21/12/2012 ANUARIO

La hegemona del anlisis lacaniano en la Argentina

El año que termina ha consagrado a la Argentina como el país, después de Francia, donde el psicoanálisis lacaniano demostró una capacidad de organización y de producción teórico-clínica de las más consistentes, sumada a una cantidad de practicantes que apuestan por un discurso orientado a la singularidad antes que a las clasificaciones generales.

Por Pablo E. Chacn

Cálculos extraoficiales de la Universidad Nacional de La Plata indican que los graduados como psicólogos superan las 40.000  personas, aunque las líneas teóricas no son las mismas: el psicoanálisis está en las antípodas de cualquier psicología.

Es notable, sin embargo, que la mayoría de los analistas argentinos acceden a la disciplina que inventó Sigmund Freud desde la carrera que se creó en 1957 durante la presidencia de Arturo Frondizi, y que resultó contemporánea de la carrera de Sociología.

La “confusión” entre psicología, psicoterapia y psicoanálisis, explicitada por Jorge Balán, Hugo Vezzetti y Germán García, habría que buscarla en la inmigración de fines del siglo XIX y principios del XX, cuando la importación de discursos también produjo -como efecto- el llamado “crisol de razas”.

La mayoría de los creadores de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA), que tuvo lugar en 1942, eran inmigrantes o hijos de inmigrantes, algunos con una formación previa en Austria y otros que con el tiempo se desplazaron a Inglaterra, donde reinaba Melanie Klein, enfrentada teóricamente a Anna Freud.

Es notable la potencia del psicoanálisis de inspiración lacaniano en Buenos Aires, una de las plazas más fuertes del planeta y no por casualidad elegida, en 1992, como sede de la fundación de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP) que orienta Jacques-Alain Miller, yerno de Jacques Lacan.



La capital argentina ha sido, en mayo de este año, sede del IX Congreso de la AMP, donde se alcanzó la cifra record de 2400 participantes y cientos de ponencias.

En esa reunión expusieron algunos de los principales analistas del mundo: Miller, Eric Laurent, Maria-Helene Brousse, Clotilde Leguil, Guy Trobas, Francois Ansermet, Agnes Aflalo, Serge Cottet, Luc García, Antonio Di Ciaccia y Francois Leguil.

Pero también llegaron a estas costas disidentes de la Escuela Freudiana de París (EFP), el tronco madre fundado por Lacan (y disuelto antes de morir): de la Escuela de la Causa Freudiana, donde expusieron, atrás, Oscar Massotta y Roberto Harari, entre otros, salió la Escuela de Orientación Lacaniana local y la AMP.

Es el caso de Guy Le Gauffey, del grupo de Jean Allouch; y José Attal, publicados por El Cuenco de Plata y Letra Viva; y Gerard Pommier invitado por el Foro de Psicoanálisis del Río de la Plata.

El grupo de amigos que se reúne alrededor de la revista Conjetural nada tiene que envidiar, en solidez teórica y conceptual, a muchos franceses: Jorge Jinkis (autor del libro  “Violencias de la memoria”); Luis Gusmán; Eduardo Carvajal; Sara Glasman; Juan Bautista Ritvo y Eduardo Gruner.

No se puede ignorar las vertientes que toman en cuenta los aportes de la etnopsiquiatría, que incluyen elementos de la antropología y las medicinas tradicionales como los textos de Toby Nathan que este año se tradujeron en el país.

El movimiento editorial es otro fenómeno insoslayable: a la vieja editorial Nueva Visión, cuyas principales colecciones dirige Hugo Vezzetti, se le debe una formidable tarea pedagógica, que continúa al día de hoy en tres o cuatro colecciones clave.

Paidós, de mayor poderío económico, es la responsable de difundir en el país los seminarios de Lacan y los de Miller.

Manantial trabaja en una zona híbrida con la filosofía, pero no faltan en su catálogo Ruth Padel, Gerard Wajcman, Diana Rabinovich, y Jean-Luc Nancy, Jacques Ranciere y Alain Badiou.

Para el final quedan Letra Viva y Grama, que se disputan un mercado donde también empiezan a tallar el Fondo de Cultura Económica, las ediciones Katz y Capital Intelectual.

"La balada del corazón de becerro", de Félix-Guy Duportail, traducido por Luciano Lutereau; "El enigma del placer", de Francois Ansermet y "El sentimiento delirante de la vida", de Eric Laurent resultan ejemplos de una producción variopinta y abierta.

Finalmente, la coordinación de las escuelas sudamericanas (ecuatoriana, colombiana, brasileña, venezolana, chilena, argentina) aceitó el tránsito y los préstamos teóricos que aseguran que en esta parte del planeta el psicoanálisis lacaniano no ha dicho la última palabra ni mucho menos.
etiquetas