capacidades diferentes disfrutar de baños de mar, una opción que escasea en la Costa, ya que se requiere sillas anfibias.

Por Silvina Molina

Télam compartió con Chiny, una mujer usuaria de sillas de ruedas desde hace siete años, su ingreso al mar en un equipo adaptado, que le cambió "la vida" porque volver a entrar al agua "fue un hito".

 


“Mar para todos” es una iniciativa que agrupa a 15 guardavidas que se especializan en utilización de sillas anfibias y en tratar con personas con discapacidad," ya que tienen que estar acompañadas por personal apto que también puede brindar primeros auxilios si fuera necesario”, explicó Ricardo Colonna, presidente de la ONG.

El guardavidas viajó por España “donde vi este tipo de sillas y decidí adaptarlas al mar argentino, ya que el Mediterráneo no tiene tantas olas y las flotabilidad es diferente, por eso las hicimos más pesadas, de aluminio, para que las personas disfruten de la ola, no sólo que floten, que disfruten de verdad”.

Chiny descubrió este lugar hace seis años mientras con su marido buscaban un balneario que le permitiera ingresar con la silla de ruedas. "Paradójicamente, encontramos lo que buscábamos en esta playa pública y no en un lugar privado”, dijo.

“Mi locura es meterme en el mar, a mí me cambió la vida, además, puedo venir con amigas y familiares. Para mí es una maravilla”

 Allí, entre sombrillas, sillas, y cientos de personas que disfrutan del mar, la ONG instaló un sector especial con sombra para personas con discapacidad, siete sillas anfibias que tienen un asiento bajo, tres ruedas de goma y un manubrio que permite el traslado por parte del personal capacitado.

“Mi locura es meterme en el mar, a mí me cambió la vida, además, puedo venir con amigas y familiares. Para mí es una maravilla”, relató la mujer mientras ingresaba al agua transportada por Colonna.

Ella confía “plenamente en los muchachos, porque están capacitados" y recuerda que hace unos días hizo "una hermosa experiencia: ingresamos a mar abierto con varias personas que me acompañaron nadando, yo arriba de la silla con un flotador, y pedí que me sacaran y pude nadar un poco”.

Estas historias se repiten en La Popular donde “es indescriptible lo que vivimos. La gente se pone a llorar, y nosotros también nos emocionamos”, reconoció el guardavida.

Para María Tarillo, directora del hogar para jóvenes discapacitados “Casa del Ángel”, la tarea de los guardavidas de esta playa “es sumamente destacable, porque siempre se preocuparon por tener un lugar accesible”.

La mujer enfatizó también sobre la necesidad de “tener bajadas adecuadas a la playa y al mar, porque sino es imposible para las personas en sillas de ruedas o con dificultad para moverse que puedan ingresar, a lo que se suma la importancia de contar con transporte adecuado para que la gente pueda llegar a las playas”.

Quienes están comprometidos con la accesibilidad insisten en la importancia de adaptar las playas. Pablo Roma, director de Políticas contra la Discriminación del INADI, consideró que “se avanzó en la costa argentina, por ejemplo en Villa Gesell apoyamos la playa integrada pública, y en Mar del Plata es necesario seguir trabajando e invitar a los privados a sumarse”.

En La Popular “con ayuda del concesionario y negocios de la playa, hicimos otra bajada, la de calle San Martín, que era un espigón, y hoy tenemos una bajada que permite que una persona en silla de ruedas pueda llegar a la punta de la escollera, lo que no existía en ningún lugar”, aseguró Colonna.

Según información del Ente Municipal de Turismo, también cuentan con sillas anfibias las playas Bristol, Cabo Corrientes y el Parador Relancó, y hay una bajada pública accesible en Mogotes, entre los balnearios 8 y 9.

“El placer que yo siento en esta playa pública al ingresar al mar tendrían que poder sentirlo todas las personas con discapacidad, en forma gratuita y en todas la playas”, dijo Chiny, que, antes de descubrir las sillas anfibias, se conformaba con sentarse en la playa y que le trajeran "agua de mar en un balde”.