17.01.2013 12:30
Aniversario de su muerte

10 canciones para conocer a Alfredo Zitarrosa

A 24 años de la muerte, un 17 de enero de 1989, de uno de los cantautores más importantes de la música popular latinoamericana, exiliado por la persecución de la dictadura uruguaya, y luego también prohibido por las dictaduras argentina y chilena por el contenido de denuncia de sus letras, diez canciones necesarias para comenzar a conocer la enorme obra de Alfredo Zitarrosa.

1

El violín de Becho

Dedicada a su amigo Carlos "Becho" Eizmendi, primer violín de la orquesta sinfónica del SODRE (Uruguay). Cuenta la leyenda que, al regresar de su viaje por Europa, Becho alquiló una casona en la ciudad vieja, en Paraná entre Juncal y Ciudadela, donde se daban cita todos los músicos de aquél momento. Entre ellos estaba Alfredo Zitarrosa que, de tanto escuchar a Becho con una melodía muy reiterada, resolvió hacerle una letra que llamó "El violín de Becho". Herlinda Lovisetto, madre de Becho Eizmendi, fue fundadora del Liceo de Lascano, batllista y simpatizante del Partido Colorado, fue destituida de su cargo por el gobierno cívico-militar del Uruguay por ser la madre de quien había inspirado a un artista prohibido, Alfredo Zitarrosa.
 
El violín del Becho
 
2

Guitarra negra

Guitarra negra es un disco que cuenta la experiencia de Alfredo Zitarrosa en el exilio, atravesada por la historia del Uruguay. Su primera edición es del año 1977, cuando Zitarrosa viajó por primera vez desde España a México, auspiciado por el Instituto Nacional de Bellas Artes y grupos folclóricos de ese país. El 8 de julio presentó en el Auditorio Nacional de Chapultepec su conmovedora "Guitarra Negra", el texto más sentido de la obra de Zitarrosa. 

Guitarra negra
 
3

Adagio en mi país

La canción que dio nombre al disco de Zitarrosa de 1973. Cuenta el escritor y poeta uruguayo Enrique Estrázulas: "Vuelve a mi memoria un invierno de 1972 en que tuve que cruzar Montevideo de punta a punta bajo una lluvia torrencial, en un destartalado taxímetro, para acudir a un llamado urgente de Zitarrosa. Supuse al principio que se había enfermado, que estaría dolorido por algo o, en el mejor de los casos, habría cometido alguno de sus excesos. Cuando llegué todo estaba en calma. Y el amigo trovador en cuestión de lo más bien, sentado junto al grabador, secándose unos lagrimones que, yo sabía, venían de la emoción creadora:  - Solamente quería que escucharas un "Adagio" que se me acaba de ocurrir.  Entonces dejé que regresara la calma, colgué el impermeable empapado y me dispuse a oír los acordes de lo que más tarde se transformaría en el famoso 'Adagio en mi país', una de las más conmovedoras canciones que se han escrito en Uruguay, acaso premonitoria, inspirada en la guerra y señalando un camino de paz".

Adagio en mi país
 
4

Barrio Sur

  Vidalita que compuso en homenaje al barrio donde vivió su juventud, un barrio humilde de candombe y carnaval. En una de las versiones rescatadas de esta canción (la del video aquí abajo), se escuchaban cantos de pájaros, porque fue grabada en el Prado de Montevideo, creando el mito acerca de que cada vez que Zitarrosa tocaba allí, una bandada de pájaros se acercaba a escuchar al músico. Dijo el propio Zitarrosa sobre este tema: "... es una vidalita que quiso ser un tango. Pero se quedó en vidalita, tal vez por que yo, en mi formación, soy del campo. El tango en cambio, es un género ciudadano. Esta vidalita hecha sobre el texto del poeta Enrique Estrázulas, trata de un barrio donde yo viví muchos años..."

Barrio Sur
 
5

Candombe del olvido

  Compuesto muchos años después, durante su exilio en España, Candombe del olvido también evoca su tiempo de juventud en el Barrio Sur. 

