25.09.2012 19:07
Martiniano Nemirovsci
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Nuevas formas de percepción

Neil Harbisson, el cyborg que escucha los colores

“Puedo percibir más colores que un ojo humano”. Neil Harbisson pronuncia la frase con naturalidad pese a que nació con acromatopsia, una condición visual que lo obliga a ver el mundo en blanco y negro. En 2003, el joven que hoy tiene 30 años se instaló un “tercer ojo” -o eyeborg-, un dispositivo que lleva delante de la frente con una conexión permanente a su nuca, que mediante vibraciones le permite escuchar los colores a través de los huesos del cráneo. Desde entonces es un cyborg, el primero reconocido oficialmente por un Estado, como lo avala la foto de su pasaporte británico.



Neil es un artista sonocromático, una condición en la que “el sonido es color y el color es sonido”. “Puedo hacer conciertos donde en vez de tocar un instrumento toco colores, conectando mi ojo electrónico a altavoces, o hago exposiciones en galerías donde expongo los colores de diferentes piezas musicales”, explica. 

Neil conversó con Télam mientras planea su viaje a Argentina, en noviembre, cuando vendrá al V Foro de Sociedades Digitales a hablar de su caso y de la Fundación Cyborg, la entidad que dirige con el fin de generar proyectos para extender los sentidos de las personas mediante la incorporación de tecnología en el cuerpo.
 
Martiniano Nemirovsci

¿Cómo funciona tu tercer ojo?


Neil Harbisson

Es un censor de color que tengo delante de la frente, conectado con una antena que va detrás de mi cabeza, con un chip. Detecta la frecuencia de luz que tengo delante y la traduce a sonido. Lo que hace es bajar 40 octavas la frecuencia del color, entonces yo puedo oír el color, literalmente. Cada color tiene una nota diferente y yo las oigo por vía ósea, entonces en vez de usar las orejas para escuchar los colores, uso el hueso.


M.N.

¿Cómo se te ocurrió ponerte el ojo electrónico?


N.H.

Desde adolescente usaba el piano y tenía una escala propia en la que cada color era una nota. Pero cuando fui a estudiar composición en Inglaterra, fui a una conferencia de cibernética y ahí vi que se podía usar la tecnología para expandir los sentidos. Entonces fui a hablar con el chico que dio la conferencia, le expliqué que solamente podía ver en blanco y negro y que creía que podíamos crear algo para extender mis sentidos, y ahí empezó el proyecto con este chico, Adam Montandon, quien creó el software que me permitió escuchar los colores, literalmente.


M.N.

¿Te costó adaptarte? Al principio debe haber sido un caos…


N.H.

Sí, al principio fue mucha información nueva. Dolores de cabeza, dolores de espalda, porque llevaba  una computadora de cinco kilos en la espalda, y también se me bloquearon las orejas, porque estaba usando auriculares. Por eso más tarde decidí dejar de usar las orejas y empezar a usar el hueso, para no bloquear un sentido que ya tengo.


M.N.

Y tuviste que empezar a interpretar nuevos sentidos…


N.H.

Sí. Lo bueno de este sistema es que es un sentido nuevo. Escuchar a través del hueso es algo que yo antes no podía hacer. Por lo tanto, el hecho de escuchar colores a través del hueso para mí es un sentido nuevo, y he tenido que adaptarme y aprender como vibra cada color. Y aprenderme las notas de los colores, y así ha sido como un lenguaje nuevo.


M.N.

¿Cómo supiste que los colores tenían una correspondencia con un tono musical?


N.H.

Hace siglos, Newton escribió sobre una relación entre colores y sonidos, pero fue una relación que él intuía como posible. Pero ahora que podemos detectar las frecuencias de los colores exactamente, podemos decir qué nota es cada color. Lo que pasa es que no podemos escuchar los colores por naturaleza, porque son un tipo de onda diferente. Además, si pudiésemos escucharlos serían demasiado agudos. Por lo tanto, lo que hace el ojo electrónico es bajar 40 octavas esta frecuencia para que la pueda escuchar.


