10/12/2012 BIOGRAFIAS

La relación entre arte y crimen en las historias de Marcos Mayer

En "Artistas criminales", el escritor y periodista Marcos Mayer configura una serie de biografías de artistas que, más allá de dejar una importante huella en la cultura universal, tuvieron un paso, acaso más oscuro, por el mundo de la delincuencia.

Por Juan Rapacioli

"Sade, estética del asesinato", "Daniel Defoe, el deudor obsesivo", "Jean Genet, el ladrón mentiroso", "Anne Perry, matar antes de escribir", "Caravaggio, la fascinación de la carne", "Arthur Rimbaud, la identidad perdida" y "William Burroughs, el azar letal" son algunos de los capítulos del libro, recién publicado por Editorial El Ateneo, con los que Mayer establece una llamativa relación entre arte y crimen.
 
"Hay algunos puntos de contacto entre lo que un autor hace en su vida privada y lo que es su obra. No es una relación simple, directa, mecánica, pero algo hay", sostiene el autor de "John Berger y los modos de mirar" en diálogo con Télam.
 
- Télam: En algún punto, el libro recuerda a Borges y las historias que conforman "Historia Universal de la Infamia".
 
- Mayer: Lo tuve presente, hay puntos en parentesco creo, pero no lo quería mencionar para no ponerme en fanfarrón. Es un libro fascinante. Tiene eso que quise buscar: el cruce entre lo erudito y lo popular.
 
- T: ¿Cómo fue la selección de personajes e historias?
 
- M: Tuve dos criterios: que tuvieran una historia criminal que echara alguna luz sobre la obra artística. Y que las historias fueran interesantes. Algunas son de cajón -Sade, Rimbaud, Genet-, y otras las fui descubriendo en la búsqueda.
 
Investigando me di cuenta de que había datos que sabía a medias, otros que había olvidado, personajes que no conocía en absoluto; fue todo un descubrimiento principalmente para mí. Además, algunos son tipos que admiro mucho, como Caravaggio, y los ves desde otro lado.  
 
Es raro darse cuenta de que Caravaggio, además del gran artista que conocemos, se vivía peleando con tipos muy menores, que ni figuran en Wikipedia, y creo que algo de esa agresividad hay en su pintura.
 
- T: Es muy llamativo el capítulo sobre Daniel Defoe y lo que se sostiene sobre su novela "Robinson Crusoe".
 
- M: Defoe es un personaje muy interesante. Principalmente, me pregunté qué cosa llevaba a ese tipo a imaginarse una isla desierta. Después me di cuenta de que ese es el paraíso para un hombre con deudas, como era él, porque una isla es un lugar donde nadie te puede encontrar.
 
- T: ¿Qué pensás que tiene el mundo del crimen que no deja de interesar? 
 
- M: Hay como una especie de inquietud por querer saber qué pasa ahí. Para mí fue siempre un tema de interés. En la cátedra de David Viñas trabajé bastante el tema del positivismo criminológico, donde la pregunta es qué hace que un hombre se convierta en un asesino. La teoría de la novelista estadounidense Patricia Highsmith es que en determinadas circunstancias y apoyados en ciertas necesidades todos podemos llegar a matar a alguien.
 
- T: Tal vez, el mejor estudio literario sobre ese tema lo hizo Dostoievski con "Crimen y castigo".
 
- M: Es fundamental, aunque incorpora algo que creo le quita un poco de filo, que es el tema de la culpa. Lo mismo pasa con Roberto Arlt, por eso creo que "El juguete rabioso" es más interesante que "Los siete locos". Silvio Astier es un tipo sin culpa; en cambio, Erdosain se termina matando.
 
En la construcción de una biografía, el tema del crimen te obliga a seleccionar, es un eje narrativo, vas siguiendo esa línea. Este es un libro que disfruté mucho escribir y creo que algo de eso se nota en la lectura.
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