Una nueva huelga de transporte público paralizó Atenas y generó un verdadero caos vehicular por la cantidad de autos particulares que pugnaron por ingresar al centro de la capital griega, pese a lo cual las autoridades griegas y europeas estudian cómo profundizar el ajuste.
Los trabajadores, precisamente, protestan por la reducción de sueldos y los despidos anunciados por el gobierno en el marco del furioso ajuste impuesto por el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Grecia se comprometió a reducir en un 30% la nómina de trabajadores del sector público en los próximos dos años, lo que significa que cientos de miles quedarán en la calle o serán jubilados anticipadamente.
Asimismo, se le exige al gobierno griego impulsar un ajuste en el sector de trabajadores privados y acelerar las privatizaciones.
Paralelamente, la comisión de supervisores internacionales -conocida como la "troika" e integrada por la Comisión Europea, Banco Central Europeo y FMI- finalizó este domingo sus negociaciones con el Gobierno griego y ahora deberá elaborar su informe sobre el cumplimiento de las medidas de ajuste por parte de Grecia.
"La situación es peligrosa e insegura", reveló hoy en la comisión parlamentaria de Finanzas el ministro de Finanzas griego, Evangelos Venizelos, tras reunirse con los miembros de la "troika".
Estas afirmaciones están en sintonía con el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, quien aseguró al diario alemán Bild que las medidas aplicadas por el gobierno heleno "son insuficientes" y que "las reformas deben llegar con más rapidez o Grecia perderá credibilidad".
Asimismo, según reproduce la agencia DPA, el jefe del Ejecutivo europeo advirtió de los riesgos "imprevisibles" que implica una posible quiebra de Atenas al sostener que "si dejamos caer a Grecia existe el gran peligro de que la crisis se propague a otros países".
Grecia está obligada a reducir en los próximos dos años el déficit fiscal actual que ronda el 8%, hasta el 3%. De este ajuste depende que pueda recibir los 8.000 millones de euros que precisa para pagar sueldos y pensiones y el nuevo paquete de rescate que debe aprobar el FMI y la zona euro para evitar la quiebra del Estado.
Frente al ajuste sobre el ajuste que buscan imponer en la golpeada Grecia, los trabajadores responden con protestas y huelgas que, como la de hoy, ponen en blanco sobre negro el descontento popular contra esos planes.
Además del transporte público, los trabajadores que recogen la basura comenzaron hoy su segunda semana de paro, por lo que las pilas de desechos continúan amontonándose en las calles de las principales ciudades griegas.