Candombe del olvido
 
6

Chamarrita de los milicos

Chamarrita que rinde homenaje a su padre adoptivo, Carlos Durán, que entre otros oficios había sido policía. El propio Zitarrosa lo explica así: "Fue escrita de un tirón en la mesa de un bar de Bvar. Artigas y 18 de julio, el 27 de enero de 1970. Ese día había nacido mi hija Carla Moriana y yo sentía que le estaba escribiendo al que no pudo ser su abuelo, mi padre adoptivo, Carlos Durán, quien siendo hijo de coronel ‘colorado’, había terminado de ‘milico’ en los años 40. Pobres como éramos, yo recuerdo el gran revólver de mi padre, descargado, que él guardaba en un cajón del ‘trinchante’, después de quitarse ‘las correas’, cada noche o cada mañana, según las guardias. Las balas, siempre separadas, olían a todas las cosas que allí guardaba mamá. Yo no podía imaginarme de qué modo se abrían, ni qué demonios tendrían adentro que eran tan peligrosas. Pero eran, esas balas y ese revólver, el lujo subalterno de aquella humilde casa, una prenda del Estado -así me decían- que mi padre portaba como una penitencia no exenta de cierto orgullo vacilante".

Chamarrita de los milicos
 
7

Doña Soledad

Fue el primer candombe que compuso Zitarrosa y tuvo destino de clásico. Apareció pro primera vez en un simple editado en Uruguay en 1968, como promoción del álbum que saldría posteriormente "Yo sé quién soy". Con hondo contenido social, se transformó en uno de los candombes más versionados por numerosos intérpretes. En una de sus actuaciones, dijo Zitarrosa presentando esta canción: "El candombe que seguidamente vamos a interpretar está dedicado a un personaje de la realidad que yo veía limpiar la vereda de mañana, cuando vivía en el Barrio Sur de Montevideo. De tardecita la veía sentada tomando mate. Vivía en un lugar llamado 'Medio Mundo", que era un gran caserón ubicado en la calle Cuareim, allá en Montevideo, con un patio central y varias escaleras, donde vive un importante número de familias de raza negra". ("...") "Pero la canción habla del vintén y de un personaje de la realidad cuyo nombre bien pudo ser el que lleva la canción: Doña Soledad". 

Doña Soledad
 
8

Pa´l que se va

Chamarrita inspirada en el proceso de migración interna de los trabajadores rurales uruguayos a la ciudad. Posteriormente, cuenta el propio Zitarrosa, se resignificó como la historia de los que emigraban del Uruguay a otros países: "... estaba dedicada en sus orígenes a las personas que desde el campo se trasladaban a la ciudad en busca de trabajo. Fenómeno éste obviamente que no es exclusivo de nuestro país, sino de la inmensa mayoría de los países que integramos la tan llevada y traída 'sociedad de consumo', para no hablar en otros términos. No obstante hoy está dedidicada a los uruguayos que emigraron del Uruguay". 

Pal que se va

 
9

Crece desde el pie

Candombe que se convirtió en un clásico de la música latinoamericana tanto por su música como por su letra, una especie de himno al futuro de América Latina. 

Crece desde el pie
   
10

Milonga para una niña

La canción fue popularizada, en ritmo de salsa, por el cantante puertorriqueño, Andy Montañez. Sin embargo, es una milonga compuesta por Alfredo Zitarrosa. Dice Eduardo Galeano en "El cantor", sobre las milongas del uruguayo:  "Cuando Alfredo Zitarrosa murió en Montevideo, su amigo Juceca subió con él hasta los portones del Paraíso, por no dejarlo solo en esos trámites. Y cuando volvió, nos contó lo que había escuchado. San Pedro preguntó nombre, edad, oficio. -Cantor - dijo Alfredo. El portero quiso saber: cantor de qué. - Milongas - dijo Alfredo. San Pedro no conocía. Lo picó la curiosidad, y mandó: - Cante. Y Alfredo cantó. Una milonga, dos, cien. San Pedro quería que aquello no acabara nunca. La voz de Alfredo, que tanto había hecho vibrar os suelos, estaba haciendo vibrar los cielos. Entonces Dios, que andaba por ahí pastoreando nubes, paró la oreja. Y ésa fue la única vez que Dios no supo quién era Dios". 

Milonga para una niña