M.N.

Comprobaste una teoría de Newton…


N.H.

Antes también los griegos relacionaron color con sonido, pero la de Newton es la más famosa porque descubrió que la luz blanca contiene todos los colores, y cuando vio que habían siete, los relacionó con las notas musicales de una octava. Pero han habido muchas más teorías en la historia que relacionaron color con sonido, aunque ninguna de estas teorías relacionaba la frecuencia real del color con la nota, sino que eran más subjetivas, no tenían relación con la física directamente.


M.N.

¿Esto lo tenías en cuenta antes de ponerte el tercer ojo?


N.H.

Sí. Yo estudiaba música desde los siete años, y esto siempre me interesó mucho porque era la única forma de entender el color.


M.N.

¿Cómo tenés insertado el chip?


N.H.

Ahora está a presión en el hueso, pero en el momento en que tenga el dinero se operará y estará dentro del hueso. Es decir, ahora está presionando el hueso y lo hace vibrar, pero yo quiero que la entrada de audio esté dentro del hueso para que no haya presión. Y espero que eso sea como máximo en octubre. Cuando vaya a Argentina, ya lo tendré oseo-integrado.


M.N.

¿En qué consiste? ¿Es una operación de riesgo?


N.H.

No, es una operación nueva pero no hay mucho riesgo. Es solamente hacer tres agujeros en el cráneo, uno para que entre el audio, o sea como una entrada de minijack de una computadora, y habrá otros dos para sujetar el chip y la antena.


M.N.

¿Con qué precisión escuchás los colores?


N.H.

Puedo escuchar el color dominante que tengo delante. Es muy preciso: desde el infrarrojo hasta el ultravioleta. O sea que puedo percibir más colores que un ojo humano, y dentro de los colores visibles puedo diferenciar hasta 360 diferentes tonalidades. Esos son los tonos, después tengo diferentes niveles de volumen, eso depende de si es un color muy saturado o un color apagado.


M.N.

Debe haber colores que te guste mirar y otros que no, como las canciones…


N.H.

Bueno, hay colores que son muy agudos y pueden molestar. Por ejemplo el ultravioleta, que es el color más agudo que oigo, puede ser molesto si lo oigo mucho, porque es un color con una frecuencia muy alta.


M.N.

¿Cómo cambió tu vida cotidiana al tener este dispositivo integrado?


N.H.

El gran cambio no es saber el color de las cosas, sino el hecho de que ya no estoy socialmente excluido. Si alguien dice “azul”, eso para mí ya tiene un significado. El hecho de poder percibir el color ha hecho un gran cambio en mi vida social, porque el color está presente en todos los campos posibles. Desde el deporte hasta los mapas y los libros. No es el hecho de que yo ahora sepa el color de un objeto, sino que ahora tengo contacto con un mundo que antes no podía percibir.


M.N.

Supongo que tu carrera artística dio un giro importante después de que te pusiste el eyeborg.


N.H.

Sí. Yo estudié arte visual y después composición musical, y el hecho de llevar el ojo electrónico hizo que los dos mundos se unieran: el color se convirtió en música y la música en color, porque cada nota musical corresponde a un color. Por lo tanto, ahora lo que hago es arte sonocromático, arte donde el sonido es color y el color es sonido. Puedo hacer conciertos donde en vez de tocar un instrumento toco colores, conectando mi ojo electrónico a altavoces, o hago exposiciones en galerías donde expongo los colores de diferentes piezas musicales, o de voces de personas.


Retrato sonocromático, de Neil Harbisson

 
M.N.

¿Cuál es la respuesta de la gente a esto?


N.H.

Les abre una nueva forma de ver lo visual y de escuchar lo auditivo, porque cuando ves que hay una relación no arbitraria entre color y sonido, te das cuenta de que hay otras formas de percibir lo que siempre hemos percibido a través de un nuevo canal. Relacionas cosas que tal vez antes no relacionarías, como por ejemplo que Mozart es muy amarillo, porque usaba mucho la nota SOL, que corresponde al amarillo. Y también pasa al revés, y te llevas una experiencia diferente. Tal vez tu artista cambia, dependiendo de cómo percibes su obra.


