El cruce cordillerano por la ruta del libertador San Martín culminó este domingo, en el aniversario de la Batalla de Chacabuco, con un encuentro en el hito fronterizo de Los Patos, a 3.700 metros de altitud en la cordillera de San Juan, donde los argentinos se encontraron con chilenos que realizaron una travesía similar.
Unos 120 expedicionarios que partieron hace cuatro días en mulas y caballos del paraje Manatiales, en esa provincia, se encontraron al mediodía en esa frontera inaccesible por medios terrestres modernos y lo celebraron con abrazos, vivas a ambos países, intercambios de banderas y obsequios, brindis, música y baile.
El gobernador de San Juan, quien encabezó la marcha en Argentina, retornó desde el lugar en helicóptero y los jinetes desandaron el polvoriente camino hasta el Refugio Sardina, donde este domingo se agravó la situación por falta de agua potable, por lo que muchos bebieron del río y se registraron casos de problemas intestinales.
En el acto oficial en conmemoración de la Batalla de Chacabuco, cuando el Ejército Libertador derrotó a los españoles en Chile y selló la emancipación de Sudamérica, se instaló una placa alusiva a este encuentro junto a los bustos de los generales José de San Martín y Bernardo O`Higgins.
La ceremonia fue encabezada por el gobernador de San Juan, José Luis Gioja, y el embajador de Chile en Argentina, Adolfo Zaldívar, quien realizó la travesía del lado argentino desde la ciudad de San Juan.
También estuvieron el intendente de San Juan, Marcelo Lima; el presidente del gobierno regional de Valparaíso, Raúl Celis Mont, y el alcalde de Los Andes, Mauricio Navarro Salinas, entre otros funcionarios civiles, además de autoridades de fuerzas armadas, Carabineros y Gendarmería.
Con un fuerte y seco viento del oeste y bajo un sol radiante, autoridades civiles y militares intercambiaron presentes, hubo guitarreada en vivo y baile de cuecas y zambas.
Luego, los expedicionarios argentinos en su viaje de regreso pasaron nuevamente por alturas cercanas a los 4.000 metros, bordeando un estrecho y correntoso río Volcán en abismos que superaban los 300 metros, aunque con un fuerte viento a favor.
Tras descender unos 1.300 metros, la caravana entró en la parte ancha del valle, ya cubierto de mallines verdes y amarillentos, gracias al agua que ya corría lenta en varios brazos humedeciendo una amplia franja entre las montañas rojizas y azuladas.
No obstante, el fuerte viento cubrió a los expedicionarios de polvo y llegaran casi irreconocibles al refugio Ingeniero Sardina, de Gendarmería, donde fue grande la desazón al comprobar que continuaba la falta de agua potable desde este sábado y que la que se entregaba en botellas de agua mineral era extraída del río.
La mayoría de las frutas que quedaron de los días anteriores estaba descompuesta por el calor, por lo que algunos saciaban la sed con mates con agua sin hervir o bebían la del río, lo que podría ser la causa de varios casos de diarreas y otras descomposturas.
La única opción para beber líquido sano -si no llega alguna carga- será esperar hasta la tarde del lunes, cuando la expedición vuelva al refugio Alto Las Frías, tras unas siete horas de marcha por caminos de montaña tan dificultosos como los del viaje de ida.
Tras pernoctar en ese refugio de Gendarmería, los jinetes cabalgarán hasta el paraje Estancias Manantiales, donde serán esperados con un asado y luego trasladados en vehículos a la ciudad de San Juan, el martes a la tarde.