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Economía

31.07.2012 09:57

Aseguran que “para Grecia, hay una alternativa a la austeridad, como la Argentina lo probó”

El economista estadounidense Dean Baker aseguró que “el Fondo Monetario Internacional (FMI) y Alemania no quieren que Grecia conozca la verdad: que una salida del euro podría conducir a un crecimiento de su economía, y no a la ruina”.

“Para Grecia hay una alternativa a la austeridad, como la Argentina lo probó”, subrayó Baker, en un artículo publicado por el matutino londinense The Guardian.

Baker es un economista que junto a Mark Weisbrot fundaron el Centro que alberga expertos laureados como los Nobel Robert Solow y Joseph Stiglitz.

En su artículo, subrayó que “pasaron poco más de cuatro meses desde que el último rescate para Grecia fue negociado”, y puntualizó que éste “significaba una reducción de su deuda a cambio de la aplicación de medidas de austeridad”.

“Está claro que con este rescate Grecia no alcanzará sus objetivos de déficit”, destacó Baker, quien explicó que “la razón principal es que el recorte presupuestario condujo a una recesión más pronunciada que la vaticinada por los pronósticos oficiales”.

Señaló que “el gobierno griego prevé ahora que la economía caiga 7% este año, lo cual contrasta con la baja de 4,7% que el FMI proyectó en abril último para Grecia”.

De todos modos, puso de relieve que “no fue la primera vez que el FMI y otros pronosticadores oficiales subestimaron la seriedad del deterioro de Grecia”, y recordó que “en abril de 2011, el FMI predijo que la economía griega crecería 1,1% en 2012, tras caer 3% en 2011; y la economía griega se derrumbó casi 7% en 2011”.

“Claramente las cosas no están resultando como el FMI y el resto de la Troika (el Banco Central Europeo y la Unión Europea) planearon”, afirmó Baker quien indicó que “recortes presupuestarios y aumentos de impuestos en el medio de la debacle están teniendo exactamente los efectos predichos por los viejos libros de texto económicos: están reduciendo la demanda, ralentando el crecimiento y aumentando el desempleo”.

El analista sostuvo que “aún más, la austeridad impuso que Grecia pueda hacer menos todavía para bajar su déficit”.

Así las cosas, estimó que “Grecia seguramente no alcanzará su objetivo de déficit”, y subrayó que eso “en principio supone el desencadenante a un límite por parte de la UE a otorgarle más fondos”.

Consideró que “esto conduciría al default, y forzaría a Grecia a abandonar el euro y retornar al dracma”.

Reconoció que “esto suena aterrador para Grecia, una situación que implica una crisis financiera total”, y añadió que “los bancos no tendrán dinero para darle a sus depositantes, al menos hasta que el gobierno pueda tener la nueva moneda impresa y distribuida en todo el país”.

Afirmó que “el periodo de transición causará enormes trastornos económicos y dolor”, pero aseguró que “una vez que la nueva moneda tome lugar, la economía griega puede volver a un sendero de crecimiento saludable”.

“En el caso de la Argentina, otro país que defaulteó y rompió las supuestamente inquebrantables ataduras de su moneda con el dólar, la transición duró menos de seis meses. Defaulteó en diciembre de 2001 y para mediados de 2002, ya estaba en el camino de un crecimiento robusto. Y para mediados de 2003, ya había recuperado todo el terreno perdido por la crisis financiera y continuó con sólido crecimiento hasta la crisis mundial de 2008”, puntualizó Baker.

A su criterio, “si Grecia realmente toma la ruta del default y aun le llevara un año volver al sendero del crecimiento saludable, igual tiene chances de estar mejor que España e Italia. Ambos países podrían fácilmente afrontar una década de recesión y estancamiento, por el camino de la Troika”, alertó el economista.