M.N.

¿El rock de qué color es?


N.H.

En el rock hay mucho azul, porque se usa mucho la nota Do, y también hay mucho LA, que es de color verde. Es verde y azul, aunque depende también de cada artista.


M.N.

¿Cuál es tu momento preferido del día? ¿Cómo suena el cielo despejado al mediodía, o la noche?


N.H.

Cuando el sol se pone, va cambiando el sonido del cielo y es bonito escuchar como el sonido del cielo va cambiando de Do a Fa sostenido, hasta un momento en que ya no se oye.


M.N.

¿Cuál es la diferencia entre una persona con un implante tecnológico y un cyborg? Al fin de cuentas todo es tecnología, una pierna ortopédica es de alguna manera un implante tecnológico.


(R)N.H.| La palabra cyborg no viene de las palabras tecnología y organismo, sino de las palabras cibernética y organismo. Por lo tanto, un cyborg es una persona que lleve un elemento cibernético instalado, incorporado en el cuerpo, de forma permanente. Hay personas que tienen elementos que no son cibernéticos, como sería una pierna ortopédica u otro elemento mecánico.
Estos no serían cyborgs, tampoco los que usan elementos electrónicos. La diferencia entre llevar un elemento electrónico y uno cibernético es que con el electrónico no hay una conexión bidireccional entre el elemento y la persona. Por ejemplo, si alguien lleva una cámara de filmar incorporada en una mano, pues no hay comunicación entre la cámara y el cuerpo de la persona, que simplemente está utilizando el cuerpo para llevar la tecnología y grabar, pero no hay una comunicación. Esto sería una persona biónica, la combinación entre biología y electrónica.(R)
 
M.N.

¿Hay muchos cyborgs?


N.H.

No muchos, pero cada vez hay más. Por ejemplo, Stephen Hawking es una persona que usa elementos cibernéticos para comunicarse con el mundo, su voz es un sintetizador que el acciona con su cuerpo. Se expresa y habla con el mundo a través de elementos cibernéticos que usa incorporados en el cuerpo, por la tanto Stephen Hawking sería un ejemplo de una persona cyborg.


M.N.

¿Cuál es el objetivo de la Fundación Cyborg?


N.H.

Nuestro objetivo es ayudar a las personas a convertirse en cyborgs, es decir, ayudarlas a extender sus sentidos mediante la incorporación de extensiones cibernéticas en sus cuerpos. También buscamos defender los derechos de estas personas y crear actos culturales donde el uso de la cibernética en partes del cuerpo se normalice.


M.N.

¿Ser un cyborg surge de una necesidad, como en tu caso, o también puede serlo una persona con plena capacidad de usar todos sus sentidos?


N.H.

En la fundación no hacemos diferencias. Por ejemplo, hay muchísima gente ciega que no quiere extender sus sentidos mientras que hay gente que ve bien y sin embargo quiere extender su sentido de la vista. Lo que hacemos es compararnos con otras especies animales, y vemos que los humanos estamos limitados. Un perro, por ejemplo, puede escuchar y oler mucho mejor que nosotros, un delfín puede escuchar a través de los huesos, los tiburones pueden percibir campos electromagnéticos, hay muchos pájaros que pueden percibir muchos más colores que nosotros. Por lo tanto, lo que hacemos es mostrarle a la gente que todos tenemos que extender nuestros sentidos porque percibimos muy poco.


M.N.

¿Hay alguna persona que se haya puesto tu eyeborg?


N.H.

Sí, hay gente que lo ha usado y que lo usa, pero no hay nadie que lo use permanentemente.


M.N.

¿Qué otros proyectos se están trabajando en la fundación?


N.H.

Estamos trabajando con el implante de un sensor detrás dela cabeza, de una chica que quiere percibir el movimiento detrás. Es un censor infrarrojo que vibra cada vez que hay movimiento detrás suyo y lo puede detectar sin tener que girar la cabeza.