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Internacionales

25.11.2012 20:52

Elecciones en Cataluña: el desafío soberanista sufre revés en las urnas pese a la victoria

El presidente catalán, Artur Mas, fracasó en su intento por obtener una mayoría absoluta para liderar a Cataluña hacia la secesión, a pesar de vencer en los comicios regionales.

El revés electoral de Mas no supone el abandono de la apuesta soberanista, pero debilita el desafío de cara al gobierno de Mariano Rajoy, que veía con suma preocupación la amenaza de Cataluña en un momento en el que España busca estabilidad para salir de su peor crisis económica de la historia reciente.

El resultado de los comicios deja un escenario sumamente complejo hacia adentro y hacia afuera de Cataluña, ya que el retroceso de la derecha nacionalista viene acompañado del ascenso Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), la tradicional fuerza independentista, que irrumpe en segundo lugar.

Con casi la totalidad de los votos escrutados, el partido de Mas, Convergencia i Unió (CiU), obtuvo 50 diputados y no sólo se quedó muy lejos de la mayoría absoluta, fijada en 68 diputados del parlamento regional, sino que perdió 12 escaños respecto a las anteriores elecciones de 2010.

“Hemos quedado lejos de la mayoría que queríamos, eso quedó claro", reconoció Artur Mas, al valorar los resultados en el búnker de su partido en el Hotel Majestic de Barcelona.

"La situación no queda fácil, pero iremos hacia adelante”, añadió el líder catalán, al tiempo que pidió “responsabilidad” al resto de fuerzas políticas para que Cataluña “no sea ingobernable”.

“Intentaré llevar a cabo la consulta (soberanista) en la nueva situación a pesar de que es más compleja”, subrayó.

"Los que quieran abortar el proceso, que tengan en cuenta que tienen que saber sumar y restar porque la suma de las formaciones políticas a favor del derecho a decidir es muy mayoritaria en el Parlament (parlamento)", advirtió.

El presidente catalán atribuyó el retroceso de su partido a que acudieron a los comicios con un programa nuevo, la propuesta de celebrar un referendo soberanista, y al desgaste de su gobierno por la gestión de la crisis económica.

La campaña estuvo monopolizada por el debate sobre la independencia y, en la recta final, entró en escena un caso de corrupción, a raíz de un informe –sin pruebas-, publicado por el diario El Mundo, de la derecha, respecto a unas supuestas cuentas bancarias de Mas en Suiza.

La severa crisis económica quedó así en segundo plano, a pesar de que Cataluña ha sufrido duros ajustes y cuenta con un 22,56% de desocupados.

El planteo de las elecciones en clave de referendo independentista jugó a favor de ERC, que subió 11 escaños y se situó en segundo lugar con 21 diputados.

De esta forma, el Partit dels Socialistes (PSC) –socialistas- no sólo quedó relegado a tercer lugar sino que sufrió un duro retroceso, sus peores resultados históricos, al caer 8 escaños hasta los 20.

Sin embargo, el derechista Partido Popular (PP) de Mariano Rajoy, que apelaba a “voto útil” contra el secesionismo sólo consiguió un escaño, al avanzar de 18 a 19, mientras su competidor directo, el partido Ciutadans, también “unionista” pero con un discurso más moderno, pasó de 3 a 9 escaños.

La combinación de la crisis económica y el debate independentista dio como resultado un ascenso de los partidos pequeños, con lo que los ecosocialistas de ICV (Iniciativa per Catalunya Verds) lograron sumar 3 escaños a los 10 que ya tenían.

La consulta a las urnas en plena crisis permitió la entrada al parlamento con 3 diputados de las CUP (Candidatura d’Unitat Popular), una fuerza de la izquierda independentista alternativa.

Los comicios catalanes tuvieron una clara lectura en clave nacional.

El PP de Mariano Rajoy, a través de su secretaria general, María Dolores de Cospedal, aseguró que Mas “planteó los comicios como un plesbiscito y el resultado fue un “rotundo fracaso”. “Las elecciones no eran necesarias”, remarcó De Cospedal.

Desde el Partido Socialista (PSOE) se hizo una interpretación similar a la del PP. “El presidente Mas pidió una mayoría excepcional para respaldar su proyecto soberanista” y ha recibido "un castigo excepcional" de los electores, aseguró desde Madrid el secretario de Organización de los socialistas, Oscar López.

Las elecciones pusieron en evidencia que los ciudadanos castigaron a los grandes partidos y, aunque el liderazgo de Mas sale debilitado de las urnas, tanto por la crisis como por su estrategia, el conflicto separatista de Cataluña está lejos de haber quedado desarticulado.

“Ponemos nuestro resultado al servicio del país y al servicio del proceso hacia la independencia de Cataluña", afirmó el candidato de ERC, Oriol Junqueras, gran protagonista de los comicios, entre gritos de “inde-inde-independencia”.